Mucho antes de que Alicante se convirtiera en una de las principales ciudades del Mediterráneo español, existió un enclave que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo del territorio. Sobre una pequeña elevación junto al mar se asentó Lucentum, la ciudad romana cuyos restos pueden visitarse hoy en el yacimiento arqueológico del Tossal de Manises.
Este espacio, situado en el entorno de la playa de la Albufereta, constituye uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de la Comunidad Valenciana. Sus calles, viviendas, murallas y edificios públicos permiten conocer cómo era la vida hace casi dos mil años y ayudan a comprender el origen histórico de Alicante.
De asentamiento ibérico a ciudad romana
Antes de la llegada de Roma, el Tossal de Manises ya estaba ocupado por comunidades íberas que aprovecharon la posición estratégica del lugar para controlar el litoral y las rutas comerciales.
Tras la conquista romana, el asentamiento experimentó un importante crecimiento y se transformó en Lucentum, una ciudad integrada en la red urbana del Imperio. Su cercanía al mar favoreció el comercio y la convirtió en un punto de intercambio de mercancías entre distintos territorios del Mediterráneo.
Durante varios siglos, Lucentum fue uno de los principales núcleos de población de la zona hasta que otros enclaves fueron adquiriendo mayor relevancia.
Un paseo por las calles de hace dos mil años
Recorrer hoy el yacimiento permite imaginar cómo era la vida cotidiana en una ciudad romana.
Los visitantes pueden observar el trazado de antiguas calles, los restos de viviendas, edificios administrativos, espacios comerciales y parte del sistema defensivo que protegía la ciudad.
Las excavaciones arqueológicas también han permitido documentar infraestructuras relacionadas con el abastecimiento de agua, la actividad artesanal y el comercio, ofreciendo una visión muy completa de la organización urbana de la época.
Una posición privilegiada frente al Mediterráneo
La ubicación del Tossal de Manises no fue casual.
Desde este punto se dominaba un amplio tramo de la costa y se mantenía un contacto directo con las rutas marítimas, fundamentales para el transporte de productos como cerámica, aceite, vino o salazones.
Esta posición estratégica favoreció el desarrollo económico de Lucentum y explica parte de la importancia que alcanzó durante el periodo romano.
El trabajo de la arqueología
Gran parte del conocimiento que hoy existe sobre Lucentum es fruto de décadas de investigaciones arqueológicas.
Las campañas de excavación han permitido recuperar cerámicas, monedas, herramientas, elementos decorativos y otros objetos que ayudan a reconstruir la vida cotidiana de quienes habitaron la ciudad.
Cada nuevo hallazgo aporta información sobre la evolución urbana, las actividades económicas y las relaciones comerciales que mantuvo este enclave mediterráneo.
Un patrimonio abierto al público
El Tossal de Manises ofrece la posibilidad de acercarse de forma directa a la historia de Alicante.
Su recorrido señalizado facilita la visita y permite comprender la función de cada espacio gracias a paneles interpretativos y actividades de divulgación.
La cercanía con otros atractivos culturales y naturales de la ciudad convierte este yacimiento en una parada imprescindible para quienes desean descubrir el pasado romano de la provincia.
Conservar el pasado para comprender el presente
La protección del yacimiento resulta esencial para preservar uno de los testimonios arqueológicos más valiosos del territorio alicantino.
Los trabajos de conservación, investigación y difusión permiten que nuevas generaciones conozcan cómo se desarrolló una ciudad que desempeñó un papel clave en la historia del Mediterráneo occidental.
Además de su interés científico, el Tossal de Manises contribuye a reforzar la identidad cultural de Alicante y a poner en valor un patrimonio que continúa despertando el interés de investigadores y visitantes.
Un viaje a los orígenes de Alicante
Caminar entre los restos de Lucentum es recorrer los cimientos de una historia que comenzó hace más de dos mil años.
El Tossal de Manises demuestra que el pasado sigue muy presente en Alicante y que la arqueología ofrece una oportunidad única para comprender la evolución de una ciudad abierta al mar desde la Antigüedad.









