Cuando se habla de castillos en la provincia de Alicante, nombres como Santa Bárbara, Villena, Biar o Castalla suelen ser los primeros que vienen a la mente. Sin embargo, pocos conocen cuál es la fortaleza más antigua que todavía se conserva en territorio alicantino.
Ese reconocimiento corresponde al Castillo de Callosa de Segura, una fortificación de origen califal construida en torno al año 916, durante el dominio musulmán de Al-Ándalus. Situado en lo alto de la Sierra de Callosa, este enclave fue una pieza estratégica para controlar el sur de la actual provincia y proteger las rutas de comunicación del valle del Segura.
Un castillo levantado hace más de once siglos
El Castillo de Callosa de Segura fue construido en plena época del Califato de Córdoba, cuando la defensa del territorio dependía de una red de fortalezas distribuidas por todo el sureste peninsular.
Su ubicación no fue elegida al azar. Desde la cima donde se levanta se domina una amplia panorámica de la Vega Baja y de los principales caminos que conectaban el interior con la costa, lo que permitía detectar cualquier movimiento enemigo con antelación.
Aunque el paso del tiempo ha transformado gran parte del conjunto defensivo, todavía conserva elementos que permiten comprender su importancia militar durante la Edad Media.
Un enclave estratégico en la Vega Baja
Durante siglos, el castillo desempeñó un papel fundamental en la vigilancia del territorio.
Tras la conquista cristiana, la fortaleza continuó utilizándose como punto defensivo, adaptándose a las nuevas necesidades militares hasta perder progresivamente su función con el paso de los siglos.
Hoy forma parte del patrimonio histórico de la Comunitat Valenciana y constituye uno de los principales símbolos de Callosa de Segura.
Qué puede verse durante la visita
El recorrido hasta el castillo permite disfrutar de uno de los paisajes más espectaculares del sur de Alicante.
Entre los principales atractivos destacan:
- Los restos de las murallas califales.
- Las antiguas estructuras defensivas.
- Las vistas panorámicas sobre la Vega Baja.
- El entorno natural de la Sierra de Callosa.
- Los senderos que ascienden hasta la fortaleza.
La subida se ha convertido en una de las rutas más populares para senderistas y aficionados a la historia.
Alicante, tierra de castillos
Aunque el de Callosa de Segura sea el más antiguo, la provincia alberga algunas de las fortalezas medievales mejor conservadas de España.
El Castillo de Santa Bárbara, en Alicante, tiene origen musulmán a finales del siglo IX y domina la ciudad desde el monte Benacantil.
Por su parte, el Castillo de la Atalaya de Villena destaca por su excelente estado de conservación y por ser uno de los grandes referentes del patrimonio defensivo alicantino.
A ellos se suman fortalezas tan emblemáticas como Biar, Castalla, Sax, Cocentaina o Guadalest, que forman parte de una de las mayores concentraciones de castillos medievales del arco mediterráneo.
Un patrimonio con más de mil años de historia
La presencia de estas fortificaciones demuestra la importancia estratégica que tuvo la provincia de Alicante durante la Edad Media.
Musulmanes, castellanos y aragoneses levantaron y ampliaron castillos que hoy constituyen algunos de los monumentos más visitados del territorio.
En el caso de Callosa de Segura, su origen califal convierte a esta fortaleza en un auténtico testimonio de los primeros sistemas defensivos de Al-Ándalus en el sureste peninsular.
Un destino para amantes de la historia y la naturaleza
Además de su interés histórico, el castillo ofrece una de las mejores panorámicas de la Vega Baja.
Su combinación de patrimonio, senderismo y paisaje convierte la visita en una excelente opción para quienes desean descubrir una cara diferente de la provincia de Alicante, lejos de las playas y del turismo más masificado.
Más de once siglos después de su construcción, el Castillo de Callosa de Segura continúa recordando el enorme legado histórico que conserva el interior alicantino.






