La provincia de Alicante es conocida por su litoral, sus parques naturales y sus montañas, pero también alberga un patrimonio natural que pasa desapercibido para muchos: sus árboles monumentales.
Se trata de ejemplares centenarios —e incluso milenarios en algunos casos— que destacan por su tamaño, edad, valor histórico o singularidad botánica. Muchos de ellos forman parte del Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunitat Valenciana, una figura de protección que garantiza su conservación para las generaciones futuras.
Repartidos por diferentes comarcas, estos gigantes vegetales constituyen auténticos monumentos vivos y son una excelente excusa para descubrir otra cara de la provincia de Alicante.
¿Qué es un árbol monumental?
Un árbol monumental es aquel que posee unas características excepcionales por su edad, dimensiones, rareza o relevancia histórica, cultural o paisajística.
En la Comunitat Valenciana, estos ejemplares cuentan con una protección específica que impide su tala o cualquier actuación que pueda poner en riesgo su conservación.
Además de su valor ecológico, muchos de ellos forman parte de la memoria colectiva de los municipios donde se encuentran.
El Olivera Grossa de Villajoyosa
Uno de los ejemplares más conocidos de la provincia es la Olivera Grossa, situada en el término municipal de Villajoyosa.
Este olivo centenario destaca por el impresionante diámetro de su tronco y por representar el vínculo histórico entre el municipio y el cultivo tradicional del olivar.
Su porte y longevidad lo convierten en uno de los árboles más fotografiados del litoral alicantino.
Los tejos de la Serra de Mariola
En el entorno del Parque Natural de la Serra de Mariola sobreviven algunos ejemplares de tejo, una especie muy escasa en el Mediterráneo.
Estos árboles han resistido durante siglos las duras condiciones climáticas de la montaña y constituyen un auténtico tesoro botánico.
Su presencia demuestra la riqueza ecológica del interior de Alicante y la importancia de proteger estos ecosistemas.
Carrascas y pinos históricos
La provincia también conserva encinas (carrascas) y pinos de grandes dimensiones repartidos por municipios como Alcoy, Planes, Tàrbena, Castalla, Biar o Villena.
Muchos de estos ejemplares han servido durante generaciones como punto de encuentro para agricultores, pastores y senderistas, convirtiéndose en auténticos símbolos del paisaje local.
Algunos superan ampliamente el siglo de vida y continúan desempeñando un papel fundamental para la biodiversidad.
Un patrimonio natural que merece protección
Los árboles monumentales no solo destacan por su belleza.
También proporcionan refugio a numerosas especies de aves, insectos y pequeños mamíferos, ayudan a conservar el suelo y forman parte del equilibrio de los ecosistemas donde se encuentran.
Su protección es esencial para preservar la riqueza ambiental de la provincia y transmitir este legado a las futuras generaciones.
Cómo visitarlos de forma responsable
Cada vez son más las personas que organizan rutas para conocer estos árboles singulares.
Los especialistas recomiendan seguir unas sencillas normas para garantizar su conservación:
- No subir al tronco ni a las ramas.
- No arrancar hojas, cortezas o frutos.
- Evitar pisar las raíces cuando estén expuestas.
- No encender fuego ni abandonar residuos.
- Respetar la señalización y los caminos habilitados.
Un comportamiento responsable permite disfrutar de estos espacios sin comprometer su futuro.
Mucho más que árboles
Los árboles monumentales representan siglos de historia, cambios climáticos y evolución del paisaje alicantino.
Cada uno de ellos ha sido testigo del paso de generaciones enteras y constituye un patrimonio natural tan valioso como cualquier monumento histórico.
Recorrer la provincia en busca de estos gigantes vegetales es una forma diferente de descubrir Alicante, combinando naturaleza, historia y turismo sostenible.






