Una llamada al 112 realizada por tres jóvenes fue el comienzo de una historia que ha terminado más de un año después a orillas del Mediterráneo.
Era el 4 de julio de 2025 cuando observaron una tortuga marina en la playa de Arenales del Sol y decidieron avisar a Emergencias. La alerta permitió activar el protocolo de protección y localizar una puesta formada por 79 huevos de tortuga boba.
Ahora, cuatro ejemplares procedentes de aquel nido han regresado al mar.
La playa del Carabassí, en Elche, ha acogido la liberación de las cuatro tortugas después de que pasaran su primera etapa de vida bajo los cuidados especializados de la Fundación Oceanogràfic.
Más de un año separa aquel aviso al 112 de la imagen de los animales avanzando nuevamente hacia el Mediterráneo.
Un nido de 79 huevos descubierto en Arenales del Sol
Para entender la suelta hay que retroceder hasta el verano pasado.
Tres jóvenes que se encontraban en Arenales del Sol observaron la presencia de una tortuga marina y dieron aviso al 112.
La llamada permitió activar el protocolo previsto para estos casos.
Los especialistas localizaron una puesta formada por 79 huevos.
Nueve fueron trasladados al Oceanogràfic de Valencia para realizar una incubación controlada, mientras que los restantes fueron reubicados en una zona protegida del litoral del término municipal de Elche.
La actuación buscaba aumentar las posibilidades de que la puesta completara su desarrollo en condiciones adecuadas.
El episodio volvió a poner de manifiesto la importancia que tienen los arenales ilicitanos para la biodiversidad. Arenales del Sol y la playa del Carabassí forman parte además de las cinco playas de Elche reconocidas con Bandera Azul en 2026, junto a El Altet, La Marina y Les Pesqueres-El Rebollo.
Más de un año bajo cuidados especializados
Cuatro de las tortugas nacidas a partir de aquella puesta fueron incorporadas al programa Head Starting de la Fundación Oceanogràfic.
Este tipo de programas mantiene temporalmente a ejemplares recién nacidos bajo cuidados especializados durante una de las etapas en las que son especialmente vulnerables.
Durante ese periodo se controla su crecimiento y evolución antes de devolverlos al medio natural.
La finalidad no es convertirlos en animales dependientes del cuidado humano, sino permitir que regresen al mar con un mayor tamaño y desarrollo que el que tenían inmediatamente después del nacimiento.
Tras superar esa primera etapa, ha llegado el momento de volver al Mediterráneo.
El Carabassí, escenario del regreso al mar
La liberación se ha realizado en uno de los enclaves naturales más conocidos del litoral ilicitano.
El Carabassí mantiene un entorno de dunas y pinar y se diferencia de otras playas más urbanizadas de la costa. DSAlicante cuenta con una guía completa de la playa del Carabassí con información sobre su entorno, accesos, aparcamiento y características.
Esta vez, sin embargo, quienes han recorrido su arena han sido cuatro tortugas bobas.
Los ejemplares han sido liberados después de permanecer más de un año en las instalaciones de la Fundación Oceanogràfic.
El acto ha tenido también una vertiente educativa.
Alrededor de medio centenar de alumnos del CEIP La Paz de Torrellano han participado en la jornada junto a voluntarios de la Fundación Oceanogràfic y representantes municipales.
De una llamada de tres jóvenes a una clase para medio centenar de escolares
La historia tiene así dos momentos unidos por la educación ambiental.
En 2025 fueron tres jóvenes quienes supieron reaccionar ante la aparición de una tortuga en Arenales del Sol.
En lugar de acercarse al animal, manipularlo o ignorar la situación, avisaron al 112.
Más de un año después, alrededor de 50 escolares han podido contemplar el resultado de aquel gesto.
El mensaje que los especialistas quieren trasladar es sencillo: cuando aparece una tortuga marina o se detectan indicios de nidificación en una playa, no debe manipularse al animal y hay que avisar inmediatamente al 112.
Ese aviso permite activar el protocolo correspondiente y movilizar a los profesionales encargados de proteger tanto al ejemplar como una posible puesta.
En este caso, una llamada permitió localizar 79 huevos.
¿Qué es el programa Head Starting?
El programa Head Starting desarrollado por la Fundación Oceanogràfic acoge temporalmente a crías de tortuga boba (Caretta caretta) nacidas en playas de la Comunitat Valenciana.
Los primeros meses constituyen una fase especialmente delicada de su ciclo vital.
Las pequeñas tortugas permanecen durante ese periodo bajo seguimiento especializado, lo que permite controlar su desarrollo y favorecer que alcancen un mayor tamaño antes de regresar al medio natural.
Una vez que los especialistas consideran que los animales están preparados, son liberados.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido ahora con los cuatro ejemplares procedentes de Elche.
El mar que abandonaron siendo recién nacidos vuelve a convertirse en su hábitat.
La tortuga boba vuelve cada vez más la mirada hacia el Mediterráneo español
La presencia de nidos de tortuga boba en las costas españolas ha adquirido una relevancia creciente durante los últimos años.
Cada puesta activa protocolos específicos porque el proceso resulta especialmente vulnerable a las molestias humanas, las condiciones ambientales y otros riesgos presentes en playas que durante el verano registran una elevada ocupación.
La colaboración ciudadana resulta por ello fundamental.
Detectar a tiempo la llegada de una hembra, mantener la distancia y avisar al 112 puede marcar la diferencia entre una puesta desprotegida y la activación de un dispositivo especializado.
El litoral de Elche ya cuenta con antecedentes recientes de nidificación y liberación de ejemplares.
En agosto de 2024, el propio Carabassí acogió la suelta de 14 tortugas procedentes de otro nido localizado aquel verano en Arenales del Sol.
Y en octubre de 2025, la playa de La Marina fue escenario del regreso al mar de otras 36 tortugas bobas que habían permanecido durante un año bajo cuidados de la Fundación Oceanogràfic.
La liberación de esta semana continúa esa historia.
Qué hacer si encuentras una tortuga en una playa de Alicante
Encontrarse con una tortuga marina en la arena puede generar curiosidad, pero acercarse demasiado puede interferir en su comportamiento.
La recomendación fundamental es mantener la distancia y llamar al 112.
No debe tocarse al animal, colocarse delante de él, iluminarlo directamente ni utilizar flash para fotografiarlo.
También conviene evitar gritos, movimientos bruscos o aglomeraciones alrededor de la tortuga.
Si está intentando realizar una puesta, cualquier molestia puede provocar que abandone el proceso.
Una vez comunicado el avistamiento, los servicios de emergencia pueden activar el protocolo y movilizar a los especialistas correspondientes.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en Arenales del Sol.
79 huevos y una historia que continúa
No todos los 79 huevos encontrados aquel 4 de julio siguieron el mismo camino.
Una parte permaneció bajo protección en el litoral y nueve fueron trasladados al Oceanogràfic para incubación controlada.
Cuatro de los ejemplares resultantes han pasado posteriormente por el programa Head Starting.
Ahora han vuelto al Mediterráneo.
A partir de este momento comienza una etapa que ya no podrá observarse desde una instalación ni seguirse a pocos metros de distancia.
Las tortugas deberán desenvolverse en el medio natural y enfrentarse a los numerosos riesgos que acompañan a la especie durante su vida.
Para los escolares que han presenciado la liberación, sin embargo, queda una imagen difícil de explicar únicamente en un aula: cuatro pequeños animales avanzando por la arena hasta desaparecer en el agua.
Y detrás de esa imagen hay una historia que empezó de una manera extraordinariamente sencilla.
Tres jóvenes vieron una tortuga en una playa de Elche y llamaron al 112.
Más de un año después, cuatro de sus crías han regresado al mar.











