El agua vuelve a situarse entre las principales preocupaciones de la provincia
La llegada del verano vuelve a poner el foco sobre uno de los asuntos que más preocupa a administraciones, agricultores y ciudadanos en la provincia de Alicante: la disponibilidad de recursos hídricos.
Aunque las lluvias registradas durante los últimos meses han permitido mejorar parcialmente algunas reservas, la situación continúa siendo objeto de seguimiento debido al elevado consumo que se registra durante la temporada turística.
La provincia depende de múltiples fuentes de abastecimiento, entre ellas embalses, trasvases, desaladoras y recursos subterráneos. Esta complejidad convierte la gestión del agua en uno de los grandes desafíos estructurales de Alicante.
El aumento de población incrementa la demanda
Durante el verano la población real de numerosos municipios se multiplica.
Localidades como Benidorm, Torrevieja, Orihuela Costa, Calpe, Dénia o Jávea reciben cientos de miles de visitantes adicionales que elevan significativamente el consumo de agua.
A esta circunstancia se suma el crecimiento constante de residentes internacionales que han elegido la Costa Blanca como lugar de residencia habitual.
Agricultura y turismo, sectores estratégicos
La gestión del agua resulta fundamental para dos de los principales motores económicos de Alicante.
Por un lado, la agricultura necesita garantizar recursos suficientes para mantener la producción de frutas, hortalizas y cítricos.
Por otro, el sector turístico depende de infraestructuras capaces de abastecer a millones de visitantes cada año.
Qué medidas se están aplicando
Las administraciones continúan desarrollando actuaciones destinadas a optimizar el uso del agua.
Entre ellas destacan:
- Modernización de regadíos.
- Reutilización de aguas depuradas.
- Incremento de la capacidad de desalación.
- Mejora de redes de distribución.
- Reducción de pérdidas.
Qué puede ocurrir durante los próximos meses
La evolución meteorológica será determinante.
Las altas temperaturas previstas para el verano obligarán a mantener una vigilancia constante sobre la situación hídrica de la provincia.
La gestión eficiente del agua seguirá siendo una de las cuestiones estratégicas para Alicante durante los próximos años.








