El sobrenombre está documentado desde hace generaciones y una de sus explicaciones conduce hasta un episodio ocurrido en 1304, cuando Cocentaina fue saqueada e incendiada
Quien llegue a Cocentaina preguntando únicamente por sus habitantes probablemente escuchará el gentilicio contestanos. Pero basta adentrarse un poco más en la cultura popular de la localidad para que aparezca otra palabra con mucha más historia: «socarrats».
Es uno de esos apodos colectivos que han conseguido sobrevivir al paso de los siglos hasta terminar formando parte de la identidad de un municipio.
Y su significado no pasa precisamente inadvertido.
Socarrat procede de socarrar y hace referencia a algo quemado o chamuscado superficialmente. La palabra resulta familiar también por el arroz tostado que queda adherido al fondo de una paella, aunque su utilización como sobrenombre de los vecinos de Cocentaina tiene una historia diferente.
La explicación más extendida en la localidad conduce hasta un episodio violento ocurrido hace más de siete siglos.
El incendio de Cocentaina de 1304
Para encontrar el origen que tradicionalmente se atribuye al apodo hay que viajar hasta 1304.
Cocentaina había sido conquistada por las tropas cristianas en el siglo XIII y atravesaba una etapa marcada por conflictos y enfrentamientos en un territorio donde la presencia musulmana había tenido durante siglos una enorme importancia.
Según recoge la historia difundida por el propio turismo de Cocentaina, en septiembre de 1304 la villa fue saqueada e incendiada por musulmanes procedentes de Granada.
El ataque dejó una huella suficientemente profunda como para mantenerse durante siglos en la memoria local.
Y precisamente aquel incendio es señalado en la tradición contestana como el acontecimiento que habría acabado dando a sus habitantes el sobrenombre de «socarrats», es decir, los quemados o chamuscados.
No se trata, además, de un episodio inventado posteriormente para justificar el apodo. El saqueo e incendio de Cocentaina en 1304 aparece documentado en fuentes históricas.
Lo que resulta más difícil de establecer con absoluta certeza es en qué momento comenzó a utilizarse «socarrats» como apodo colectivo y si el incendio fue realmente su única causa.
Hay otra explicación sobre el origen del apodo
Aquí aparece uno de los aspectos más curiosos de esta historia.
El Diccionari català-valencià-balear (DCVB), una de las grandes obras lexicográficas de referencia, recoge expresamente socarrat como sobrenombre de los habitantes de Cocentaina, Culla y Xàtiva.
Pero introduce una diferencia importante.
El diccionario explica que en determinados lugares el apodo procede de incendios sufridos por las respectivas poblaciones. Sin embargo, al referirse a Cocentaina conserva otra explicación popular: la denominación se habría relacionado con el supuesto color oscuro de sus habitantes.
Esta interpretación debe entenderse como lo que es: una explicación tradicional recogida por la lexicografía, y no como un hecho histórico demostrado sobre la población contestana.
De hecho, otros testimonios sobre la historia de Cocentaina relacionan directamente el sobrenombre con el incendio de 1304.
Por eso resulta más prudente hablar de varias explicaciones transmitidas alrededor del apodo, aunque la vinculación con la quema medieval de la villa es actualmente la interpretación difundida por las fuentes turísticas locales.
Cocentaina no es el único lugar de los «socarrats»
Hay otra circunstancia que hace todavía más peculiar el sobrenombre.
Los habitantes de Cocentaina no son los únicos valencianos conocidos como socarrats.
El mismo apodo se utiliza tradicionalmente para los vecinos de Xàtiva y también aparece documentado en Culla, en la provincia de Castellón.
El caso de Xàtiva es probablemente el más conocido.
Allí la explicación histórica está directamente relacionada con la Guerra de Sucesión española y con el incendio de la ciudad ordenado por Felipe V en 1707 después de la resistencia setabense a las tropas borbónicas.
Ese episodio dejó una huella tan profunda en Xàtiva que el término «socarrats» continúa estrechamente ligado a la identidad local.
Pero el sobrenombre contestano es anterior al incendio de Xàtiva si aceptamos su vinculación tradicional con los acontecimientos de 1304: entre ambos episodios hay más de cuatro siglos de diferencia.
¿Socarrats o contestanos?
Las dos palabras no significan exactamente lo mismo.
El gentilicio de Cocentaina es contestano o contestana, mientras que socarrat funciona como un sobrenombre o malnom tradicional.
Es una diferencia similar a la existente en numerosos municipios donde, junto al gentilicio oficial o habitual, ha sobrevivido durante generaciones una forma popular de referirse a sus vecinos.
Estos motes podían surgir por un acontecimiento histórico, una rivalidad entre pueblos, una actividad económica característica, una costumbre o incluso una burla procedente de localidades cercanas.
Con el tiempo, algunos dejaron de percibirse como un insulto y terminaron incorporándose al patrimonio cultural de la propia población.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido con «socarrats» en Cocentaina.
El apodo llegó incluso a las canciones populares
La antigüedad y difusión del sobrenombre puede apreciarse también en la cultura oral.
El DCVB conserva una canción popular de Alcoy en la que aparecen las «socarrades» de Cocentaina, una muestra de que la denominación era conocida más allá de los límites de la localidad.
No resulta extraño.
Cocentaina y Alcoy están separadas por apenas unos kilómetros y han mantenido históricamente una intensa relación social, económica y cultural.
Los apodos entre habitantes de pueblos próximos fueron durante generaciones una parte habitual de esa relación.
Muchas veces se utilizaban de forma humorística o incluso despectiva. En otros casos terminaron siendo asumidos por los propios habitantes como una seña de identidad.
Un apodo con más de una historia detrás
Entonces, ¿por qué llaman «socarrats» a los habitantes de Cocentaina?
La respuesta más extendida en la propia localidad apunta al saqueo e incendio sufrido por la villa en 1304, episodio que habría dejado a sus vecinos metafóricamente «socarrados».
La explicación tiene detrás un acontecimiento histórico documentado y es la versión que recoge actualmente la información turística de Cocentaina.
Sin embargo, las fuentes lexicográficas conservan también una tradición diferente relacionada con el supuesto aspecto de sus habitantes.
Lo que sí puede afirmarse sin dudas es que «socarrat» está documentado como apodo de los habitantes de Cocentaina y que su uso ha conseguido sobrevivir durante generaciones.
Más de siete siglos después del incendio medieval de la villa, la palabra continúa apareciendo cuando se habla de los contestanos.
Un ejemplo de cómo un simple apodo puede esconder detrás buena parte de la historia y la memoria popular de un pueblo.











