La campaña de la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó ya está en marcha en la provincia de Alicante y los primeros racimos certificados comienzan a llegar al mercado. Sin embargo, el inicio de la recolección llega acompañado de una preocupación que se repite entre los agricultores de municipios como Novelda, Aspe y Monforte del Cid: cuánto cobrarán finalmente por cada kilo de uva.
Los productores afrontan una campaña que, desde el punto de vista del cultivo, parte con una cantidad media y una calidad favorable gracias a las lluvias registradas durante la primavera. El problema se encuentra en la rentabilidad.
El incremento de costes como el gasóleo y los fertilizantes, unido a la competencia de uva procedente de terceros países y a una demanda más contenida, está estrechando los márgenes de las explotaciones.
Desde el sector agrario advierten de que el precio recibido por los productores tendrá que ser suficiente para cubrir esos costes si se quiere evitar que continúe el abandono de explotaciones.
La campaña acaba de comenzar y se prolongará durante varios meses, hasta alcanzar uno de sus momentos más conocidos con la recolección de la variedad Aledo, estrechamente ligada al consumo de las doce uvas de Nochevieja.
Los primeros racimos de Uva del Vinalopó ya llegan al mercado
La comercialización de las variedades más tempranas ya ha comenzado.
Durante estas primeras semanas se recolectan variedades como:
Doña María, Victoria y Red Globe.
La campaña continuará progresivamente con otras variedades y se prolongará hasta diciembre e incluso enero.
La Aledo llegará más tarde.
Su recolección comienza habitualmente a mediados de octubre y continúa durante los últimos meses del año, convirtiéndose en una de las grandes protagonistas de la campaña navideña.
Esta prolongada temporada es una de las particularidades de la agricultura del Medio Vinalopó.
Los agricultores todavía no saben cuánto cobrarán por kilo
Ese es uno de los principales problemas con los que comienza la campaña de 2026.
Los productores ponen la uva en el mercado sin disponer todavía de una referencia definitiva sobre cuánto terminarán percibiendo por cada kilo.
Y para una explotación agrícola la diferencia de unos céntimos puede terminar siendo enorme.
Imaginemos una explotación que comercializa 100.000 kilos.
Una diferencia de:
0,10 euros por kilo
representa:
10.000 euros.
Si hablamos de 0,20 euros:
20.000 euros.
Por eso la negociación de precios resulta determinante para establecer si la campaña ha sido rentable.
El gasóleo y los fertilizantes presionan los costes
El precio final de la uva no puede analizarse independientemente del coste de producirla.
El agricultor necesita afrontar durante meses gastos relacionados con:
riego;
fertilizantes;
productos agrícolas;
gasóleo;
mano de obra;
maquinaria;
mantenimiento;
embolsado;
recolección.
La Uva Embolsada del Vinalopó incorpora además una característica que la diferencia de buena parte de las uvas que encontramos en el mercado.
Cada racimo se protege individualmente mediante una bolsa.
Es un proceso tradicional que requiere trabajo y que forma parte de la identidad del producto.
¿Por qué se embolsa la uva del Vinalopó?
El paisaje agrícola de municipios como Novelda y Aspe resulta especialmente reconocible durante el verano.
Miles de racimos aparecen cubiertos por bolsas de papel.
No es una cuestión estética.
La técnica permite proteger la uva durante una parte importante de su maduración y contribuye a obtener las características por las que este producto ha conseguido su reconocimiento.
El embolsado favorece una mayor uniformidad del color, protege el racimo y ayuda a conseguir una piel más fina.
La técnica lleva utilizándose en el Vinalopó aproximadamente un siglo.
Es también una de las razones por las que la uva local tiene unos costes de producción diferentes de los de otros productos cultivados mediante sistemas más industrializados.
Novelda y Aspe, dos municipios estrechamente vinculados a la uva
Hablar de esta campaña significa hablar directamente del Medio Vinalopó.
La zona de producción amparada está vinculada a municipios como:
Novelda;
Aspe;
Monforte del Cid;
Agost;
Hondón de las Nieves;
Hondón de los Frailes;
La Romana.
Para localidades como Novelda y Aspe, la uva no constituye únicamente un producto agrícola.
Forma parte de su economía, paisaje, historia y cultura.
Por eso una campaña con precios insuficientes tiene consecuencias que pueden extenderse más allá del agricultor.
El sector advierte del riesgo para algunas explotaciones
La preocupación principal es sencilla:
que producir la uva cueste más de lo que posteriormente recibe el agricultor.
Si esta situación ocurre durante varias campañas consecutivas, mantener una explotación deja de tener sentido económico.
Y ahí aparece uno de los grandes problemas estructurales del campo alicantino.
El abandono.
Una parcela que deja de cultivarse no se recupera automáticamente cuando los precios mejoran.
Puede perder:
infraestructuras;
mano de obra;
mantenimiento;
capacidad productiva.
Además, cuando desaparecen agricultores también se pierde conocimiento acumulado durante generaciones.
La competencia ya no llega únicamente durante la temporada española
Otro cambio importante está ocurriendo en los supermercados.
Hace décadas, determinadas frutas estaban claramente asociadas a una época del año.
La globalización del comercio alimentario ha cambiado esa situación.
Actualmente es posible encontrar uva durante gran parte del año procedente de diferentes países.
Los productores del Vinalopó señalan específicamente la competencia de productos procedentes de terceros países, entre ellos Egipto.
Para el consumidor esto significa mayor disponibilidad.
Para el agricultor alicantino significa competir con producciones sometidas a estructuras de costes diferentes.
La primavera lluviosa ha ayudado a la campaña
No todas las noticias son negativas.
Desde el punto de vista agronómico, la campaña presenta elementos favorables.
Las lluvias de primavera han contribuido a que la producción llegue con una cantidad media y una buena calidad.
Después de años en los que la sequía se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la agricultura alicantina, disponer de humedad durante momentos importantes del ciclo resulta especialmente valioso.
Sin embargo, el clima todavía puede cambiar el resultado final.
El calor continúa siendo una amenaza para las variedades tardías
Las elevadas temperaturas registradas durante este verano mantienen en alerta a los productores.
La preocupación aumenta especialmente cuando hablamos de las variedades que todavía tienen varias semanas o meses por delante.
Si los episodios de calor intenso se prolongan, pueden afectar al desarrollo de las variedades tardías.
El sector también mira al cielo por el motivo contrario.
Las lluvias persistentes durante determinados momentos de la campaña podrían generar problemas.
El agricultor necesita, por tanto, un equilibrio meteorológico difícil de controlar.
La Aledo tendrá que esperar hasta octubre
La variedad que probablemente más identifica el consumidor español con el Vinalopó todavía no ha comenzado su recolección.
La Aledo se recoge más tarde.
Los primeros cortes importantes están previstos aproximadamente a partir de mediados de octubre.
Su resistencia permite prolongar la campaña hasta diciembre y enero.
Y entonces llega el momento que transforma un producto agrícola alicantino en protagonista de millones de hogares españoles:
Nochevieja.
La uva de las doce campanadas se cultiva meses antes
Cada 31 de diciembre millones de personas preparan doce uvas.
Pero detrás de esos pocos segundos frente al reloj existe un trabajo agrícola que comenzó muchos meses antes.
- Poda.
- Crecimiento.
- Tratamientos.
- Riego.
- Embolsado.
- Supervisión.
- Recolección.
- Selección.
- Comercialización.
El consumidor ve una bandeja.
El agricultor ha trabajado prácticamente durante todo el año.
Ese es precisamente uno de los argumentos que utiliza el sector cuando reclama precios capaces de garantizar la continuidad de las explotaciones.
Comprar producto con denominación puede marcar diferencias
Los productores reclaman también el apoyo del consumidor.
La clave está en identificar correctamente la procedencia.
No toda la uva que encontramos en un supermercado es Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó.
El producto amparado por la denominación cuenta con su correspondiente identificación.
Para el sector, escoger uva certificada permite que una parte de la demanda continúe vinculada directamente al territorio donde se produce.
Esto resulta especialmente importante frente al crecimiento de las importaciones.
El precio al consumidor y lo que cobra el agricultor no son lo mismo
Existe una confusión frecuente cuando hablamos de precios agrícolas.
El consumidor puede pagar una determinada cantidad en el supermercado y asumir que ese dinero llega prácticamente íntegro al productor.
No funciona así.
Entre campo y tienda pueden intervenir:
manipulación;
- clasificación;
- embalaje;
- transporte;
- distribución;
- almacenamiento;
- comercialización;
- márgenes comerciales.
Por eso el precio observado en una frutería no permite saber directamente cuánto ha recibido el agricultor.
La reivindicación actual del sector se centra precisamente en el precio en origen.
Una campaña decisiva para el campo del Medio Vinalopó
Las próximas semanas permitirán conocer mejor cómo evoluciona el mercado.
Ahora existen tres factores fundamentales.
El primero:
la calidad de la cosecha.
El segundo:
la evolución meteorológica.
Y el tercero, probablemente el más determinante para la rentabilidad:
el precio.
Una buena cosecha no garantiza un buen año si el agricultor vende por debajo de sus costes.
La campaña se prolongará hasta Navidad
La gran ventaja comercial de la Uva Embolsada del Vinalopó es precisamente su calendario.
La campaña comienza en verano, pero puede extenderse hasta diciembre o enero dependiendo de variedades y condiciones.
Eso permite mantener durante meses actividad en explotaciones y almacenes de la comarca.
También significa que todavía queda mucho para conocer el balance definitivo de 2026.
Las variedades tempranas son solamente el comienzo.
El Vinalopó se juega algo más que una cosecha
La preocupación de los productores no se limita al resultado económico de este año.
El verdadero debate es si las explotaciones continúan siendo rentables a largo plazo.
Porque cuando producir deja sistemáticamente de compensar, el problema ya no se resuelve con una buena cosecha puntual.
Se pone en riesgo el relevo generacional.
La continuidad de las parcelas.
El empleo vinculado al campo.
Y una tradición agrícola que identifica a municipios como Novelda, Aspe y Monforte del Cid desde hace generaciones.
La Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó comienza 2026 con buenas condiciones de calidad, pero también con una incógnita decisiva.
Los racimos ya están llegando al mercado.
Ahora falta saber si el precio permitirá que quienes los producen puedan seguir haciéndolo el próximo año.






