Mucho antes de la llegada de los romanos y siglos antes de la dominación musulmana, la actual provincia de Alicante ya era un territorio habitado por una de las civilizaciones más avanzadas de la península ibérica. Los íberos desarrollaron poblados fortificados, impulsaron el comercio con los pueblos del Mediterráneo y dejaron una huella que todavía hoy puede descubrirse en numerosos yacimientos arqueológicos.
Su legado permite comprender cómo era la vida en estas tierras hace más de 2.500 años y explica buena parte de la evolución histórica de Alicante. Gracias a décadas de excavaciones, los investigadores han podido reconstruir aspectos de su organización social, su economía, sus creencias y sus relaciones con fenicios, griegos y romanos.
¿Quiénes eran los íberos?
Los íberos fueron un conjunto de pueblos que habitaron la fachada mediterránea de la península entre los siglos VI y I antes de Cristo.
Lejos de formar un único reino, estaban organizados en diferentes comunidades con sus propios dirigentes, aunque compartían rasgos culturales, una lengua propia y formas similares de vida.
En el territorio alicantino desarrollaron algunos de los asentamientos más importantes del sureste peninsular, aprovechando tanto las zonas costeras como las elevaciones del interior para controlar el territorio y las rutas comerciales.
Alicante, un territorio estratégico
La posición geográfica de Alicante convirtió a la provincia en un punto clave para el intercambio de mercancías.
Desde sus puertos naturales llegaban productos procedentes de otras regiones del Mediterráneo, mientras que desde el interior se exportaban recursos agrícolas, minerales y manufacturas.
El contacto con comerciantes fenicios y griegos favoreció la introducción de nuevas técnicas, objetos de lujo y formas de organización que influyeron en el desarrollo de las comunidades iberas.
Cómo eran los poblados iberos
Los poblados solían levantarse sobre cerros o zonas elevadas para facilitar la defensa y controlar el entorno.
Las viviendas, construidas principalmente con piedra, adobe y madera, se distribuían siguiendo calles estrechas adaptadas al relieve.
En su interior existían espacios destinados a la vida familiar, el almacenamiento de alimentos, la elaboración de herramientas y diferentes actividades artesanales.
Algunos asentamientos contaban además con murallas y sistemas defensivos que reflejan la importancia estratégica de estos enclaves.
Agricultura, ganadería y comercio
La economía ibera se apoyaba en la agricultura y la ganadería.
Cultivaban cereales, vid, olivo y legumbres, mientras criaban ovejas, cabras y otros animales domésticos.
Sin embargo, el comercio desempeñó un papel cada vez más importante.
Las excavaciones arqueológicas han permitido encontrar cerámicas importadas, objetos metálicos, joyas y otros materiales que evidencian intensas relaciones comerciales con diferentes pueblos mediterráneos.
Creencias y rituales
La religión ocupaba un lugar destacado en la vida de los íberos.
Rendían culto a diferentes divinidades relacionadas con la naturaleza, la fertilidad y la protección de la comunidad.
Los hallazgos arqueológicos muestran la existencia de santuarios, esculturas y espacios rituales donde se realizaban ceremonias y ofrendas.
Las prácticas funerarias también ofrecen información valiosa sobre sus creencias y la importancia que otorgaban a determinados miembros de la sociedad.
Los principales yacimientos iberos de Alicante
La provincia conserva numerosos enclaves que permiten acercarse al mundo ibero.
Entre ellos destacan el Tossal de Manises, donde el asentamiento ibero precedió a la ciudad romana de Lucentum, y La Illeta dels Banyets, un enclave costero que mantuvo intensas relaciones comerciales con otras culturas mediterráneas.
A estos se suman otros yacimientos repartidos por el interior de la provincia que continúan siendo objeto de investigación arqueológica y permiten ampliar el conocimiento sobre esta civilización.
Un legado que sigue presente
Aunque la conquista romana transformó profundamente el territorio, muchos aspectos desarrollados por los íberos influyeron en la evolución posterior de la provincia.
Su forma de aprovechar el paisaje, organizar los asentamientos y mantener relaciones comerciales dejó una huella que todavía hoy puede rastrearse gracias al trabajo de arqueólogos e historiadores.
Visitar los yacimientos conservados permite comprender que la historia de Alicante comenzó mucho antes de la fundación de las ciudades actuales y que los íberos desempeñaron un papel esencial en la construcción de la identidad mediterránea del territorio.









