Quizás recibimos tanta información que somos incapaces de procesarlas todas…Un colapso mental colectivo. Te quieren imponer la IA para salvarte.
La comparación es un tema delicado. El pasado ya pasó. El presente siempre es más importante porque es lo que toca vivir. En el futuro se proyecta una dirección con mejoras del presente. En este momento parecemos estar como un montañista que se equivocó de camino. Nos damos cuenta que por allí se resbala y que no vamos a llegar a nuestro destino de forma segura.
Las estadísticas sirven para asustar o llamar la atención. Otras para decirnos que el gobierno de turno lo está haciendo muy bien. Fenomenal. Cerrar bocas, insistiendo con las equivocaciones. Según el que las hacen, es dirigir su contenido a gusto del lado que le conviene.
Otra cosa son las realidades. Lo que se percibe ahora es una situación como un motor que «cascabelea». Algo va mal. Alarmas por todas partes. El tablero no da más con tantas luces rojas. El coche no se detiene, sigue andando porque el chofer es un incompetente. Pone a todos los pasajeros en peligro vital.
La realidad individual es muy dependiente de su situación actual. Un resultado de varias circunstancias positivas o negativas.
Cuando se levanta la vista hacia un grupo de personas, un pueblo, una ciudad o un país, un continente o una zona geográfica con una opción política definida, las cosas cambian. El bien común crece en importancia. Social democracia, autocracia, dictadura, comunista u otras tendencias todos tienen sus matices. El mundo es plural. Muchas veces es feroz e injusto. Nacer o vivir en un sitio u otro puede influir sobre tu presente y futuro inmediato.
Las trayectorias son infinitas como la lluvia de meteoritos aterrizando en nuestro planeta.
El presente en nuestras tierras democráticas es muy llamativo. En muy pocos años las buenas noticias no abundan con las cosas más concretas. Se habla mucho del bienestar pero se parece más a un coche que va por atrás. Te piden cada vez más cosas que ya no pueden mover nada por delante.
Alimentación industrial. Procesada. Problemas de salud mental. Acceso a la vivienda. Alquileres exorbitantes. Degradación social e pobreza infantil. Carga fiscal confiscatoria. Seguridad social en decadencia. Mantenimientos público deficientes. Créditos y endeudamiento excesivo. Desigualdades pronunciadas. Ambiente político detestable.
Sin embargo la creación de la riqueza sigue viento en popa.
Los PIB de los países en crecimiento. Las bolsas andan estupendamente. La concentración de la riqueza en pocas manos es un signo inequívoco de que ya no se distribuyen las riquezas para mantener un cierto equilibrio social. El esfuerzo ya no se paga. Trabajadores pobres. Sueldos de miseria. Las clases medias ahora son golpeadas fuertemente. Lo eran desde siempre con la carga impositiva pero ahora se atacan directamente, frontalmente a sus patrimonios, no actualizan sus remuneraciones, frenan sus descendientes a estudios superiores. Hachazos a las cosas de lujos. Sus celos y envidias duramente castigadas.
Las clases medias son el sustento de todo el sistema, no se entiende su deterioro voluntario. Debe haber manadas de psicópatas en el gobierno.
Los conglomerados, multinacionales y monopolios se multiplican dejando migas a la competencia tradicional. Asistimos a manipulaciones financieras globales para evadir una fiscalidad cada vez más agresiva de la parte de los gobiernos de turno.
Se provocan sin ninguna vergüenza distorsiones artificialmente para influir directamente sobre los precios globales. Todo vale para provocar la inflación con sus alzas de precios. La pandemia, las energías ( petróleo, gas y sus derivados), la agricultura etc.
Las guerras de Rusia/Ucrania o Estados Unidos/ Irán inflan los precios de las energías. Etc. provocan la inflación que llenan las cajas de los grandes grupos y los gobiernos sonriendo con el IVA milagrosamente jugoso. Meta cumplida. Nadie llora ningún muerto en los salones. Los perdedores son las poblaciones, los trabajadores. La mano de obra. Los salarios no siguen, las claves estratégicas del bienestar tienen aumentos que superan mucho los niveles «anunciados» de las inflaciones. Precipitan a millones de trabajadores a la bancarrota. Las ganancias no son compartidas. Asistimos a un saqueó puro y duro de la gente trabajadora.
Provoca un aumento de las desigualdades. Estás movidas provocan la decadencia de todo el sistema capitalista. Una erosión que acelera su propia destrucción. Un fin de ciclo ya está en marcha ahora. No se puede pensar otras cosas visto los resultados coordinados entre la política y las corrientes de supremacía económica.
La víctima principal será la perdida de poder ciudadano con nuevos regímenes más autoritarios y una clara necesidad de ajustes de nuestro bienestar a la baja. Una nueva era del esclavismo esta por venir. Las rebeldías aplastadas con el nombre de la seguridad ciudadana. Está vez tocando lo que pensábamos imposible. De tanto ver las miserias en una gran parte del mundo, ahora caemos en las trampas que nos tendieron.
Bienvenidos a la disrupción de una era de crecimiento continuo con grandes alegrías.
Nuestra incapacidad de reaccionar es increíble. No entiendo que se perdieron las energías para defender los principios de convivir entre partes, crecer juntos y de no perder está alegría que mueven montañas. No es fácil aceptar correr al precipicio cuando tienes una brújula que te indica el camino correcto.
Creer que solo «Google Maps» te llevará a un buen destino es un error estratégico. Con los antiguos mapas por lo menos debíamos aprender a ver, leer, pensar, interpretar y actuar. Un conjunto de cosas que te obligaban a tomar decisiones, alternativas y podía trazar tu destino con tus propias decisiones. El resultado era un perfil individual más afilado, coherente y sobre todo capaz de conducir tu vida a tu escala.
Los políticos no podían abusar de tí obligados a usar el buen sentido de las cosas.
Ahora asistimos a un gran engaño con intereses múltiples, pero con una clara dirección que no interesa al ciudadano del mundo.
Vienen los tiempos de reajustes o caemos todos como las moscas al final del otoño.
- Viva la vida.

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