¿Por qué Alicante se llama Alicante? Es una pregunta que muchos visitantes y vecinos se hacen al descubrir que la ciudad cuenta con dos denominaciones oficiales, Alicante y Alacant, y que ambas tienen un origen que se remonta a la Antigüedad.
Detrás del nombre actual se esconde una historia de más de dos mil años en la que íberos, romanos, musulmanes y cristianos dejaron su huella. Cada una de estas civilizaciones utilizó una denominación diferente para referirse a la ciudad, reflejando los cambios políticos, culturales y lingüísticos que marcaron la evolución de este rincón del Mediterráneo.
Conocer el origen del nombre de Alicante es también recorrer la historia de la ciudad desde sus primeros asentamientos hasta la actualidad.
Los primeros nombres del territorio
Antes de la llegada de Roma, el entorno de la actual Alicante estaba ocupado por comunidades íberas que mantenían contactos comerciales con fenicios y griegos.
No se conserva con certeza el nombre original que estos pueblos daban al asentamiento, aunque los investigadores consideran que algunos topónimos posteriores pudieron tener raíces indígenas adaptadas por las culturas que llegaron después.
La posición estratégica del territorio favoreció que diferentes pueblos dejaran también su influencia en la denominación del enclave.
Lucentum, la ciudad romana
Con la expansión romana, el asentamiento situado en el actual Tossal de Manises adquirió un importante desarrollo urbano y pasó a conocerse como Lucentum.
Durante mucho tiempo se creyó que este nombre significaba «ciudad de la luz», debido a su semejanza con la palabra latina lux. Sin embargo, numerosos especialistas consideran que el topónimo podría ser la adaptación latina de un nombre anterior de origen ibérico, más que una creación completamente romana.
Sea cual sea su origen exacto, Lucentum se convirtió en uno de los principales núcleos urbanos del sureste peninsular y desempeñó un papel destacado en las rutas comerciales del Mediterráneo.
De Lucentum a Al-Laqant
Tras la llegada de los musulmanes a la península ibérica en el siglo VIII, la ciudad pasó a conocerse como Al-Laqant.
Este nombre, documentado en fuentes árabes medievales, no fue una denominación completamente nueva, sino una adaptación fonética del topónimo existente al idioma árabe.
Durante el periodo andalusí, Alicante experimentó un importante crecimiento gracias al desarrollo del comercio, la agricultura y la mejora de los sistemas de regadío, consolidándose como una plaza estratégica del litoral mediterráneo.
El nacimiento del nombre Alicante
Después de la conquista cristiana en el siglo XIII, el nombre árabe evolucionó progresivamente hasta las formas romances que dieron lugar a la denominación actual.
Con el paso del tiempo aparecieron variantes documentales similares a Alacant y Alicante, que convivieron durante siglos conforme evolucionaban las lenguas habladas en el territorio.
La influencia del castellano consolidó el uso de Alicante, mientras que el valenciano mantuvo la forma Alacant, ambas profundamente vinculadas a una misma raíz histórica.
Alicante y Alacant: dos nombres, una misma ciudad
En la actualidad, Alicante y Alacant son las dos denominaciones oficiales de la ciudad.
La coexistencia de ambos nombres refleja la riqueza lingüística e histórica de la Comunidad Valenciana y forma parte de la identidad cultural del municipio.
Lejos de representar dos ciudades distintas, ambas formas hacen referencia al mismo territorio y a una historia compartida que se ha ido construyendo a lo largo de más de veinte siglos.
Un nombre que resume la historia del Mediterráneo
El origen del nombre de Alicante demuestra cómo una ciudad puede conservar en su propia denominación el recuerdo del paso de diferentes civilizaciones.
Desde los pueblos íberos hasta la actualidad, romanos, musulmanes y cristianos contribuyeron a la evolución de un topónimo que continúa identificando a una de las ciudades más importantes del Mediterráneo español.
Cada vez que alguien pronuncia Alicante o Alacant está utilizando un nombre que resume siglos de historia, intercambios culturales y transformaciones que han dado forma a la ciudad que hoy conocemos.









