Un interno de la prisión de Fontcalent, en Alicante, ha sido condenado a ocho años de prisión tras intentar acabar con la vida de otro recluso el pasado 12 de abril de 2024. El ataque, perpetrado en una zona común del centro penitenciario, se realizó con un bolígrafo manipulado a modo de arma blanca, causando graves heridas en el cuello de la víctima.
La sentencia, dictada por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Alicante, considera probado que el agresor actuó con intención homicida, lo que ha derivado en una condena por delito de asesinato en grado de tentativa. El fallo también incluye medidas de alejamiento, indemnizaciones económicas y pone el foco en la gestión interna de Instituciones Penitenciarias.
Un ataque premeditado en la cárcel de Alicante
El arma: un bolígrafo convertido en cuchillo
Los hechos ocurrieron cuando la víctima se encontraba en una zona común del centro penitenciario realizando un trámite administrativo. Fue en ese momento cuando el agresor se acercó y le clavó en la nuca un bolígrafo que previamente había sido alterado para convertirlo en un objeto punzante.
Según recoge la resolución judicial, el objeto fue modificado de tal forma que podía actuar como un arma blanca improvisada, lo que demuestra un claro grado de preparación por parte del condenado.
Consecuencias del ataque
El recluso herido tuvo que ser intervenido de urgencia para extraer el objeto clavado en la zona cervical. Su recuperación se prolongó durante semanas:
- 21 días necesarios para estabilizar su estado de salud
- Intervención quirúrgica inmediata tras la agresión
- Secuela permanente: cicatriz de aproximadamente un centímetro en el cuello
El tribunal considera que la gravedad de las lesiones y la zona del cuerpo afectada evidencian la intención de matar.
La Audiencia de Alicante impone una condena ejemplar
Ocho años de prisión y orden de alejamiento
La sentencia establece una pena de ocho años de cárcel por intento de asesinato. Además, el condenado deberá cumplir una estricta orden de alejamiento:
- Prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima
- Prohibición de cualquier tipo de comunicación durante 20 años
Estas medidas buscan evitar futuros conflictos entre ambos internos, que ya mantenían una relación conflictiva previa a los hechos.
Indemnizaciones económicas
El fallo judicial también fija responsabilidades económicas derivadas del ataque:
- 2.076 euros para la víctima por daños físicos y perjuicios
- 240 euros al centro penitenciario por los gastos médicos
En caso de que el agresor no pueda hacer frente a estas cantidades, será Instituciones Penitenciarias quien responda de forma subsidiaria.
Fallos en la gestión penitenciaria: un punto clave de la sentencia
Internos enfrentados compartiendo espacios comunes
Uno de los aspectos más relevantes del caso es que tanto agresor como víctima ya habían protagonizado conflictos previos. De hecho, según recoge la sentencia, ambos internos estaban clasificados como incompatibles y habían sido separados en distintos módulos.
Sin embargo, el tribunal destaca que, pese a esta situación, se permitió que coincidieran en zonas comunes del centro penitenciario, lo que facilitó el ataque.
Este hecho ha generado debate sobre los protocolos de seguridad en centros penitenciarios y la gestión de internos con antecedentes de enfrentamientos.
Cómo fue identificado el agresor
Tras perpetrar el ataque, el agresor intentó ocultar su implicación cambiándose de ropa dentro del centro penitenciario. Sin embargo, su intento de evasión fue rápidamente frustrado gracias a:
- La vigilancia de un funcionario que presenció los hechos
- Las cámaras de seguridad del centro, que registraron la agresión
Estas pruebas fueron determinantes para su identificación, detención y posterior condena.
Seguridad en cárceles: debate abierto tras el suceso
Este caso ha reavivado el debate sobre la seguridad en las prisiones españolas, especialmente en lo que respecta a:
- Control de objetos potencialmente peligrosos
- Separación efectiva de internos conflictivos
- Supervisión en zonas comunes
Expertos en criminología señalan que este tipo de incidentes, aunque poco frecuentes, ponen de manifiesto la necesidad de revisar protocolos internos para evitar agresiones graves.
Preguntas frecuentes sobre el caso
¿Por qué se considera intento de asesinato y no agresión?
Porque el ataque se produjo en una zona vital (el cuello) y con un objeto preparado para causar la muerte, lo que evidencia intención homicida.
¿Qué es una condena en grado de tentativa?
Se trata de un delito que no llega a consumarse (la víctima no fallece), pero en el que existe intención clara de matar.
¿Qué responsabilidad tiene Instituciones Penitenciarias?
Debe responder económicamente de forma subsidiaria si el condenado no paga la indemnización, además de revisar posibles fallos en la gestión.
¿Puede repetirse un caso similar?
Aunque no es frecuente, expertos advierten que puede ocurrir si no se refuerzan los controles y la vigilancia en centros penitenciarios.
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