Nací en el 57, la guerra había terminado en el 39 y el país, aún en pleno apogeo de una dictadura, se iba preparando sin saberlo para esos maravillosos años 60, que supusieron un despegue económico que no volvería a tener parangón en nuestro país, si acaso se le pareció, en diferente nivel, el año 1992, con la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona, ambas bajo un mandato socialista, pero muy alejado del socialismo que trajo Zapatero antes de hacerse rico con sus oscuros negocios y que ha seguido con el de Sánchez, el gran destructor de la democracia y el presidente más corrupto de toda la historia.
Todo lo anterior es para situar una época, la época de los que ahora tenemos ya 68 años y medio y que casi que no llegamos a enterarnos de lo que fue la dictadura, no más allá de la que contaba la abuela o comentarios que pillábamos de los adultos, pero que la verdad, no tenían demasiado significado para nosotros. Con todo ello, reconozco que fui en ese aspecto bastante precoz y a los 16, aprovechando la figura del enlace sindical juvenil (sindicato vertical) ya formaba parte del comité de empresa de Feycu, S.A., una empresa que contaba con unos 700 trabajadores, la mayoría Mujeres y también estaba afiliado a CC.OO, ya sabemos y así lo dijo Churchill, que, a los 16 años, o se es socialista o se está muerto.
Murió Franco, el Rey Juan Carlos apostó por la democracia, se deshizo el régimen y Suarez junto con otros, firmaron la paz entre las dos Españas y nos introdujeron de lleno en la democracia. Lógicamente no fue una entrada fácil o exenta de disidencias y sangre.

Los abogados de Atocha, la Operación Galaxia y el sonado intento de golpe de Tejero, fueron aquellos ramalazos de un franquismo o, mejor dicho, de unos franquistas que el tiempo poco a poco fue borrando, a unos por ideología y a otros por edad, así y poco a poco, aquellas primeras manifestaciones cada 18 de noviembre en el Valle de los Caídos, fueron yendo a menos, hasta tener hoy en día una asistencia casi que testimonial.
Y, sin embargo, ahora resulta que políticos de izquierdas, muchos nacidos ya tras la muerte de Franco, que no conocieron nada de aquellos tiempos, más allá de lo contado o leído, son de repente antifranquistas convencidos por una parte y otros muchachos, más Jóvenes todavía se autoproclaman franquistas, sin tener, ni los unos ni los otros, verdadera conciencia, conocimiento directo de lo que fue aquello. Siendo yo muy niño, ya me llevaban al médico de la Seguridad Social a vacunarme, mi madre dio a luz a mi hermano en una clínica de la Obra 18 de Julio, pues ahí pertenecían los obreros de las cooperativas.
En una cooperativa de viviendas compró mi padre su primera casa, casa que junto con 99 más, se construyeron con un préstamo del ICO, invento este también franquista, obvio decir que mi padre era mecánico y que el único sueldo que entraba en casa era el suyo, pero eso dio para la casa (un chalet pareado), el 600 y la educación de mi hermano y mía, eso sí, la mía en parte con una beca del ministerio de educación, que perdías cuando suspendías nota en junio, nada de pasar con un par de suspensos de curso. Reformas en casa, adquisición de electrodomésticos, la televisión, aquella de un solo canal en blanco y negro y todo lo que poco a poco la vida moderna iba ofreciendo y exigiendo y todo sin obsolescencia programada.
Los niños jugábamos en la calle con nuestros amigos, la gran mayoría vecinos, eso ya nos iba enseñando loa que era la interactuación, el liderazgo, el razonamiento, la negociación y otros aspectos de la vida que tan bien nos vinieron alcanzada la edad adulta y puestos a trabajar. En aquellos tiempos, hablo ya del 72, salir a buscar trabajo era salir por la mañana y a la hora de comer, llegar a casa anunciando que empezabas al día siguiente. De acuerdo que el salario de un aprendiz era ínfimo (2.000 Ptas. en mi caso), que realmente eras un chico para todo: traer cafés, limpiar, ir a por tabaco, hacer los recados necesarios, pero también ibas aprendiendo y eso junto con las ganas que tuvieras de progresar te iba lanzando a una vida laboral bien escalonada, en la que pasabas de aprendiz a auxiliar o ayudante de los que fuera, oficial de tercera al acabar el servicio militar, oficial de segunda al casarte y en muchos casos, oficial de primera al tener tu primer hijo. En mi caso concreto, empezando barriendo y fregando el almacén en mi primer día de trabajo, pude llegar a Gerente de División en Colombia de una multinacional sueca de gran categoría.

Hoy todo ha cambiado y a peor, este “gobierno cohete”, paga sueldos de miseria, mantiene unas tasas de desempleo tanto adulto como juvenil, muy por encima de los países de nuestro entorno, le crecen las listas de espera en Sanidad, le crece la delincuencia y las violaciones y sobre todo, le crece la corrupción, con el primer Fiscal General del Estado condenado, el primer congresista encarcelado, los otros dos de su núcleo duro encausados, uno en la cárcel y el otro en libertad condicional, la esposa y el hermano a espera de juicio y el propio presidente, mintiendo como un bellaco, negociando con los que no quieren saber nada de España, con los que asesinaron a mas de 800 personas en democracia (en el franquismo fueron 44) y deshaciendo día a día esa democracia y esa paz que tanto costó lograr.
Mercados abiertos en el puente: Alicante…Ha resucitado el antagonismo entre españoles rojos y azules, ha minado el estado con nombramientos donde no brilla el intelecto, sino que se valora el grado de servilismo y nosotros aquí quietos, con alguna manifestación como la del domingo, pero incapaces de salir a manifestarnos todos los sábados, como hicieron nuestros vecinos franceses con sus chalecos amarillos.
Una cosa está clara, él no será jamás recordado como alguien que hizo algo bueno por España.
©Fernando García. Diciembre 2025

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