Las playas de Alicante reciben a miles de bañistas cada día durante el verano, pero el aspecto tranquilo del Mediterráneo puede esconder uno de los fenómenos más peligrosos para quienes entran al agua: las corrientes de retorno o corrientes de resaca.
Los servicios de salvamento han vuelto a advertir este verano sobre este riesgo en las playas de Elche, con especial atención a zonas como La Marina, donde estas corrientes pueden aparecer y arrastrar a los bañistas mar adentro.
El mayor peligro llega cuando la persona intenta regresar desesperadamente a la playa nadando directamente contra la corriente. Este esfuerzo puede provocar un rápido agotamiento y convertir una situación inicialmente controlable en una emergencia.
¿Qué es exactamente una corriente de resaca?
Una corriente de retorno es un flujo de agua que se desplaza desde la costa hacia mar adentro.
Cuando las olas empujan grandes cantidades de agua hacia la playa, esa agua necesita regresar al mar. En determinadas zonas puede hacerlo concentrándose en canales relativamente estrechos que generan una corriente en dirección contraria a la orilla.
Un bañista que entra en uno de estos puntos puede notar repentinamente que, aunque intenta mantenerse cerca de la playa, comienza a alejarse.
La reacción instintiva suele ser intentar regresar nadando con todas las fuerzas.
Y precisamente ahí puede estar el problema.
Nunca intentes vencer a la corriente nadando directamente hacia la playa
Si una corriente de retorno comienza a arrastrarte mar adentro, no intentes luchar frontalmente contra ella.
Nadar directamente hacia la orilla significa hacerlo contra el flujo del agua.
Incluso una persona que sabe nadar correctamente puede terminar agotándose si mantiene durante demasiado tiempo ese esfuerzo.
El principal peligro de una corriente de resaca no es que «succione» a una persona hacia el fondo, sino que el bañista se canse intentando combatirla y termine teniendo dificultades para mantenerse a flote.
Mantén la calma y pide ayuda
Aunque pueda resultar difícil en una situación de emergencia, mantener la calma es fundamental.
Si hay socorristas en la playa, intenta hacer señales de auxilio levantando un brazo y pidiendo ayuda.
Conservar energía puede ser mucho más importante que intentar alcanzar inmediatamente la arena.
Si tienes dificultades para nadar, trata de mantenerte a flote mientras llega ayuda.
¿Hay que nadar en paralelo a la playa?
Una de las recomendaciones habituales para escapar de una corriente de retorno es intentar desplazarse lateralmente, aproximadamente en paralelo a la costa, en lugar de nadar directamente contra ella.
Estas corrientes suelen concentrarse en determinados canales.
El objetivo es abandonar lateralmente la zona donde el agua está desplazándose hacia mar adentro y, una vez fuera de la corriente, dirigirse nuevamente hacia la playa aprovechando el oleaje cuando las condiciones lo permitan.
Sin embargo, cada situación puede ser diferente.
Por eso, si existe servicio de salvamento y tienes dificultades, la prioridad debe ser mantener la calma, conservar fuerzas y llamar la atención de los socorristas.
Cómo reconocer una posible corriente de retorno
Detectarlas desde la playa no siempre resulta sencillo.
Hay, sin embargo, algunas señales que pueden ayudar.
Paradójicamente, una zona aparentemente más tranquila entre dos áreas donde están rompiendo las olas puede indicar la presencia de una corriente de retorno.
También puede observarse un canal con menos espuma, diferencias en el color del agua o arena y espuma desplazándose hacia mar adentro.
Que una zona parezca tener menos oleaje no significa necesariamente que sea el mejor lugar para entrar al agua.
Ante cualquier duda, lo más seguro es preguntar al socorrista antes de bañarse.
La Marina, entre las zonas donde se pide especial precaución
Los responsables de salvamento de las playas de Elche han destacado este verano la importancia de conocer las características de cada playa antes de entrar al mar.
Entre las zonas donde debe prestarse especial atención se encuentra La Marina.
Los servicios de salvamento insisten en la importancia de respetar las banderas y atender en todo momento las indicaciones de los socorristas.
Las condiciones del Mediterráneo pueden cambiar incluso durante una misma jornada, por lo que una zona aparentemente segura por la mañana puede presentar posteriormente oleaje o corrientes diferentes.
Qué significan las banderas de la playa
La señalización existente en los puestos de socorrismo ofrece información fundamental antes de entrar al agua.
La bandera verde indica que el baño está permitido, aunque esto no elimina la necesidad de actuar con prudencia.
La bandera amarilla exige precaución y significa que existen condiciones que pueden dificultar el baño.
La bandera roja indica que el baño está prohibido.
Ignorar esta última señal puede poner en peligro no solamente al bañista, sino también a los socorristas que tengan que intervenir posteriormente.
Especial atención a niños y personas mayores
Los servicios de salvamento recomiendan mantener una vigilancia especialmente estrecha sobre menores y personas mayores.
En el caso de los niños, la supervisión debe ser constante cuando se encuentran dentro o cerca del agua.
Los flotadores y otros elementos hinchables tampoco sustituyen la vigilancia de un adulto y pueden desplazarse rápidamente cuando existe viento o corriente.
Las personas que no saben nadar bien deberían permanecer en zonas donde puedan hacer pie y evitar alejarse de la orilla.
No te bañes solo en zonas desconocidas
Otra de las recomendaciones es evitar entrar solo al mar, especialmente cuando no se conocen las características de la playa.
Una persona acompañada tiene más posibilidades de que alguien detecte rápidamente que está teniendo problemas y pueda avisar a los servicios de salvamento.
Esto resulta especialmente importante en playas extensas o zonas con menor presencia de bañistas.
También conviene localizar el puesto de socorrismo antes de entrar al agua.
¿Qué hacer si ves a otra persona siendo arrastrada?
Ver a alguien en apuros puede provocar el impulso de entrar inmediatamente al agua para rescatarlo.
Sin embargo, hacerlo sin formación ni material adecuado puede terminar generando una segunda víctima.
La opción más segura es avisar inmediatamente al socorrista.
Si no existe servicio de salvamento disponible y la situación constituye una emergencia, debe alertarse al 112 indicando con la mayor precisión posible la playa y el lugar donde se encuentra la persona.
Si hay disponible algún elemento flotante que pueda lanzarse desde una posición segura, puede ayudar al bañista a mantenerse a flote mientras llegan los servicios de emergencia.
Un riesgo que puede pasar desapercibido
Las corrientes de retorno son especialmente traicioneras porque no siempre están asociadas a una imagen de mar extremadamente violento.
En ocasiones pueden aparecer precisamente en un canal donde aparentemente rompen menos olas.
Conocer su funcionamiento permite reaccionar de forma muy diferente ante una situación de peligro.
La regla fundamental es sencilla: si una corriente te está llevando mar adentro, no gastes todas tus fuerzas intentando nadar directamente contra ella hacia la playa.
Mantén la calma, conserva energía, pide ayuda y trata de abandonar lateralmente la corriente cuando sea posible.
En pleno agosto y con las playas alicantinas llenas de bañistas, unos pocos conocimientos básicos pueden marcar una diferencia decisiva ante una emergencia en el mar.






