Una mujer de 26 años ha sido detenida en Alicante acusada de apropiarse presuntamente de más de 40.000 euros de un matrimonio de avanzada edad al que cuidaba, después de realizar más de un centenar de extracciones con la tarjeta bancaria de las víctimas.
La investigación de la Policía Nacional comenzó cuando los hijos del matrimonio detectaron movimientos que no reconocían en las cuentas de sus padres y decidieron denunciar lo sucedido.
Los agentes reconstruyeron entonces las operaciones y comprobaron que se habrían realizado 110 retiradas de efectivo en menos de un año, hasta alcanzar una cantidad total de 40.810 euros.
La investigación terminó con la detención de la cuidadora, que fue localizada cuando salía precisamente del domicilio de las víctimas.
El caso vuelve a poner el foco sobre un tipo de delito especialmente sensible: aquellos en los que el presunto autor aprovecha una relación de confianza con personas mayores para acceder a su dinero.
Los hijos detectaron movimientos extraños en las cuentas
La investigación no comenzó tras un robo convencional.
No hubo una puerta forzada.
Tampoco desapareció una gran cantidad de dinero de una sola vez.
Las sospechas surgieron cuando los familiares comenzaron a revisar las cuentas bancarias del matrimonio y detectaron operaciones que no reconocían.
Fue entonces cuando los hijos decidieron acudir a la Policía Nacional.
La denuncia permitió iniciar una investigación económica para determinar dónde había terminado el dinero.
110 retiradas de efectivo en menos de un año
Uno de los datos más relevantes del caso es precisamente el número de operaciones investigadas.
Según las pesquisas policiales, se habrían realizado:
110 extracciones de efectivo.
Y todas ellas en un periodo inferior a un año.
La cantidad total retirada alcanzaría los:
40.810 euros.
No estaríamos, por tanto, ante una única operación extraordinaria capaz de llamar inmediatamente la atención.
La presunta apropiación se habría producido mediante retiradas sucesivas.
La tarjeta bancaria, pieza clave de la investigación
La detenida trabajaba como cuidadora del matrimonio.
Esa relación profesional le permitía permanecer dentro de la vivienda y mantener un contacto frecuente con las víctimas.
Los investigadores sostienen que habría utilizado la tarjeta bancaria del matrimonio para retirar dinero en cajeros automáticos.
Este elemento resulta fundamental.
Una tarjeta permite obtener efectivo rápidamente si también se conoce el número PIN.
Y cuando las extracciones se realizan de forma periódica, una víctima que no consulta habitualmente su banca electrónica puede tardar bastante tiempo en detectar qué está ocurriendo.
La Policía la localizó cuando salía de la vivienda
La investigación permitió a los agentes establecer un dispositivo.
Finalmente, la mujer fue localizada cuando salía del domicilio del matrimonio.
En ese momento llevaba consigo 400 euros en efectivo que, según la investigación, estarían relacionados con una retirada realizada ese mismo día.
Pero los agentes encontraron otro elemento que llamó su atención.
La mujer llevaba también un justificante correspondiente a una compra superior a 500 euros pagada en efectivo.
La operación estaría relacionada con otra retirada reciente.
Registran su vivienda y encuentran más dinero
La investigación no terminó con la detención.
Posteriormente se practicó un registro en el domicilio de la arrestada.
Los agentes encontraron allí otros:
2.590 euros en efectivo.
El dinero se encontraba guardado dentro de una caja fuerte.
Los investigadores continuaron entonces las diligencias para determinar la procedencia de las cantidades intervenidas y reconstruir todas las operaciones relacionadas con las cuentas del matrimonio.
La investigación estuvo en manos de la UDEF
Las pesquisas fueron desarrolladas por especialistas de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional.
Este tipo de investigaciones presenta una particularidad.
A diferencia de un robo en la calle, buena parte de las pruebas pueden encontrarse en:
extractos bancarios;
movimientos de tarjetas;
cajeros utilizados;
fechas;
horarios;
comercios;
documentación económica.
Reconstruir cronológicamente todas las operaciones permite establecer cuándo comenzó la salida de dinero y cómo evolucionó.
Los familiares tuvieron un papel decisivo
El caso demuestra también la importancia que puede tener el entorno familiar cuando una persona mayor delega determinadas actividades cotidianas en terceros.
Los hijos fueron quienes detectaron los movimientos sospechosos.
Sin esa revisión, las extracciones podrían haber continuado durante más tiempo.
Esto no significa que todas las personas mayores necesiten que sus familiares controlen sus cuentas.
Pero cuando existe dependencia, deterioro cognitivo o simplemente dificultades para utilizar aplicaciones bancarias, establecer algún mecanismo de supervisión puede reducir considerablemente el riesgo.
Una retirada pequeña puede pasar desapercibida
Imaginemos una cuenta con ahorros.
Una retirada de:
- 100 euros;
- 200 euros;
- 300 euros
puede no generar inmediatamente una alarma.
Especialmente si la persona utiliza normalmente efectivo.
El problema aparece cuando esas cantidades se repiten.
Por ejemplo:
300 euros × 10 operaciones = 3.000 euros.
300 euros × 50 operaciones = 15.000 euros.
Precisamente por eso el número de movimientos resulta tan relevante en esta investigación.
Hablamos de 110 retiradas.
Cómo detectar extracciones que una persona mayor no reconoce
El primer mecanismo es sencillo:
revisar periódicamente los movimientos bancarios.
No únicamente el saldo.
Hay que mirar qué operaciones se han producido.
Especialmente:
- retiradas en cajeros;
- transferencias;
- pagos con tarjeta;
- Bizum;
- domiciliaciones nuevas;
- compras repetidas.
Si aparece una retirada que la persona no recuerda haber realizado, conviene comprobarla.
Una operación aislada puede tener una explicación.
Muchas operaciones inexplicables necesitan una revisión más profunda.
Las alertas del banco pueden resultar fundamentales
Actualmente muchas entidades permiten recibir una notificación prácticamente inmediata cuando se utiliza una tarjeta.
Por ejemplo:
“Retirada de 300 euros realizada con su tarjeta”.
Ese aviso puede llegar mediante:
aplicación;
SMS;
correo electrónico.
Configurar estas notificaciones puede permitir detectar una operación sospechosa el mismo día en que ocurre.
En personas mayores que no utilizan smartphone, determinados avisos pueden gestionarse con ayuda de familiares siempre que exista autorización y se respete su autonomía.
Establecer límites de retirada
Otra medida que puede valorarse es reducir el límite máximo permitido en cajeros.
Una tarjeta no necesita necesariamente permitir retirar grandes cantidades diariamente.
Los límites pueden dificultar una retirada importante en una única operación.
No eliminan el riesgo de extracciones sucesivas, pero pueden añadir una barrera adicional.
Nunca entregar el PIN si no es imprescindible
El PIN funciona como una llave.
Quien dispone simultáneamente de:
tarjeta + PIN
puede tener acceso directo al efectivo disponible dentro de los límites establecidos.
Por eso debe evitarse dejar el código:
escrito junto a la tarjeta;
dentro de la cartera;
en una nota fácilmente accesible;
guardado en lugares evidentes.
Cuando una persona necesita ayuda para realizar operaciones bancarias, existen mecanismos más seguros que entregar indiscriminadamente tarjeta y contraseña.
La confianza no sustituye al control
Una cuidadora puede convertirse en una persona fundamental para una familia.
Puede acompañar.
Comprar alimentos.
Ayudar con la medicación.
Realizar tareas domésticas.
Acompañar al médico.
Pero una relación de confianza no significa que deban desaparecer todos los controles económicos.
De hecho, un sistema transparente protege también a los profesionales honestos.
Si cada gasto queda documentado, existen muchas menos posibilidades de que posteriormente aparezcan dudas sobre quién utilizó determinado dinero.
Guardar los tickets puede evitar problemas
Cuando una tercera persona realiza compras para alguien mayor, puede establecerse una rutina muy sencilla:
dinero entregado;
compra realizada;
ticket;
cambio devuelto.
Por ejemplo:
Se entregan 100 euros.
La compra cuesta 63,40 euros.
Se conserva el ticket.
Se devuelven 36,60 euros.
No necesitamos convertir una compra cotidiana en una auditoría.
Pero mantener una mínima trazabilidad evita que pequeñas cantidades desaparezcan durante meses sin que nadie pueda reconstruir qué ocurrió.
Cuidado con entregar tarjetas para hacer compras
Puede parecer más cómodo entregar directamente la tarjeta.
Pero existe una diferencia importante entre:
dar dinero para una compra concreta
y
facilitar un instrumento que permite acceder repetidamente a una cuenta.
Si una persona necesita realizar compras habitualmente, pueden estudiarse alternativas con límites más reducidos.
Qué hacer si descubres movimientos sospechosos
El primer impulso puede ser enfrentarse inmediatamente a la persona sospechosa.
Sin embargo, si existen indicios serios de una posible apropiación, conviene primero preservar las pruebas.
Por ejemplo:
- extractos bancarios;
- capturas;
- justificantes;
- fechas;
- mensajes;
- documentos;
- tickets.
Después puede comunicarse la situación al banco y, cuando existan indicios de delito, presentar denuncia.
La documentación económica permitirá posteriormente reconstruir lo sucedido.
No borres mensajes ni comunicaciones
WhatsApp puede convertirse también en una fuente importante de información.
Imaginemos mensajes como:
“Voy a sacar 100 euros para hacer la compra”.
“Necesito la tarjeta”.
“Ya he pagado la farmacia”.
Estas conversaciones pueden ayudar posteriormente a contextualizar determinadas operaciones.
Por ello, cuando existe una investigación, conviene evitar eliminar información relacionada con los hechos.
Comprueba dónde se realizaron las retiradas
Los extractos pueden mostrar información sobre los cajeros utilizados.
Si una persona mayor que prácticamente nunca abandona su barrio presenta retiradas continuas realizadas en lugares donde no suele encontrarse, puede existir una señal que convenga aclarar.
También puede ocurrir que aparezcan operaciones en horarios incompatibles con sus rutinas.
Por sí mismas no demuestran necesariamente un delito.
Pero ayudan a reconstruir qué ha ocurrido.
Alicante ya ha registrado otros casos relacionados con cuidadoras
No es la primera investigación de estas características que llega a la actualidad alicantina.
DSAlicante informó anteriormente del procedimiento contra una cuidadora acusada de apropiarse de miles de euros de dos ancianas en Alicante.
Aquel caso era diferente.
Las víctimas eran dos hermanas de avanzada edad y la acusación se refería a hechos ocurridos años antes.
La nueva investigación afecta a un matrimonio, la detenida tiene 26 años y la cantidad investigada supera los 40.000 euros.
Son procedimientos independientes, pero ambos presentan un elemento común:
el supuesto aprovechamiento de una relación de confianza para acceder al patrimonio de personas mayores.
Las personas mayores son especialmente vulnerables a determinados fraudes
No necesariamente porque sean incapaces de gestionar su dinero.
El problema aparece cuando concurren circunstancias como:
dependencia;
soledad;
dificultades de movilidad;
deterioro cognitivo;
desconocimiento de banca digital;
necesidad de delegar compras;
acceso de terceros al domicilio.
Estas situaciones pueden incrementar la exposición frente a determinados abusos.
La tecnología bancaria puede ayudar a protegerlas
Paradójicamente, la misma digitalización que puede resultar complicada para algunos mayores también ofrece herramientas de protección.
Entre ellas:
notificaciones instantáneas;
límites de retirada;
bloqueo inmediato de tarjetas;
consulta de operaciones;
autenticación adicional.
Una familia puede estudiar con la entidad qué configuración se adapta mejor a las necesidades concretas del titular.
Siempre respetando algo fundamental:
el dinero continúa perteneciendo a la persona mayor.
Proteger no significa quitarle el control sobre su patrimonio.
Qué señales pueden hacer sospechar
No existe una señal universal, pero determinados cambios deberían llamar nuestra atención.
Por ejemplo:
aparición inexplicable de falta de dinero;
retiradas frecuentes;
compras desconocidas;
facturas que dejan de pagarse pese a existir ingresos;
desaparición de tarjetas;
cambios repentinos en hábitos bancarios;
personas que intentan impedir que la familia revise documentación;
peticiones continuas de efectivo sin justificantes.
Una sola situación puede tener una explicación completamente legítima.
La acumulación de varias merece comprobarse.
La detenida fue puesta a disposición judicial
Después de finalizar las diligencias policiales, la mujer fue puesta a disposición de la autoridad judicial.
La investigación le atribuye provisionalmente una presunta apropiación de 40.810 euros mediante 110 extracciones.
Será ahora el procedimiento judicial el encargado de determinar las responsabilidades correspondientes.
Como ocurre en cualquier investigación penal, debe mantenerse la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia firme.
Las claves del caso
La investigación puede resumirse en estos datos:
- Lugar: Alicante.
- Detenida: mujer de 26 años.
- Relación con las víctimas: trabajaba como cuidadora.
- Víctimas: matrimonio de avanzada edad.
- Cantidad investigada: 40.810 euros.
- Extracciones investigadas: 110.
- Periodo: menos de un año.
- Origen de la investigación: denuncia de los hijos tras detectar movimientos sospechosos.
- Dinero localizado al detenerla: 400 euros.
- Efectivo encontrado posteriormente: 2.590 euros en una caja fuerte.
- Unidad investigadora: UDEF de la Policía Nacional.
El caso incorpora así una nueva investigación económica a la actualidad de Sucesos en Alicante, donde DSAlicante mantiene el seguimiento de operaciones policiales, accidentes, rescates y procedimientos judiciales de la provincia.










