Inmigración, administración, regularización.
El crecimiento económico siempre se acompaña de un incremento de las fuerzas laborales. Un esquema piramidal donde la base se compone de tareas sin necesidades de calificaciones especiales. Son los trabajos más duros, más indeseables. La población local rechaza muchas de estas ofertas o simplemente el país no tiene las fuerzas laborales disponible. Ejemplo faltan los choferes de camiones.
Dejaría los servicios industriales, pesca y agricultura, cuidado humano y básicos sin atención sin la aportación de personas voluntarias que desean integrarse a la sociedad. Los sin papeles, los ciudadanos de segunda, los indeseables y los desesperados forman el grueso de estas necesidades. Es una situación muy cómoda para los empresarios deseando aprovecharlos. Todos son cómplices de un sistema que permite esta forma de emplear sin registros contables. Aquí hay consenso político y empresarial. Las inspecciones son anecdóticas. Se cierran los dos ojos por no ver todas las trampas y abusos que deben aguantar los trabajadores sin contrato de trabajo. La negación de regularizarlos a veces durante años es crónico. Los números no salen te dicen los empleadores. Quizás son los beneficios extraordinarios que no quieren perder.
Asegurarse los votos de las élites influyentes, sectores independientes, conjunto industrial, productivo y del turismo. Mayoritariamente de corrientes de la derecha por una parte y de la otra a cambio de no disminuir el potencial de crecimiento desleal usando el maltrato de una parte de la fuerza laboral que tiene nombre: trabajadores ilegales sin contrato, sin cotizar, muy mal pagados. Una asociación político/empresarial conveniente y tolerante bien engrasada desde hace décadas.
Cuando viene un ciclo de mala situación económica, al ilegal le buscan pulgas y se las encuentran. Son los primeros fuera del sistema sin impacto devastador en las estadísticas del empleo. Deben endosar la rabia de los trabajadores legales.
No se integran, son unos delincuentes, sucios, vagos y desafiantes. Molestan las poblaciones locales. Se escucha de todo, siempre es negativo. El poder mediático interesado ayuda a su propagación y difamación. Los relatos de xenofobia, racismo, odio como las reseñas más corrientes.
Las cosas están bastante organizadas desde hace décadas. Constituciones, leyes, reglamentos, procedimientos.
Un paquete digamos de buena consciencia. Todo parece un traje limpio con camisa y corbata. Luego viene la especialización burocrática con los servicios de extranjería, administraciones locales y comunidades autónomas. Una cadena muy pesada difícil de mover.
Un freno constante. Parece un regulador o un repartidor de pizzas entregando según la demanda laboral del mercado. Un goteo dosificado dependiendo del enfermero de turno.
Todo esta bien atado con un montón de requisitos, papeleos sin olvidar las colas a la intemperie. Regularizar una situación laboral y derechos de residencia es un parto para cualquier inmigrante. El proceso es más «liviano» para el acomodado, el enchufado, el privilegiado. Se llama la inmigración selectiva, profesionales y especialidades que faltan en el país. Facilitadores y abogados son como una manada de predadores para comer algo más del pastel.
La Unión Europea, los países integrantes del bloque tienen un paquete adicional de regulaciones. Las fronteras de la EU son blindadas y un control de la inmigración es operativo con medios tecnológicos muy sofisticados que está funcionando 24/24 horas. En realidad es como una prisión al revés. La libertad está entre las rejas del territorio de la EU, filtros informáticos, escáneres y cámaras faciales, perros adiestrados, muros y alambres de púas. Te piden sacarte las zapatillas para asegurar tu inocencia. Nadie olvida a nadie. Ahora las agujas no se pierden en el pajar. No existe ese perfil ilegal sin un rostro y domicilio. Fichado seguro, hay mucho dinero para seguir sus pasos. No hay voluntad de echarlos de ninguna forma. Son útiles y son usados como resortes, amortiguadores económicos. Unas sucias maniobras.
Es muy difícil entrar como inmigrante ilegal. Es imposible permanecer sin rastros por mucho tiempo.
Luego las cosas más extrañas se suceden.
Miles de afortunados que lo intentaron no tienen problemas ninguno en quedarse años, tener familia, niños y un lugar donde vivir, pagan, luz, gas, piso, tienen coche, son empadronados. Van a la escuela los niños, la seguridad social les atienden. Juegan al fútbol, tienen una cuenta bancaria. Hipocresía total.
Un estado con sus fuerzas de seguridad inflado con anabolizantes sabe todo sobre ellos. Las administraciones y empresas de servicio también. ( Luz, gas, agua, teléfono, etc.) Viven como cualquier español sin tener sus sueldos con cotizaciones y tranquilidad evidentemente. Particularmente castigados con unos mínimos financieros porque no tienen contrato de trabajo, solo trabajan con rebajas sobre un justo sueldo por la culpa de unos estatus burocráticos denegados. La alta inflación daña aún más sus medios de vida. El tema del alquiler, los okupas y malnutrición infantil es una consecuencia lamentable. Una perversión voluntaria del buen hacer.
Las empresas utilizan esta mano de obra porque el mismo estado lo permite. Es como cerrar los ojos voluntariamente para no ver. Los poderes políticos ligan su existencia con la mano de obra barata. Una falsa imagen de éxitos distorsionada por una zona gris de permisividad. La expansión económica a costa de empleos no registrados. Son empleos conocidos por todos pero les conviene no regularizarlos por oscuras razones de rendimiento financiero. Vivir y disfrutar encima de sus posibilidades apoyándose sobre la explotación laboral.
Es como la cocaína, una adicción silenciosa que aumenta la realidad del bienestar. Pero destruye la moral y la autoestima del que la consume. Tener el dinero en las manos para mantener tus adicciones es un círculo vicioso que termina algún día despertando tu decadencia. Te das cuenta que tú camino está equivocado.
Hay otras razones que inflan el problema. La pirámide de las edades. La tasa de natalidad y el financiamiento de las futuras pensiones. El estado tiene sus contradicciones y necesita que su pueblo tenga ciudadanos de pleno derechos, jóvenes y saludables. Creadores de descendientes.
Sin el aporte legal de las personas extranjeras, las metas y protecciones sociales son catastróficas. No es sostenible la sociedad como la vivimos ahora. Hay una situación creada de tira y floja. Los intereses colisionan entre si. Las tensiones políticas aparecen.
Una profunda reflexión es necesaria para que una vez por todo se establezca un rumbo más claro con estas anomalías. Hipocresía y mentiras. Criminalizar el inmigrante es otra de las maldades comúnmente utilizadas para desacreditar sus credenciales ampliamente conocidas de honestidad.
El bienestar creciente que fue siempre acompañado de la aportación de mano de obra extranjera. También extra comunitaria. Últimamente otra variable inquietante es el incremento notables de los desplazados climáticos y de las guerras, los refugiados políticos. Está inmigración compite con la ilegal. Pero encaja como algo más legal, incorporación en el sistema laboral directo porqué están con papeles y ayudas. Los números no mienten, es una transferencia acelerada remplazando la inmigración ilegal. La miseria inmigrante interesa Europa solo para utilizarla a gusto para trabajos ocultos a la seguridad social, por eso quieren frenar su entrada o poder regular la irregularidad echándoles cuando conviene según las necesidades económicas.
Que está pasando con esa resistencia y negación de regularizar a miles de trabajadores que desde años están en una situación de precariedad con la una normalidad e dignidad negada. Pasajeros de una aventura maravillosa contribuyendo al éxito de una nación pero sin poder disfrutar de sus mínimos. El reconocimiento, el respeto, la tranquilidad que la mayoría bien se merece. Demuestran un arraigó ejemplar.
La regularización masiva no es nada extraordinario como se publicita. Son lenguas que prefieren sembrar el odio, la inseguridad. Un discurso político que atrae a algunos. Pero en el fondo, atrás de las palabras hay otra cosa más elitista y egoísta. Proteger la supremacía económica e ideológica. Poder seguir con los empleos en negro de forma sistémica. Discretamente sin olas mediáticas.
La realidad va más allá con los datos demográficos. Poder mantener los escudos sociales necesitan urgentemente legalizar estos inmigrantes para que puedan cotizar y aportar al sistema sin amenazar su próxima quiebra.
Las corrientes de la extrema derecha y la derecha tradicional no son favorables a estas movidas porque se pone a la vista todas las derivas actuales del empleo informal. Tienen intereses para ocultar realidades que no les convienen. Posponer la realidad es como estirar un poco más un elástico sin saber cuándo se va a romper. El juego de la ruleta rusa. No es lo más indicado jugársela con 50 millones de habitantes.
Tampoco los problemas se resuelven con un plumazo de regularizaciones. Hay otras derivas estructurales que necesitan correcciones. La situación de polarización política actual hace imposible estos cambios. No se sabe quién o como se van hacer estas reformas. Seguir como ahora es alargar la agonía de un paciente muy enfermo. Apostar por más sensatez, humildad y sentido común, creer en la capacidad resolutiva de todo un país es lo mejor que podemos esperar.
- Viva la vida.

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