Parecían móviles de alta gama originales. El vendedor los mostraba personalmente e incluso enseñaba una factura de compra que aparentemente acreditaba su autenticidad. Los compradores pagaban entre 800 y 900 euros en efectivo y se llevaban el teléfono convencidos de haber adquirido el dispositivo anunciado.
El problema aparecía después.
Los terminales eran en realidad réplicas y las facturas utilizadas para convencer a los compradores eran presuntamente falsas.
La Policía Nacional ha detenido en Alicante a un joven de 20 años por su presunta participación en delitos de estafa y falsedad documental. La investigación ha permitido esclarecer cuatro hechos cometidos en Alicante y Castellón y el perjuicio económico atribuido al fraude supera los 3.400 euros.
Anunciaba los móviles en una plataforma de segunda mano
La investigación comenzó después de que varias personas denunciaran haber sido víctimas de un procedimiento muy parecido.
Los compradores encontraban en una plataforma digital de compraventa de artículos de segunda mano anuncios de teléfonos móviles supuestamente originales y de alta gama.
Los precios oscilaban entre 800 y 900 euros.
No se trataba, por tanto, de terminales ofrecidos a precios extraordinariamente bajos que pudieran despertar inmediatamente las sospechas del comprador.
Una vez establecido el contacto a través de la plataforma, vendedor y comprador concertaban un encuentro presencial.
Y era precisamente durante esas citas cuando el supuesto fraude adquiría una mayor apariencia de legitimidad.
Una factura ayudaba a convencer a los compradores
Los interesados podían ver físicamente el teléfono antes de pagar.
El vendedor les mostraba el terminal y aportaba además una factura de compra con la que trataba de demostrar que el dispositivo era original.
La combinación resultaba convincente: había un teléfono físicamente presente, una reunión cara a cara y documentación que aparentemente respaldaba su procedencia.
Los compradores terminaban abonando en efectivo el precio acordado.
Después descubrían que lo que habían comprado no correspondía al dispositivo original anunciado.
Eran réplicas.
La investigación policial permitió comprobar también que las facturas mostradas durante las operaciones eran falsas.
Más de 3.400 euros y cuatro estafas esclarecidas
Las denuncias permitieron a los investigadores establecer conexiones entre los diferentes casos.
Después de realizar diversas comprobaciones sobre los terminales y la documentación utilizada durante las ventas, los agentes localizaron al sospechoso.
La Policía Nacional detuvo finalmente en Alicante a un hombre de 20 años por su presunta participación en delitos de estafa y falsedad documental.
Hasta el momento se han esclarecido cuatro hechos cometidos en Alicante y Castellón, con un perjuicio económico conjunto superior a los 3.400 euros.
Las diligencias practicadas por la Policía han sido puestas a disposición de los juzgados de Alicante.
El detenido figura como presunto autor de los hechos, por lo que debe mantenerse su presunción de inocencia mientras continúa el procedimiento judicial.
Las estafas en plataformas de compraventa adoptan formas diferentes
El caso presenta una diferencia importante respecto a otros fraudes cometidos a través de Internet.
Aquí el producto sí existía físicamente.
Los compradores podían verlo e incluso encontrarse personalmente con quien lo vendía.
Precisamente esa circunstancia podía generar una mayor sensación de seguridad.
No es el único método detectado recientemente en operaciones de compraventa. En otro caso conocido en la provincia, una persona llegó a pagar más de 25.000 euros por un coche que en realidad no existía.
En aquella investigación, el fraude se apoyaba en fotografías, documentación y conversaciones destinadas a convencer a la víctima de que estaba comprando un vehículo real.
En el caso de los móviles investigado ahora, el mecanismo era diferente: el comprador tenía el supuesto producto delante, pero la Policía sostiene que se trataba de una réplica presentada como un dispositivo original.
Ambos casos muestran por qué una fotografía, una factura o incluso poder inspeccionar superficialmente un artículo no garantizan por sí solos que una operación sea segura.
Los móviles de alta gama también aparecen en otros fraudes
Los teléfonos de elevado valor económico son especialmente atractivos en determinadas modalidades delictivas por su facilidad de reventa.
A finales de agosto, la Policía Nacional detuvo en Elche a cuatro personas en otra investigación completamente diferente en la que se habían realizado compras de móviles de alta gama utilizando fraudulentamente tarjetas bancarias de terceros.
En aquella operación se investigaban siete estafas cometidas en distintas ciudades y un perjuicio superior a 10.500 euros.
No existe relación conocida entre ambos procedimientos.
El elemento común es el valor de estos dispositivos y su presencia recurrente en operaciones fraudulentas, ya sea como producto falsificado, como mercancía adquirida presuntamente con dinero ajeno o como artículo destinado posteriormente a la reventa.
Cómo comprobar un móvil de segunda mano antes de pagar
Comprar un teléfono usado no implica necesariamente asumir un riesgo, pero cuando el precio alcanza varios cientos de euros merece la pena realizar comprobaciones adicionales.
Una factura puede ser útil, pero el caso investigado en Alicante demuestra por qué no debería considerarse una prueba suficiente por sí sola.
Es recomendable comprobar que los datos de la factura son coherentes y, cuando sea posible, verificar su procedencia con el establecimiento que supuestamente vendió el dispositivo.
También conviene revisar el IMEI, el número que identifica individualmente al terminal.
Puede consultarse desde los ajustes del dispositivo y, en muchos modelos, mediante el código *#06#. El número debería coincidir con el que aparece en la caja o documentación cuando esta se entrega con el teléfono.
Una discrepancia entre identificadores es una señal que debería llevar a detener la compra hasta aclarar su origen.
Encenderlo y probarlo antes de entregar el dinero
La apariencia exterior tampoco es suficiente para determinar que un teléfono sea auténtico.
Las réplicas pueden reproducir logotipos, embalajes y elementos visuales de modelos conocidos.
Antes de realizar el pago resulta conveniente encender el dispositivo y revisar aspectos como el sistema operativo, almacenamiento disponible, cámaras, conectividad, número de serie y menús de información del terminal.
También puede comprobarse el número de serie a través de las herramientas oficiales que ofrezca el fabricante correspondiente.
Si el vendedor impide realizar estas comprobaciones, intenta acelerar la operación o presenta explicaciones contradictorias, lo prudente es no entregar el dinero hasta verificar la autenticidad.
Cuidado con confiar únicamente en documentos o capturas
Los documentos digitales también pueden manipularse.
Facturas, justificantes, correos electrónicos y capturas de pantalla pueden contribuir a generar confianza, pero deben contrastarse cuando de ellos dependa una operación de cientos o miles de euros.
Las técnicas utilizadas para convencer a las víctimas no se limitan además a las plataformas de segunda mano.
La propia Policía ha advertido recientemente en Alicante de una estafa a través de WhatsApp en la que los delincuentes intentan suplantar a una persona para pedir dinero a sus familiares y contactos.
Los procedimientos son distintos, pero comparten un elemento: crear una apariencia suficientemente convincente para que la víctima baje la guardia.
Qué hacer si descubres que el móvil comprado es falso
Si después de una compra aparecen indicios de que el terminal puede ser una réplica, conviene conservar toda la información relacionada con la operación.
No deberían eliminarse el anuncio, las conversaciones con el vendedor, fotografías, documentación recibida, justificantes de pago ni los datos del perfil utilizado en la plataforma.
Las capturas de pantalla pueden resultar especialmente útiles si existe el riesgo de que el anuncio o la cuenta desaparezcan.
También es recomendable comunicar la incidencia a la propia plataforma de compraventa y, cuando existan indicios de delito, poner los hechos en conocimiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
En el caso investigado ahora en Alicante, fueron precisamente las denuncias presentadas por varias víctimas las que permitieron iniciar las pesquisas.
Una operación aparentemente normal
El elemento más llamativo del procedimiento investigado es precisamente su apariencia de normalidad.
El comprador encontraba un anuncio, contactaba con el vendedor, quedaba personalmente, veía el teléfono y recibía una factura.
Después entregaba entre 800 y 900 euros en efectivo.
Solo más tarde descubría que el dispositivo que parecía de alta gama era una réplica y que el documento utilizado para respaldar su autenticidad era presuntamente falso.
La investigación ha permitido esclarecer hasta ahora cuatro casos y detener al presunto responsable.
Para quienes recurren al mercado de segunda mano, el caso deja además una advertencia práctica: ver el producto y recibir una factura reduce algunas incertidumbres, pero no sustituye la comprobación de que el dispositivo y su documentación sean realmente auténticos.











