La edad más común para ser madre en España es 34 años, concentrando el 7,3 % de los nacimientos
El 10,4 % de los partos corresponde a Mujeres de 40 o más años, frente al 7,2 % de hace una década
Paloma Baviera: “Estamos asistiendo a un cambio profundo en el calendario reproductivo de las mujeres, con una maternidad cada vez más planificada y tardía”
Las mujeres en España continúan retrasando la edad a la que deciden ser madres. Así lo reflejan los datos de nacimientos correspondientes a 2024, publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que confirman la consolidación de la maternidad tardía como una realidad demográfica cada vez más extendida. El 10,4 % de los partos registrados en 2024 correspondió a mujeres de 40 o más años, una cifra que hace apenas diez años se situaba en el 7,2 %.
“Estamos asistiendo a un cambio profundo en el calendario reproductivo de las mujeres, con una maternidad cada vez más planificada y tardía”, explica la doctora Paloma Baviera, ginecóloga experta en reproducción asistida de IVF-Life Alicante, que asegura que “este retraso responde a múltiples factores sociales, laborales y personales, y hace imprescindible ofrecer información médica rigurosa desde etapas tempranas”.
De forma paralela, la edad media de la maternidad se mantiene en 32,6 años, sin variaciones desde 2021, y casi tres de cada cuatro mujeres que dieron a luz tenían más de 30 años. Uno de los datos más significativos es que los 34 años se han convertido en la edad más frecuente para ser madre en España, concentrando el 7,3 % de los nacimientos. Un cambio que evidencia una clara ruptura con los patrones reproductivos de generaciones anteriores y que se enmarca en una tendencia sostenida de retraso de la maternidad.
Este contexto coincide con un escenario de baja natalidad estructural. En 2024 se registraron 318.005 nacimientos, un 0,8 % menos que el año anterior, lo que prolonga una caída continuada que se arrastra desde hace una década. Desde 2014, el número de nacimientos se ha reducido un 25,6 %, mientras que el indicador coyuntural de fecundidad se sitúa en 1,10 hijos por mujer, lejos del nivel de reemplazo generacional.
Todos estos cambios pueden tener consecuencias en la fertilidad femenina, que disminuye progresivamente con la edad, lo que en muchos casos complica la concepción natural. “Retrasar la maternidad más allá de los 35-40 años incrementa de forma notable las dificultades para concebir de forma natural, debido a la menor reserva ovárica y a la menor calidad de los óvulos”, apunta la doctora Baviera. En este escenario, las técnicas de reproducción asistida forman ya parte de la realidad reproductiva del país. Según el Registro Nacional de Actividad de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en 2022 nacieron en España 39.546 bebés mediante técnicas de reproducción asistida, lo que representa cerca del 12 % del total de nacimientos. La fecundación in vitro (FIV) continúa siendo la técnica más utilizada, con 167.195 ciclos realizados ese mismo año.
“La reproducción asistida no sustituye a la maternidad natural, sino que amplía las posibilidades reproductivas y permite adaptarse a los cambios sociales y demográficos actuales”, subraya la doctora Baviera. “Hoy en día, muchas mujeres y parejas encuentran en la medicina reproductiva una vía segura y eficaz para cumplir su proyecto reproductivo cuando deciden hacerlo, y nosotros trabajamos a diario para mejorar los pronósticos y las tasas de éxito, con una apuesta clara por la investigación y la inversión en Tecnología de vanguardia”.
Preservar la fertilidad para decidir más adelante

En este contexto de maternidad cada vez más tardía, la congelación de óvulos (vitrificación ovocitaria) se ha consolidado como una alternativa para aquellas mujeres que desean ser madres en el futuro, pero consideran que aún no es el momento adecuado. Esta técnica permite extraer los óvulos mediante una punción folicular, congelarlos y almacenarlos para su uso posterior en un ciclo de reproducción asistida, preservando así el potencial reproductivo asociado a edades más tempranas.
Su uso ha experimentado un crecimiento muy significativo en la última década. Entre 2011 y 2021, el número de mujeres que decidieron congelar sus óvulos en España se multiplicó por 15, según los datos de la SEF. Un aumento que refleja un cambio en la planificación reproductiva femenina y una mayor conciencia sobre el impacto de la edad en la fertilidad.
“La preservación de la fertilidad ofrece a muchas mujeres la posibilidad de decidir con mayor libertad cuándo ser madres, sin renunciar a la calidad ovocitaria asociada a edades más Jóvenes, aunque es importante estar perfectamente informado de este proceso, que no siempre garantiza la maternidad, pero que es mejor llevar a cabo cuanto antes para poder maximizar nuestras opciones”, finaliza Paloma Baviera.

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