Las Hogueras de San Juan no solo llenan Alicante de monumentos, música, pólvora y fuego. También representan uno de los momentos gastronómicos más especiales del año para miles de familias alicantinas.
Durante los días grandes de la fiesta, muchas tradiciones culinarias vuelven a ocupar las mesas de hogares, barracas, racós y comisiones fogueriles. Algunas recetas se han transmitido de generación en generación y forman parte inseparable de la identidad festera de la ciudad.
Más allá de los restaurantes y los menús especiales que proliferan durante junio, existen platos que para muchos alicantinos son tan importantes como la mascletà o la Cremà.
La coca amb tonyina, el gran símbolo gastronómico de Hogueras
Si existe un producto asociado históricamente a las Hogueras, ese es la coca amb tonyina.
Esta receta tradicional se elabora con una masa horneada rellena de tonyina de sorra, una conserva elaborada con ventresca de atún salada, acompañada habitualmente por cebolla sofrita y piñones.
Su origen se remonta a las antiguas celebraciones populares vinculadas a San Juan y continúa siendo uno de los alimentos más consumidos durante las fiestas.
Muchos alicantinos consideran que las Hogueras comienzan oficialmente cuando aparece la primera coca amb tonyina sobre la mesa.
Las brevas de San Juan, un acompañamiento imprescindible
La coca amb tonyina rara vez llega sola.
Tradicionalmente se acompaña de brevas conocidas popularmente como bacores de Sant Joan.
La combinación de sabores dulces y salados se ha convertido en una de las señas de identidad gastronómicas más características de la fiesta.
Cada año, miles de kilos de brevas se consumen durante los días previos al 24 de junio.
Arroces para compartir en barracas y racós
Los arroces forman parte fundamental de cualquier celebración alicantina.
Durante Hogueras resulta habitual encontrar arroces tradicionales elaborados en barracas, racós y encuentros familiares.
Entre los más habituales destacan:
- Arroz a banda.
- Arroz del senyoret.
- Arroz con conejo y caracoles.
- Arroz al horno.
- Arroz meloso.
La capacidad de reunir a familiares y amigos alrededor de una paella continúa siendo una de las imágenes más representativas de las fiestas.
La importancia de las cenas de Plantà
La noche de la Plantà posee una dimensión gastronómica muy especial.
Mientras los artistas ultiman los monumentos y las comisiones trabajan en los preparativos, es habitual organizar cenas populares donde predominan productos tradicionales de la provincia.
Embutidos, salazones, cocas variadas y platos para compartir forman parte de una costumbre que se mantiene viva generación tras generación.
Salazones, una tradición ligada al Mediterráneo
La gastronomía alicantina mantiene una fuerte conexión con los productos del mar.
Mojama, huevas, bonito seco y otros salazones continúan ocupando un lugar destacado durante las celebraciones.
Estos productos forman parte de la cultura culinaria mediterránea y siguen siendo habituales en reuniones familiares y actos festivos.
Los dulces también tienen protagonismo
Aunque las Hogueras suelen asociarse a platos salados, los dulces tradicionales tampoco faltan durante estas fechas.
Pasteles artesanos, cocas dulces y especialidades elaboradas por hornos tradicionales acompañan muchas sobremesas festivas.
Algunos establecimientos incrementan notablemente su producción durante el mes de junio para atender la demanda.
Las barracas mantienen viva la tradición gastronómica
Las barracas y racós no solo cumplen una función social y festiva.
También contribuyen a conservar recetas tradicionales y costumbres culinarias que forman parte del patrimonio cultural alicantino.
Muchos visitantes descubren precisamente a través de estos espacios algunos de los sabores más representativos de la ciudad.
Gastronomía y fiesta, una unión inseparable
Las Hogueras son una experiencia que se vive con los cinco sentidos.
El olor de la pólvora, el sonido de las mascletàs y la emoción de la Cremà forman parte de la fiesta, pero también lo hacen los sabores que acompañan a los alicantinos durante estos días.
La coca amb tonyina, las brevas, los arroces y los productos tradicionales continúan recordando que la gastronomía constituye una parte esencial de una celebración que ya forma parte del patrimonio cultural de Alicante.









