El pasado romano de Alicante ha convertido la luz en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad, aunque detrás de la popular traducción de Lucentum existe una historia bastante más compleja
Alicante tiene el Mediterráneo, el castillo de Santa Bárbara y una cantidad de días despejados que hace de la luz una presencia casi permanente en su paisaje. Pero la relación de la ciudad con esa palabra no procede únicamente del clima.
Para encontrar una de sus conexiones históricas más conocidas hay que retroceder alrededor de 2.000 años, hasta la antigua Lucentum, la ciudad romana cuyos restos todavía se conservan en el Tossal de Manises, en la Albufereta.
Durante generaciones se ha repetido que Lucentum significa literalmente «Ciudad de la Luz» y que de ahí procede la identificación de Alicante con esta expresión.
La historia, sin embargo, tiene algunos matices.
Porque Lucentum existió y está perfectamente documentada, pero relacionar directamente su nombre con la palabra latina lux y concluir que los romanos bautizaron Alicante como la «Ciudad de la Luz» es una interpretación tradicional que los estudios históricos actuales obligan a tratar con prudencia.
Lucentum, la ciudad romana que todavía permanece bajo Alicante
Los restos de Lucentum se encuentran en el Tossal de Manises, a pocos kilómetros del actual centro de Alicante.
El enclave estuvo ocupado antes de la consolidación romana y experimentó distintas fases históricas hasta convertirse en un importante núcleo urbano.
Durante la época romana contó con calles, viviendas, termas, un foro, sistemas de alcantarillado y diferentes construcciones públicas. Las fuentes antiguas permiten identificar Lucentum como un municipio romano de la costa de la Contestania.
Hoy, buena parte de aquella ciudad puede recorrerse en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Alicante.
La historia completa de este enclave puede conocerse también a través del recorrido de DSAlicante por el Tossal de Manises y la antigua ciudad romana de Lucentum, donde todavía es posible caminar entre vestigios de hace dos milenios.
¿Lucentum significa realmente «Ciudad de la Luz»?
Aquí comienza la parte más interesante de la historia.
La semejanza entre Lucentum y términos latinos relacionados con la luz ha favorecido durante mucho tiempo una interpretación enormemente atractiva: Alicante habría sido, ya para los romanos, la «Ciudad de la Luz».
La expresión ha arraigado con tanta fuerza que hoy resulta difícil separar ambos conceptos.
Sin embargo, la etimología no es tan sencilla.
El propio relato histórico sobre el nombre de Alicante recoge que numerosos especialistas consideran que Lucentum pudo ser una adaptación latina de un topónimo anterior, en lugar de un nombre creado desde cero por los romanos para describir la luminosidad del lugar.
Eso significa que resulta arriesgado afirmar que alguien contempló el Mediterráneo hace dos mil años, quedó deslumbrado por el sol y decidió llamar al asentamiento «Ciudad de la Luz».
Es una explicación evocadora, pero la historia disponible no permite presentarla de esa manera como un hecho demostrado.
DSAlicante ya ha profundizado en cómo evolucionó el nombre de Alicante desde Lucentum y Al-Laqant hasta las actuales Alicante y Alacant, una transformación que resume buena parte de las civilizaciones que han pasado por este territorio.
Antes de Lucentum aparece otro nombre relacionado con el blanco
La cuestión se vuelve todavía más interesante al retroceder un poco más.
Durante años se ha relacionado Alicante con la antigua Ákra Leuké, un topónimo griego que suele interpretarse como «promontorio blanco» y que las fuentes antiguas vinculan al mundo cartaginés.
La identificación de Ákra Leuké con Alicante, sin embargo, ha sido objeto de debate entre los investigadores.
El Tesauro de Toponimia Histórica del Ministerio de Cultura señala que tradicionalmente se identificó la actual Alicante con aquella colonia, pero advierte de que esa asociación se apoya en una interpretación toponímica discutida y que no existen pruebas arqueológicas concluyentes que permitan dar por segura esa localización.
Por tanto, también en este punto conviene diferenciar entre una identificación histórica tradicional y aquello que la arqueología permite afirmar con certeza.
De Lucentum a Laqant y, finalmente, Alicante
La ciudad continuó transformándose después del periodo romano.
Con la presencia islámica aparece el nombre Laqant o Al-Laqant, documentado durante la Edad Media. Tras la conquista cristiana y la posterior evolución de las lenguas romances, aquellas denominaciones terminarían dando lugar a las formas actuales.
De ese largo proceso nacieron Alacant y Alicante, las dos denominaciones oficiales que conserva actualmente la ciudad.
El recorrido resulta especialmente llamativo porque en apenas unos nombres puede seguirse buena parte de su historia: asentamientos prerromanos, Roma, Al-Ándalus y el mundo cristiano medieval dejaron sucesivamente su huella.
La luz terminó convirtiéndose en parte de la identidad de Alicante
Que no pueda demostrarse una traducción literal de Lucentum como «Ciudad de la Luz» no significa que la relación entre Alicante y la luz carezca de sentido.
Al contrario.
Con el paso del tiempo, esa asociación histórica se ha mezclado con la propia imagen de una ciudad abierta al Mediterráneo, con un clima en el que abundan las jornadas despejadas y con un paisaje urbano donde el mar y la claridad tienen un protagonismo evidente.
La expresión ha terminado funcionando como una forma poética y turística de describir Alicante, independientemente de que su explicación etimológica más popular resulte más compleja de lo que parece.
Y existe una demostración contemporánea especialmente evidente.
Un nombre que llegó también al cine
A principios del siglo XXI, la expresión adquirió una nueva dimensión con la creación de los grandes estudios cinematográficos Ciudad de la Luz, levantados en la zona de Aguamarga.
El nombre aprovechaba precisamente esa asociación entre Alicante, el Mediterráneo y la luminosidad.
Desde entonces, «Ciudad de la Luz» puede generar incluso cierta confusión: puede utilizarse de manera evocadora para hablar de Alicante, pero también identifica específicamente el complejo cinematográfico situado en la ciudad.
No son, por tanto, exactamente lo mismo.
La relación de Alicante con el cine continúa además creciendo. Los estudios han recuperado durante los últimos años su actividad y vuelven a situar a la provincia en el mapa de las grandes producciones audiovisuales.
Una historia de más de 2.000 años bajo la Alicante actual
Lo verdaderamente extraordinario quizá no sea determinar si los romanos pretendían llamar literalmente «Ciudad de la Luz» a Alicante.
Es que aquella ciudad sigue ahí.
Bajo la Alicante contemporánea y sus alrededores permanecen los restos de los distintos pueblos que ocuparon este rincón del Mediterráneo durante siglos.
Lucentum es uno de los testimonios más importantes.
Y aunque la popular asociación de su nombre con la luz necesita matices históricos, ha conseguido algo que pocas denominaciones antiguas logran: continuar formando parte de la identidad de una ciudad dos mil años después.
Por eso, cuando alguien escucha que Alicante es la «Ciudad de la Luz», la respuesta no está únicamente en las horas de sol.
Está también en Lucentum, en la arqueología, en una etimología discutida y en siglos de historia que terminaron convirtiendo la luz en uno de los símbolos más reconocibles de Alicante.











