El Mediterráneo se ha convertido este verano en una auténtica piscina frente a las costas de Alicante. La temperatura superficial del agua está alcanzando valores extraordinariamente elevados y en algunas playas alicantinas se sitúa ya alrededor de los 29 y 30 grados, unas cifras que vuelven a poner el foco sobre el calentamiento del mar y sus posibles consecuencias durante la segunda mitad del verano.
La propia Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) sitúa estos días la temperatura del agua en la playa del Postiguet de Alicante en torno a los 29-30 ºC, un valor excepcionalmente cálido para el Mediterráneo.
Pero que el agua esté tan caliente no significa únicamente que bañarse resulte menos refrescante. Los expertos advierten de que toda esa energía acumulada en el mar puede convertirse en un ingrediente importante cuando aparezcan condiciones atmosféricas favorables para el desarrollo de tormentas intensas.
El agua alcanza los 30 grados en Alicante
Los valores registrados este verano están dejando un Mediterráneo especialmente cálido.
En Alicante, las temperaturas del agua se han situado durante las últimas semanas claramente por encima de los valores habituales y han continuado aumentando conforme ha avanzado julio.
La previsión de AEMET para El Postiguet llega a señalar 30 ºC de temperatura del agua, una cifra que refleja la enorme cantidad de calor acumulada en el Mediterráneo durante las últimas semanas.
Para muchos bañistas, especialmente durante las jornadas de mayor calor, entrar al mar ya apenas supone el contraste térmico habitual del verano.
Julio de 2026 deja un calor histórico
El calentamiento del Mediterráneo coincide con un mes de julio extraordinariamente cálido en la Comunitat Valenciana.
Julio de 2026 ha terminado convirtiéndose en el mes más cálido registrado en la Comunitat Valenciana desde que existen datos, según AEMET.
La temperatura media autonómica alcanzó los 27,3 ºC, aproximadamente 3,1 grados por encima de la media climática de referencia.
El registro superó además en unos 0,8 grados el anterior récord de julio, correspondiente a 2015.
Las tres capitales provinciales —Alicante, Valencia y Castellón— también registraron valores excepcionalmente elevados.
Noches en las que resulta difícil dormir
Uno de los principales problemas asociados a este episodio está siendo la temperatura nocturna.
La proximidad de un Mediterráneo extremadamente caliente dificulta que el termómetro descienda durante la madrugada en las localidades costeras.
A ello se suma la elevada humedad ambiental.
El resultado son numerosas noches tropicales y, en determinadas jornadas, noches en las que las temperaturas permanecen por encima de los 25 grados.
Esta ausencia de descanso térmico aumenta la sensación de calor y puede tener consecuencias sobre el bienestar de la población, especialmente entre personas mayores, niños y otros colectivos vulnerables.
¿Puede un Mediterráneo tan caliente provocar tormentas?
La respuesta requiere matices.
Un mar muy cálido no provoca por sí solo una DANA ni garantiza que vaya a producirse una tormenta torrencial.
Para que aparezcan episodios de precipitaciones intensas deben coincidir diferentes factores atmosféricos, como la llegada de aire frío en altura, una situación de inestabilidad y una configuración favorable de los vientos.
Sin embargo, cuando esas condiciones aparecen, disponer de un Mediterráneo extraordinariamente cálido significa que existe una enorme cantidad de humedad y energía disponible.
Y ese combustible puede contribuir a intensificar determinados episodios meteorológicos.
Los expertos vigilan el final del verano
El climatólogo Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, ha llamado la atención sobre la cantidad de energía térmica que está acumulando el Mediterráneo.
La preocupación se centra especialmente en lo que pueda ocurrir conforme avance agosto y posteriormente llegue septiembre, cuando históricamente aumenta la posibilidad de situaciones de inestabilidad atmosférica en el litoral mediterráneo.
Si durante las próximas semanas el mar continúa manteniendo temperaturas excepcionalmente elevadas, esa reserva de energía seguirá disponible cuando aparezcan las primeras entradas importantes de aire frío en las capas altas de la atmósfera.
Esto no significa que necesariamente vaya a producirse un episodio extremo, pero sí constituye un factor que los meteorólogos siguen con atención.
¿Por qué está tan caliente el Mediterráneo?
Hay varios factores que explican la situación.
Las altas temperaturas persistentes desde comienzos del verano han calentado progresivamente las aguas superficiales.
También influyen la elevada radiación solar, los periodos prolongados de estabilidad atmosférica y la ausencia de episodios suficientemente importantes capaces de remover y enfriar las capas superiores del mar.
A ello se suma una tendencia de fondo: el Mediterráneo está experimentando un proceso de calentamiento relacionado con el cambio climático.
Los episodios de temperaturas marinas excepcionalmente altas se han vuelto cada vez más frecuentes durante los últimos años.
Un grado más desde comienzos de siglo
Los análisis climáticos muestran que el calentamiento del Mediterráneo no constituye únicamente un fenómeno puntual de este verano.
La temperatura del mar presenta una tendencia ascendente a largo plazo, con un aumento aproximado de un grado desde el año 2000 en determinadas evaluaciones realizadas por AEMET.
Una diferencia de un grado puede parecer pequeña para un bañista, pero desde el punto de vista climático representa una cantidad enorme de energía adicional almacenada en el océano.
Ese calentamiento tiene consecuencias potenciales sobre los ecosistemas marinos, las noches estivales, la humedad ambiental y determinados fenómenos meteorológicos.
Consecuencias también bajo el agua
El impacto de las temperaturas elevadas no se limita a la atmósfera.
Los episodios prolongados de calor marino pueden afectar a especies especialmente sensibles a las variaciones térmicas.
Las llamadas olas de calor marinas pueden alterar ecosistemas, favorecer el desplazamiento de determinadas especies y generar estrés en organismos adaptados a unas condiciones térmicas concretas.
El Mediterráneo es además un mar semicerrado, una característica que lo hace especialmente vulnerable a los cambios de temperatura.
Alicante, pendiente de agosto y septiembre
La atención se dirige ahora hacia la evolución de las próximas semanas.
AEMET contempla que agosto pueda presentar temperaturas atmosféricas algo más próximas a los valores habituales que las registradas durante el excepcional mes de julio, aunque las noches en el litoral pueden continuar siendo especialmente cálidas debido al calor acumulado por el Mediterráneo.
Será necesario observar también la evolución de la temperatura del agua y las configuraciones atmosféricas que aparezcan durante la segunda mitad del verano.
Por ahora, Alicante comienza agosto con una realidad difícil de ignorar: el Mediterráneo está rozando los 30 grados frente a sus playas.
Una temperatura agradable para algunos bañistas, pero que desde el punto de vista meteorológico supone una enorme reserva de energía que los expertos seguirán muy de cerca conforme se aproxime el final del verano.






