IRPF. No hay café para todos. En España se pagan muchos impuestos. Se entiende cada vez menos.

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El periodo de la declaración está por concluir, nuevamente como cada año es una relación turbia frente al impuesto.

La declaración debería ser un acto cívico.

Se transformó para la mayoría en un momento de ansiedad e incomprensión. Este malestar pone en foco una crisis más profunda que la única complejidad administrativa. Cuando el esfuerzo colectivo se transforma en una cosa sin visibilidad, es la confianza misma la que se derrite.

España soporta uno de los niveles de presión fiscal más altos de Europa y financia un modelo social de los más ambiciosos. En el papel pinta bastante bien con muchos matices. Sin embargo, todos los servicios esenciales se debilitan. Una degradación visible, dolorosa. Afecta la vida misma con la salud pública. Una actuación cuestionando la ética de nuestros políticos y de sus intereses. La educación que es la base de nuestros progresos. Es vergonzoso que un docente debe manifestarse para pedir un trato justo y medios para ejercitar su profesión. La deuda soberana y sobre todo sus intereses se acumulan creando complejidad no deseadas. Es un rosario de elecciones estratégicas equivocadas durante mucho tiempo. La situación actual es crítica. Es como un casco de barco lleno de vías de agua.

Mucha gente se pregunta por qué trabajar, contratar, producir y transmitir. Parece cada año más difícil. Esto no es solo un problema económico.

Es una crisis de consentimiento.

El impuesto no se sostiene únicamente en la ley que lo instituye. Se sostiene en una convicción mucho más frágil.

El esfuerzo exigido debe producir un resultado visible, útil, justo. Cuando esa convicción desaparece, el impuesto deja de ser un acto cívico.

El impuesto se convierte en una imposición sufrida.

España tiene una presión fiscal acorde a la media europea (alrededor del 37,3% de su PIB), pero el esfuerzo fiscal (el impacto de los impuestos en relación con la renta per cápita y los salarios medios) es superior a la media de la UE. Los salarios más bajos en España hacen que el mismo porcentaje de impuestos suponga un mayor sacrificio económico. Cuando se sabe la miseria de los sueldos medios y bajos, sobre todo su muy alta proporción de la fuerza total laboral no es de extrañar un malestar cada vez mayor. Para más, hay que destacar que el gobierno no quiso desfalcar los efectos de la inflación empeorando la situación de los más débiles. Una maldad realmente mezquina. Como es posible tener una relación de confianza con el estado cuando te hacen semejante jugadas. Se apoyan en la  generosidad de las pensiones. Si los sueldos de los trabajadores no aumentan, son los pensionistas los que apoyan a sus familias y descendientes. La responsabilidad de los gobernantes es de tener a su gente con un techo. Se lavan las manos con lo fundamental. Hasta eso se olvidaron. Prefieren favorecer a los inversores y abonar el terreno con fertilizantes de dudosa procedencia. La crisis, una más de la vivienda viene de lejos.

Pilares como la salud, la educación, la vivienda, el trabajo son obviamente las carpetas de más importancia. Son muchos los políticos y líderes que prefieren cotillear con temas menores por no decir abordar sus cargos con una ligereza desconcertante. Llamar esta democracia decadente es una evidencia.

La política está jugando con el fuego con  los trabajadores y familias que no alcanzan bien sus fines de mes. Unas mordazas más dolorosas que la ley en vigor.

El continuo desprecio hacia ellos está  afectando la paz social.

La reformas tardan demasiado, peor aún los políticos no tienen ganas de hacerlas. Los eventos internacionales van a acelerar la decadencia moral e económica. La IA es como una silla eléctrica que va a matar miles de empleos. Es todo un «pot pourri» de noticias preocupantes donde las incertidumbres paralizan la acción. Mientras muchos la pasan todavía muy bien hay todos los otros que son la mayorías, que tienen las lenguas afuera con un cansancio creciente, la felicidad en sus hogares alejándose. Esto no es una vida satisfactoria en una democracia.

Habrá que limpiar los suelos con un potente detergente e intentar preservar los fundamentos de una sociedad más creadora de sonrisas. Hasta el Papa en su visita tuvo que tirar las ojeras de nuestros políticos. Tienen que empezar a renovar sus actitudes. Hacer sus deberes con un enfoque completamente distinto. Hay todos los ingredientes para hacerlo bien.

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  • La curiosidad siempre me motiva a ir más allá de mi campo de visión. El resultado es una carrera profesional internacional en los medios técnicos, venta / marketing. Vivir en varios países en Europa y Latín América.

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Jean Pierre

La curiosidad siempre me motiva a ir más allá de mi campo de visión. El resultado es una carrera profesional internacional en los medios técnicos, venta / marketing. Vivir en varios países en Europa y Latín América. Ahora jubilado me dedico a intentar ser un buen hombre. Activo con un ojo crítico sobre los acontecimientos globales

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