La selección de Luis de la Fuente se impone por 1-0 en la prórroga tras dominar una final en la que Emiliano Martínez sostuvo a la Albiceleste
España vuelve a reinar en el fútbol mundial. La selección dirigida por Luis de la Fuente conquistó este domingo su segunda Copa del Mundo después de derrotar por 1-0 a Argentina en una final resuelta durante la prórroga. Ferran Torres marcó en el minuto 106 el gol que permite a la Roja sumar una nueva estrella, dieciséis años después del título logrado en Sudáfrica.
El encuentro, disputado el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, tuvo un claro dominio español. España controló el balón, generó las principales ocasiones y redujo al mínimo la capacidad ofensiva de una Argentina que encontró en Emiliano ‘Dibu’ Martínez a su jugador más decisivo. El guardameta evitó durante gran parte de la noche que la superioridad española se reflejara en el marcador.
La final quedó condicionada en los últimos minutos del tiempo reglamentario por la expulsión de Enzo Fernández. Con superioridad numérica durante la prórroga, España mantuvo la iniciativa hasta encontrar el premio por medio de Ferran Torres, que culminó una acción iniciada desde el costado y prolongada por Nico Williams.
España asume el mando desde el primer minuto
Luis de la Fuente mantuvo su apuesta habitual y confió en un equipo preparado para controlar el partido desde la posesión. Pedro Porro y Marc Cucurella ocuparon los laterales, mientras que Lamine Yamal y Nico Williams aportaron amplitud y velocidad en los extremos.
La primera oportunidad importante llegó antes de que se cumplieran cinco minutos. Lamine Yamal combinó con Dani Olmo y consiguió rematar dentro del área, aunque la defensa argentina y Emiliano Martínez evitaron el primer gol de la noche.
La acción confirmó muy pronto el planteamiento de ambas selecciones. España quería instalarse en campo rival, recuperar con rapidez y obligar a Argentina a correr detrás del balón. El equipo de Lionel Scaloni, por su parte, trató de resistir con un bloque compacto y de encontrar a Lionel Messi en las transiciones.
La presión española dificultó la salida argentina. Rodri dirigió el juego desde la zona central, Dani Olmo encontró espacios entre líneas y los laterales se incorporaron con frecuencia al ataque. Argentina tuvo problemas para superar la primera línea de presión y llegó al descanso sin haber generado una ocasión clara.
España tampoco encontró el gol antes del intermedio, pese a su mayor presencia ofensiva. Mikel Oyarzabal probó al guardameta argentino con un disparo desde la frontal, mientras que Cucurella estuvo cerca de marcar con un remate cruzado que salió junto al poste.
Emiliano Martínez mantiene con vida a Argentina
El paso por los vestuarios no cambió el desarrollo de la final. España continuó llevando el peso del encuentro y Argentina siguió concentrada en proteger su área. Scaloni introdujo ajustes en el centro del campo para intentar recuperar presencia con el balón, pero el conjunto español mantuvo el control.
Álex Baena avisó con un disparo desde fuera del área. Poco después, Dani Olmo encontró nuevos espacios cerca de la frontal y obligó a intervenir a Emiliano Martínez. El guardameta del Aston Villa comenzó entonces una sucesión de paradas que mantuvo el empate.
Ferran Torres dispuso de una de las ocasiones más claras con un cabezazo tras un centro de Lamine Yamal. Martínez reaccionó a tiempo y volvió a frustrar a España. Pedri, Pau Cubarsí y Aymeric Laporte también buscaron el gol con distintos remates, pero el portero argentino respondió en cada intervención.
La actuación del guardameta permitió que Argentina llegara con opciones a la recta final, pese a que su producción ofensiva continuaba siendo muy limitada. España acumulaba posesión, llegadas y remates, pero el marcador permanecía cerrado.
La expulsión de Enzo Fernández cambia la final
El partido ganó tensión a medida que se acercaba el final del tiempo reglamentario. Las disputas se endurecieron y las interrupciones aumentaron. Argentina trataba de resistir para alcanzar la prórroga, mientras España buscaba resolver la final sin necesidad de jugar treinta minutos más.
La situación cambió cuando Enzo Fernández fue expulsado por una entrada sobre Pau Cubarsí en el tramo final del segundo tiempo. Argentina quedó con diez jugadores y España aumentó todavía más su presión.
La Roja tuvo una última oportunidad antes de la prórroga. Lamine Yamal ejecutó una falta desde la frontal con un lanzamiento dirigido junto al poste, pero Emiliano Martínez volvió a intervenir para mantener el empate.
El guardameta argentino prolongó su exhibición al inicio del tiempo extra. Nico Williams consiguió rematar una acción aérea y Martínez respondió con otra parada de reflejos. Poco después, el extremo español llegó a marcar, aunque el árbitro anuló la jugada por una falta previa atribuida a Mikel Merino.
Ferran Torres marca el gol de su vida
La jugada decisiva llegó nada más comenzar la segunda parte de la prórroga. Nico Williams peleó un balón junto a la línea de fondo y consiguió mantener viva una acción que parecía perdida. Su envío encontró la llegada de Ferran Torres, que remató con la izquierda y superó finalmente a Emiliano Martínez.
Era el minuto 106. Después de numerosas ocasiones y de una larga resistencia argentina, España encontraba el gol que había perseguido durante toda la final. Ferran Torres, que todavía no había marcado en el torneo, eligió el escenario más importante para firmar el tanto más valioso de su carrera.
El gol recordó inevitablemente al conseguido por Andrés Iniesta en la final de 2010. Entonces también fue necesario disputar una prórroga y también apareció un futbolista español para decidir el título en el momento límite.
Ferran Torres llegó a marcar nuevamente poco después, pero la acción fue anulada por fuera de juego. España no perdió el control. Con ventaja en el marcador y superioridad numérica, el equipo de Luis de la Fuente protegió el balón y obligó a Argentina a asumir riesgos.
Argentina reacciona demasiado tarde
La selección de Scaloni intentó adelantar líneas durante los últimos minutos. Messi buscó el empate con dos disparos y Argentina trató de llevar balones al área, pero ninguna de las acciones encontró portería.
La defensa española mantuvo la concentración hasta el final. Cubarsí y Laporte resolvieron los envíos argentinos, mientras Rodri y el resto del centro del campo evitaron que el encuentro se convirtiera en un intercambio de ataques.
El pitido final confirmó un triunfo construido desde el dominio y la paciencia. España había generado las mejores oportunidades, había controlado los principales momentos del partido y había impedido que Argentina desarrollara su fútbol.
La segunda estrella de España, dieciséis años después
La victoria supone el segundo Mundial masculino de la historia de la selección española. El primero llegó el 11 de julio de 2010, con el recordado gol de Iniesta frente a Países Bajos en Johannesburgo. La segunda estrella llega dieciséis años después y consolida a una nueva generación de internacionales.
Luis de la Fuente culmina así un proyecto basado en el talento joven, el control del juego y la presión colectiva. Lamine Yamal, Nico Williams, Pedri, Dani Olmo y Cubarsí representan el presente y el futuro de una selección en la que también han resultado fundamentales jugadores experimentados como Rodri, Laporte o Cucurella.
España cierra el Mundial como campeona después de una trayectoria en la que mostró regularidad, profundidad de plantilla y capacidad para competir en escenarios de máxima exigencia. En semifinales había eliminado a Francia por 2-0 antes de superar a la vigente campeona en el encuentro definitivo.
El título también tiene un significado especial para la Comunitat Valenciana. Ferran Torres, nacido en Foios, se convirtió en el protagonista de la final con un gol que ya forma parte de la historia del fútbol español.
Una celebración para todo el fútbol español
La segunda estrella deja de ser una aspiración para convertirse en una realidad. España ya no tendrá que recurrir únicamente al recuerdo de Sudáfrica para explicar su lugar entre las grandes selecciones del mundo.
La generación de 2026 ha construido su propio legado. Lo ha hecho con una propuesta reconocible, con protagonismo de jugadores jóvenes y con una final en la que nunca dejó de buscar la victoria.
Ferran Torres ocupa desde ahora un lugar reservado en la memoria de la selección. Su remate en Nueva Jersey decidió una final, derribó la resistencia argentina y convirtió a España, por segunda vez, en campeona del mundo.







