Las altas temperaturas forman parte del verano en Alicante, pero cuando los termómetros superan determinados umbrales, el calor deja de ser una simple incomodidad para convertirse en un riesgo para la salud. Entre los colectivos más vulnerables se encuentran las personas mayores, especialmente aquellas que viven solas, padecen enfermedades crónicas o toman medicación que puede dificultar la regulación de la temperatura corporal.
La llegada de las primeras olas de calor del año vuelve a poner el foco sobre la necesidad de extremar las precauciones. Los especialistas recuerdan que el envejecimiento reduce la capacidad del organismo para adaptarse a temperaturas extremas, lo que aumenta el riesgo de sufrir deshidratación, golpes de calor, problemas cardiovasculares o complicaciones respiratorias. (sanidad.gob.es)
En una provincia como Alicante, donde las temperaturas pueden superar ampliamente los 35 grados durante el verano, la prevención se convierte en la mejor herramienta para proteger a uno de los colectivos más sensibles frente al calor extremo.
Por qué las personas mayores son más vulnerables al calor
El cuerpo humano dispone de mecanismos naturales para regular la temperatura corporal, como la sudoración o la sensación de sed. Sin embargo, estos sistemas pueden perder eficacia con el paso de los años.
Muchas personas mayores experimentan una menor percepción de la sed, lo que puede provocar que no beban suficiente agua incluso cuando el organismo la necesita. Además, determinadas enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas dificultan la adaptación al calor intenso. (sanidad.gob.es)
A ello se suma que algunos medicamentos utilizados para tratar hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca o problemas neurológicos pueden influir en la capacidad del cuerpo para mantener una temperatura adecuada.
La deshidratación, uno de los principales riesgos
Uno de los problemas más frecuentes durante los episodios de calor intenso es la deshidratación.
La pérdida de líquidos a través del sudor aumenta considerablemente durante las jornadas más calurosas. Cuando esta pérdida no se compensa adecuadamente mediante la ingesta de agua y otros líquidos, pueden aparecer síntomas como:
- Mareos.
- Debilidad.
- Dolor de cabeza.
- Cansancio excesivo.
- Confusión.
- Disminución de la presión arterial.
En los casos más graves, la deshidratación puede derivar en complicaciones que requieren atención médica urgente.
Por este motivo, los especialistas recomiendan beber agua de forma frecuente, incluso cuando no exista sensación de sed.
El golpe de calor puede convertirse en una emergencia
El golpe de calor es una de las situaciones más peligrosas asociadas a las altas temperaturas.
Se produce cuando el organismo pierde la capacidad de regular adecuadamente la temperatura corporal y esta aumenta de forma excesiva.
Los síntomas pueden incluir:
- Temperatura corporal elevada.
- Piel caliente y seca.
- Confusión o desorientación.
- Náuseas.
- Pérdida de conciencia.
Ante cualquiera de estas señales resulta fundamental solicitar asistencia sanitaria inmediata, ya que se trata de una emergencia médica que puede poner en riesgo la vida de la persona afectada. (sanidad.gob.es)
Qué medidas recomiendan los expertos
Las autoridades sanitarias insisten cada verano en una serie de recomendaciones básicas destinadas a reducir los riesgos asociados al calor extremo.
Mantener una hidratación constante
La principal medida preventiva sigue siendo beber agua regularmente.
También pueden resultar útiles zumos naturales, gazpachos o frutas con alto contenido en agua como sandía, melón o melocotón.
Evitar salir en las horas centrales del día
Entre las 12:00 y las 18:00 horas suelen registrarse las temperaturas más elevadas.
Siempre que sea posible, se recomienda permanecer en lugares frescos o climatizados durante estas franjas horarias.
Utilizar ropa ligera
La ropa holgada, de colores claros y fabricada con tejidos transpirables facilita la regulación de la temperatura corporal.
También es aconsejable utilizar sombreros o gorras cuando se permanezca al aire libre.
Mantener la vivienda fresca
Bajar persianas, cerrar cortinas durante las horas de mayor insolación y ventilar la vivienda durante la noche son medidas sencillas que pueden ayudar a reducir la temperatura interior.
La importancia de vigilar a las personas que viven solas
Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es la situación de las personas mayores que viven solas.
Durante los episodios de calor intenso, familiares, vecinos y cuidadores desempeñan un papel fundamental para comprobar que estas personas se encuentran bien y mantienen una adecuada hidratación.
Las llamadas telefónicas frecuentes, las visitas periódicas o la simple comprobación de que disponen de agua y alimentos pueden marcar una diferencia importante.
Alicante se prepara para un verano especialmente cálido
Las previsiones meteorológicas apuntan a un verano marcado por temperaturas elevadas en buena parte de la provincia.
Municipios del interior como Villena, Novelda, Elda, Alcoy o Pinoso suelen registrar máximas especialmente altas durante los meses centrales del verano, aunque el litoral tampoco queda al margen de los episodios de calor intenso.
Ante esta situación, las autoridades sanitarias recuerdan la importancia de seguir las recomendaciones preventivas y prestar especial atención a los colectivos más vulnerables.
La prevención sigue siendo la mejor protección
Aunque el calor forma parte del verano mediterráneo, sus efectos sobre la salud no deben subestimarse.
La combinación de hidratación adecuada, hábitos saludables y vigilancia de las personas más vulnerables permite reducir significativamente los riesgos asociados a las altas temperaturas.
Para miles de familias alicantinas, proteger a sus mayores durante las olas de calor se ha convertido en una prioridad. Los expertos coinciden en que actuar con anticipación y mantener medidas sencillas de prevención puede evitar complicaciones graves y contribuir a que el verano transcurra con mayores garantías de seguridad y bienestar.









