Hablar de moto tiene tela. Depende con quién estés hablando, de los prejuicios siempre puestos en la mesa. La mala fama de los tiempos pasados, depende del lugar geográfico donde te encuentras. Estos moteros siempre están haciendo la suya con sus excesos, el ruido de los escapes no homologados, la remontada entre filas de coches, la velocidad, las imprudencias y esa libertad que todo el mundo envidia finalmente. Creando una mochila de reproches. Quizás hay un celo encubierto…
El motero hoy en día es más tranquilo realmente, es típicamente un «urbanita» que necesita desplazarse todos los días para ir a su trabajo. La función de la moto es utilitaria y necesita ser sencilla, fiable y si es posible barata…El scooter tiene la preferencia por su practicidad con la posibilidad de dejar el casco en la moto. Por cierto, nada económico son los scooters. El más vendido en 2025, la Yamaha NMAX 125 cuesta 3599,00 €. Uno de los más caros y potentes es el Yamaha TMax, 14999 euros. Los scooters encabezan en primer lugar de la lista de los más vendidos de 2025.
- Yamaha NMax 125 / Yamaha.
- Honda PCX 125 / Honda.
- La Zontes 368 G
- La SYM Symphony 125 / SYM
- La BMW R 1300 RT / BM
La moto de carretera es una categoría diferente a los scooters. De hecho para distinguirlos solo de mirar el saludo de los moteros en la carretera. No saludan a los scooters salvo que lo hagan primero y por cortesía se saludan. Desde hace años el mercado está movida con modelos más grandes, de alta cilindrada, potentes y sobre todo muy caros. Un vehículo para el ocio principalmente. Un público mayor de edad con dinero en sus bolsillos. Muchos son propietarios nostálgicos de un tiempo pasado. Se van disminuyendo sus adeptos por edad, muchas veces moteros convencidos desde décadas. El mercado de la moto está cambiando para poder seguir teniendo clientes y adaptándose a las tendencias que es reducir la cilindrada para ofrecer a los compradores alternativas más acorde con la capacidad financiera actual de los jóvenes. No están en sus mejores días, tienen también otros sueños que quieren cumplir. Un móvil a 800 euros o un alquiler exorbitante no ayuda. También la bici, los patinetes eléctricos y el transporte público son visibles como una potente alternativa en las ciudades.
El joven aficionado que sigue andando de manera incondicional es casi un bicho raro ahora. Se aventuran a las afueras de la ciudad para una vueltita de fin de semana en los montes y curvas cercanas con sus monos y equipos de última generación. Se pueden ver algunos también cuando está lloviendo.
El verdadero motero, un «puro» o «de pura cepa», el que entiende y vive el motociclismo a un nivel profundo, no superficial, con un orgullo y arraigo que lo distinguen de los demás, como si fuera una vocación heredada, está vivo, pero es cada vez más un reto encontrarlos.
Muchos son sobrevivientes de una época loca de los años 70-80-90 con una explosión tecnológica. Son ahora los «señores» con un fuerte poder adquisitivo cargados de nostalgia. Se hacen modelos neo-clásicos para satisfacerlos a precios del oro.
Queda por suerte esa afición motera incondicional de siempre, pero ya no es un mercado masivo. Sus conocimientos del motociclismo son con mayúsculas, van a ver las carreras, las concentraciones, las exposiciones, los foros y redes sociales activadas, viajan y disfrutan de sus monturas. Es como un microclima donde se sienten como pez en el agua.
Las marcas compiten para mantener su prestigio ofreciendo modelos extraordinarios. Sus gamas son muy completas para satisfacer varios segmentos, deportivas, naked, custom, trial, sport turismo, etc.
Las motos trial/aventura como los SUV de los coches remplazan ahora mucho las deportivas puras, muy caras y sin sentido en carretera abiertas. Te venden el barro y la tierra, el gamberro de la ciudad con maletas y luces que parece Navidad todo el año. El monte y la aventura quedan en tus sueños porque te prohíben entrar en los caminos fuera de las carreteras. Es una magistral operación marketing que persiguen al camino de los coches y los beneficios antes de la necesidad real de sus usuarios. Vienen cargadas de electrónica embarcada, múltiples opciones y un cheque que necesita un aval bancario.
La expresión máxima de la moto es la tecnología y la velocidad. Es una moto de excepción con unos precios para la élite. Fácilmente, más de 30’000 euros es necesario si quiere comprar una. Con mantenimientos estrictos y caros. Es la vitrina de prestigio para los fabricantes. Réplicas adulteradas de las Motos GP. Muchas veces son series limitadas para incrementar sus precios. Una estrategia en fin de ciclo por las circunstancias económicas cambiantes.
El pasado con la exuberancia tecnológica de los modelos de estos años nostálgicos de locura donde la potencia y la velocidad era el vector de atracción con créditos disponibles a granel forman parte de la memoria colectiva de estos moteros con la sonrisa del que pudo escapar del radar, poder ir al velorio de un compañero o andar sin una silla ortopédica. Hoy todo ha cambiado con las leyes de tráfico y normas más restrictivas. Las motos son más seguras pero con menos alma guerrera con clientes más difíciles de convencer. La escalada de los precios de los últimos años fue una trampa mortal porque ahora las condiciones del mercado están cambiando rápidamente. Los compradores no tienen el poder adquisitivo y demandan motos más razonables con cilindrada baja o media dejando miles de motos sin vender. El caso de la marca KTM representa bien el desastre con sus 75000 motos sin vender. Cambio de dueño. Etc. Tiemblan los fabricantes tradicionales y para más emoción llegan ahora los chinos con motos más económicas y muy bien hechas. Toda una revolución está en marcha en el sector.
El motero de casta, ese que andaba con el ciclomotor para ir a la escuela, luego trabajando, se compró su primera moto, sus gastos eran de gasolina, viajaba, sus vacaciones, sus salidas de fin de semana con amigos, esas cervecitas de más. Los grandes premios del Continental Circus ahora llamado Moto GP. Llevaban a la novia, luego se casó con niños y ahora está más tranquilo con su moto en el garage. La pasión sin condiciones. Con las canas pueden comprar algo más decente con más cilindrada, más potencia, más caballos. Su experiencia progresiva es un grado. Es una categoría de moteros que no se reproducen como antes. La moto no está más en el foco de la moda, el cine, no es una obsesión de tener una. No está más en las portadas de las revistas «people». Perdio el podium del deseo de una época. Quedan los aficionados mucho más viejos y discretos. Por eso los fabricantes tienen problemas. Quieren ahora concentrarse con modelos de acceso baratos para intentar vender volúmenes a los jóvenes sin dinero disponible. Intentar reconquistarlo. Los fabricantes habían olvidado replantear los árboles para cosechar en el futuro. Están ahora reaccionando con atrasos.
El motero verdadero, no desaparece, tiene aguante, puede ir lejos sin miedo, carga su tienda de campaña y su saco de dormir, dos prendas y ya está, tanque lleno saliendo antes del amanecer para tres días de libertad integral. Solo o acompañado da igual. Su pasión no se comparte, es otra persona encima de su moto. Cada 250 km hace una parada para llenar el tanque de gasolina. Va al baño, se toma un café, una galleta. Continúa, no quiere parar, es feliz, se aleja de su entorno, cruza fronteras, se divierte mirando los paisajes, afina su conducción, las curvas bien negociadas, un ballet harmonioso. Es atento, todo bajo control. Disfruta de una aceleración contundente para pasar unos coches. Es pura satisfacción. Bienestar emocional. Nada de estrés, la ansiedad desaparece. Una sensación de libertad, explora el entorno de una manera única.
Llega a su destino muy cansado, feliz. 1200 km, luego el día siguiente son paseos locales. Un evento, una visita a familiares, un gran premio, lo que sea o subirte a una montaña.
El retorno es otra cosa, la nostalgia empieza a invadirte, quiere más. Pero es consciente del tamaño de un privilegio extraordinario. El lunes le espera para iniciar el proyecto de su próxima salida.
Un motero tiene algo especial, su conexión con la carretera y la naturaleza es una fusión total. Los elementos, el viento, las lluvias, el sol ardiente, el frío del hibierno no importan, es su terreno de caza. Aprende los trucos de supervivencia. Genera un equilibrio emocional muy destacable, induce calma, esperanzas, paz. Andar en moto es un antidote al aburrimiento, la saturación contemporánea, gana en equilibrio mental, activa tus sentidos, genera toneladas de felicidad.
Tengo un amigo que siempre está esperando. Espera a que le suban el sueldo para irse de viaje. Espera perder tres kilos para comprarse ropa nueva. Espera que esta vez su nueva novia no le ponga los cuernos. Espera a que los astros se alineen en la constelación de Orión para ser, por fin, feliz.
¡Habla con el concesionario, cómprate una moto ya!
Verás que no tienes que esperar la felicidad.
- Viva la vida.

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