La libertad tiene sus pegas. El paisaje urbano está plagado de interdicciones. Sin hablar de las normas del tráfico. Las normas ambientales, alimentarías, farmacéuticas, industriales, de construcción, laborales, jurídicas, etc, etc. regulaciones infinitas en todos los ámbitos. Hasta los colores de tus fachadas están regulados, normas de convivencias y un scanner de ultima generación para seguirte con tus movimientos bancarios, radares y cámaras, un ojo implacable para asegurar tus pagos de los impuestos IRPF y multas de todo tipos. Luego sin anestesia siguen poniendo sus manos en tus bolsillos de manera absolutamente abusiva con el IVA y otros impuestos disfrazados en una hilera de razones sin sentido. Una enorme máquinaria estatal con la combinación de empresas estratégicas privadas consumiendo tu dinero sin optimizar sus recursos. Es seguro de engordar sus estructuras con mandos medios y superiores y mucho más todavía llenando sus arcas con nuestra labor.
Bueno, ahora sí hablamos del resultado que debería ser sensacional con tantas leyes y obligaciones. Gente feliz, harmonía social, desarrollo fenomenal, justicia ejemplar. Toda esta administración y múltiples trabas deberían generar riqueza para todos evidentemente. Pues nada más abrir la primera pagina del libro uno se encuentra con sorpresas mayores. Nada de lo que cuentan es la realidad diaria de la población.
Le sale gratis nuestra pasividad. Son expertos en venta de la libertad que poco nos toca verdaderamente. La libertad condicional sería más apropiada. Si te quejas te acallan, si te olvidas de los 30 km/hora en la avenida de acceso de cuatro carriles te multan. Recaudación mezquina.
El auge de la derecha es un futuro endurecimiento del orden público, más de lo mismo con la promoción adicional de valores ultra conservadores. Pero no te prometen que van a retroceder con las mujeres a la casa para cuidar a tus hijos. Que van a aumentar las horas trabajadas, endurecerán tu vida por mil. Que estaría bien tener muchos pobres sin derechos para decir nada. Tampoco es muy alegre en estos momentos con los izquierdistas. Un deslice y te tratarán de conspiraciones, provocando disturbios. Una dictadura en toda regla o una nueva forma de dominarte perdiendo muchos derechos.
Hemos llegado a dos extremos que quieren competir entre ellos. Es que el pastel es consecuente, vale la pena el bottin.
Ninguno lo hace bien. Por eso las razones del desastre de hoy. Uno quiere proteger a los pobres a costa de los ricos. El otro quiere proteger a los ricos a costa de los pobres. Es un callejón sin salida. Nos encontramos aquí ahora. Como un trailer de 40 toneladas encajonado que debe retroceder con grandes dificultades. Ninguno quiere perder sus ventajas. viven muy bien de la política. Además todos los partidos sacan tajadas de este maravilloso sistema. No hay urgencias de cambios. Que se lo arregla el pueblo. Siempre hay una mitad perjudicada. Así van las cosas, polarización, odio, peleas y todos perdemos la calidad de vida. Ese bienestar que tanto se habla ahora también. Libertad y bienestar palabras obligatorias en cada tertulias o telediario. Los políticos de hoy son incapaces de cocinar un guiso sabroso. Conciliar para una sociedad más justa, equilibrada con las posibilidades de ganar y sumar en lugar de aplastar, pisar, abusar de la otra mitad. Nos crearon un espacio ahora detestable para vivir. Nadie tiene consciencia tranquila, el miedo se instala, la ansiedad paraliza la iniciativa y el talento.
La degradación es evidente con todos los servicios y la presión fiscal superior a la media EU con sueldos bajísimos genera descontento popular. Solo hay palos en las ruedas. Derivas y dejadez ahora están a la vista de cualquiera. Lo peor es que nos damos cuenta cada vez más de los abusos. Descubrinos las indecencias de muchas anomalias. Todo está a la luz del día. Cuando la vergüenza desaparece todo puede descarrilar. Perdida de vidas humanas, poder alquisitivo, erosión de las clases medias, aceleración del desgaste y la salud mental que es un nuevo fenómeno inquietante. Una sociedad cada vez menos feliz, agotada y sin energía.
Los jóvenes están bebiendo latas energéticas para estudiar, correr y divertirse. Quieren prohibir, frenar sus consumos. Los grupos de bebidas alcohólicas están quejándose del descenso de las ventas. La bolsa exige medidas correctivas urgentes…Está servida la batalla de los lobbies para ver quién gana la carrera a la destrucción de la salud.
Nuestras vidas están dirigidas al detalle, condicionadas con principios que muestran sus límites. La exageración como una máxima a alcanzar. Un abuso que ya molesta demasiado porque es una fabrica de desigualdades. Todo el sistema está agotado. Cuando empieza a tocar las clases medias ya no hay que sorprenderse de la aparición de la rabia, el odio, la polarización política. Un engaño que provoca el desarrollo de la inseguridad vital como es la vivienda o el trabajo. Nadie se atreve a hablar de la IA con sus consecuencias con el empleo. Tus opciones políticas o tomar posiciones sobre temas difíciles como Gaza/Israel es un motivo de despedida.
Está realidad nos cuesta verla. No se plantea una alternativa, una reforma, un proyecto que pacífica las dos antagónicas fuerzas. A la derecha o a la izquierda cada parte acampando sobre sus doctrinas. Unos libros antiguos sin actualizaciones. Como si la digitalización, la IA no hubiera existido. Actúan como si nada hubiera cambiado desde siglos. Es el momento de sentarse y dibujar un nuevo marco de convivencia.
Pero las malas lenguas prefieren promocionar la ruptura, el conflicto abierto, la guerra y seguir como siempre. El mapa se va a despejar con las muertes en las conciencias. Aunque se puede clasificar como en la guerra de Russia y Ucrania. Borron y cuenta nueva. Unos frescos….luego te piden aumentar el gasto para armamento.
Así es, nos quedamos sentados con la télé escuchando los tertulianos que nos dicen que está bien. Pero no te dicen que tus hijos no volverán a casa.
Bueno, hay primavera que llega. El optimismo, el amor regresa con fuerza. Es una buena oportunidad para dejar de lado todas estás escaramuzas de lado. Sentarse un rato en el parque para preguntarle a su conciencia lo que prefiere. Seguir con su bandera del color que sea o hacer como cuando pierde un trabajo o desea cambiar de aires, empezar todo de nuevo.
Generalmente los cambios radicales ofrecen muy buenas sorpresas. Se lo recomiendo por experiencia.
- Viva la vida.

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