Cuando uno no está conforme con una sentencia, es cada vez más frecuente con tantos puntos de vista diferentes entre partes de usar los procedimientos de recursos disponibles. Es también una manera de poder alargar convenientemente las sentencias definitivas esperando las recomendaciones de las instancias superiores. Una exquisitez de las elites con los gastos que representan todas estas maniobras generando más papeleos y sobre todo más negocios y confusiones. El interés económico o político muchas veces motiva el uso excesivo de estos recursos disponibles.
La justicia europea funciona a través del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. (TJUE), una institución que se relaciona con las leyes nacionales mediante tres reglas principales: la primacía, el efecto directo y las cuestiones perjudiciales. Su meta es asegurar que las normas de la unión se apliquen igual en todos los socios.
Lo hacen raramente por un crimen. Son muchas veces batallas entre opciones políticas o de grandes fortunas, comercio internacional. Temas relacionados con cuestiones de derechos humanos, constitucionales y justicia de buen sentido. Ganar para aplastar a un adversario político, salvaguardar los intereses de grandes conglomerados y fortunas es el pan diario.
El mismo aparato judicial con sus laberintos es parte del espectáculo entre entendidos. Es como un motor de combustión que necesita aceite para poder funcionar.
El ciudadano de a pie tiene los mismos derechos de recurrir. Que bonitas palabras institucionales…La justicia no filtra con proporcionalidad las posibilidades financieras de poder recurrir a una sentencia. La justicia no es igual para todos.
Llama la atención las varias instancias. Parece una cebolla con sus varias capas. Mucho postureo con sotanas negras y miles de funcionarios. Juzgados, tribunales 1 y 2 instancias, apelación, casación, revisión, audiencias provinciales, TSJ, recursos extraordinarios, tribunal supremo. Tribunal Constitucional, sin olvidar la «Justicia» europea. TJUE. Armonización y recomendaciones. Un proceso lento muy caro. Hay que subir una larga escalera para el dictamen o recomendación de las instancias europeas. Los estados miembros no sueltan sus tradiciones judiciales con facilidad. España tiene un código de comercio de 1885. Creo que podría merecer una actualización…
Los países de la EU mantienen celosamente sus procedimientos, leyes, su cocina local con los plazos de ejecución de las sentencias cada vez más largos. Parece que la informática les provoca alergias. Pueden variar los plazos según un montón de razones diferentes. Es muy difícil creer que algunas de sus maniobras tengan razón siempre. Algunos juicios son claramente raros y molestan por su falta de imparcialidad. Cuando las cosas se complican demasiado, mandan su papeleo a Bruselas para un alivio temporario, apagar visibilidad mediática para un buen tiempo. La «madre» con su autoridad examina y emite lo que debería prevalecer. Una recomendación para no rascar la susceptibilidad entre pares. Un proceso engorroso como el que no hay. El caso vuelve a su casa con nuevos papeles en las manos años más tarde. Los tiesos con sus egos inflados ni hacen caso de los consejos de la ahora «madre europea» Deliran con mantener todas estas estructuras múltiples capas para esconderse en un sistema administrativo colapsado. Parecen discretos curas con sus sotanas negras con un sueldo mucho más valioso. No quieren cambiar nada. Prefieren pagar multas, engordar el sistema para poder esconderse más. De un lado toda la población trabajadora debe cerrar sus cinturones, sacrificar bienestar, soportar todo el peso de las locuras de decisiones políticas sobre nuestras espaldas. El sector privado hace reformas, reorganizaciones, ajustes y machacan lo que sea para sobrevivir. Si hace falta te echan a los 50 años.
Del otro lado nada de reformas, optimizaciones o nuevas estructuras adaptadas a nuestros tiempos. El ejército, policía, justicia, administraciones y órganos políticos es una inmensa burbuja inmune a los cambios. Parecen un encefalograma plano. Una muerte sospechosa. Se vive mejor muerto que vivo en la administración.
La justicia necesita entonces muchas leyes y más infractores, también criminales para poder mantenerse. A más leyes mejor para el «negocio». La justicia es una trampa económica actualmente. Las sentencias, un escaparate de contundencia que luego se derrite como un helado en verano. Las penas dictadas no se cumplen con una multitud de posibilidades de reducción de penas. Parece mucho a la carta de un menu de un restaurante. También puedes pasar directamente al postre, evitar entrar a la cárcel directamente. Parece un catálogo de regalos matrimoniales.
La Justicia es un negocio como otro con una diferencia enorme de que somos nosotros los ciudadanos los que pagamos todas sus barbaridades y su arte de complicarlo todo.
Un juzgado es parecido a un infierno donde abrir sus puertas significa entregarte a una maquinaria diabólica. Seguir tus papeles es virtualmente imposible. El acusado o la víctima son tratados con la misma indiferencia. Es como entrar en una fabrica de pollos. Cuando sale del edificio no sabe muy bien que pensar. Te quedas con una impresión de producción intensiva, te rinde antes de tanta mecanización y reglamentos sanitarios. Has visto una cantidad bestial de papeles, carpetas, departamentos, laberintos y pasillos estrechos. La gran diferencia es que el producto no sale el día siguiente. No tiene fecha de caducidad. No se puede reclamar o preguntar nada. Te dicen que todo esta todo en curso.
Puede esperar años para una reparación justa. Se protegen del exterior usando barreras corta fuegos cómo un procurador para darte informaciones sobre un proceso. Otra factura más que pagar. La justicia no ayuda a las víctimas. Aprovecha su tristeza, su decepción, su enfado para incluirlo en las maquinarias de hacer dinero. El perjudicado paga demasiado para obtener su alivio moral.
La política, justicia, defensa son como una alfombra con pelos largos, es confortable y elegante. Inspira respeto y confianza. Una cierta opulencia mezclada con una arrogancia desplazada.
Los tiempos de hoy tienen sus chivatos, las empresas de limpiezas, los que usan detergentes potentes. Cuentan sus historias en las redes sociales, puede ser también un telediario sin demasiadas ataduras con sus patrocinadores o influencia política. Levantan las alfombras con más investigaciones. Un periodismo más delicado. Debajo de las alfombras sorprendentemente hay muchas migas cada una con una historia diferente.
Es una pena. La justicia es muy importante para un estado. Lo es más con un proyecto europeo. Necesitan una limpieza a fondo. Abrir las ventanas y pintar las paredes de un color más alegre. Cambiar las alfombras con el vello más corto por favor.
- Viva la vida.






