El mensaje llegó mientras ella todavía estaba en el ascensor.
Ni siquiera había terminado de ponerse el abrigo. Estaban a menos de diez minutos de haber discutido. El tono no era ofensivo, pero sí frío. “No creo que esto funcione. Lo mejor será dejarlo aquí”. Ella releyó la frase, luego miró su reflejo en el espejo del ascensor y, por primera vez en semanas, se sintió en calma. No por alivio. Por reconocimiento: aquello que apenas había empezado, ya había terminado. Y no era la primera vez.
En ese momento, se preguntó: ¿Siempre fue así de fugaz? ¿O solo ahora todo parece tener fecha de vencimiento desde el primer beso?
El amor como algo que se interrumpe
Las relaciones de hoy a menudo no se rompen: simplemente se disuelven. No hay gritos, no hay platos rotos, no hay escenas. Solo un silencio cada vez más largo, un “estoy ocupado” que se repite demasiado, una cita que se pospone indefinidamente… hasta que alguien deja de escribir. Y ya está.
¿En qué momento decidimos que el amor era descartable? ¿Desde cuándo aprendimos a irnos tan fácil?
No hay una sola causa, pero hay señales. Y si aprendemos a leerlas, quizás también aprendamos a quedarnos.
- Amamos desde el cansancio
Estamos agotados. Vivimos en piloto automático, con una lista interminable de cosas por hacer, por cumplir, por demostrar. Entre el estrés del trabajo, las exigencias sociales y las propias inseguridades, llegamos a las relaciones con lo que sobra.
Y lo que sobra, no alcanza.
Una pareja no se alimenta solo de cariño; necesita presencia, energía emocional, voluntad. Pero cuando todo lo demás nos drena, no queda nada para construir algo real.
- El amor perdió la batalla contra la prisa
Nunca tuvimos tanto miedo a perder el tiempo como ahora. Buscamos compatibilidad en la primera cita, conexión sexual inmediata, proyectos alineados, pasados resueltos, futuro sin fisuras. Si algo no encaja desde el principio, lo descartamos.
Se nos olvida que los vínculos verdaderos se construyen con tiempo, no con filtros. Que lo incómodo no es una alarma de huida, sino una invitación a profundizar.
Pero en un mundo donde todo se acelera, amar lento parece una pérdida.
- Idealizamos el inicio, demonizamos la rutina
Nos enamoramos de la versión más brillante del otro: la de los primeros mensajes, las primeras risas, los planes sin historia. Queremos que todo se quede ahí, en ese estado de éxtasis permanente. Pero lo real empieza cuando caen las máscaras, cuando aparecen las diferencias, los silencios, las contradicciones.
Y entonces muchos se van. No porque no haya amor, sino porque confunden la normalidad con la decepción.
Nadie nos enseñó que el amor duradero no es perfecto, sino imperfecto pero sostenido.
- Confundimos conexión con salvación
Esperamos que la pareja cure lo que la infancia, los ex, o la ansiedad no pudieron. Queremos que nos dé paz, dirección, sentido, autoestima. Pero ningún vínculo puede sostener una expectativa tan grande.
Amar desde la necesidad no es amar: es pedir sin dar. Y eso ahoga.
Las relaciones que duran se basan en dos personas completas que eligen caminar juntas, no en dos mitades que se aferran para no derrumbarse.
- Nos falta lenguaje emocional
Sabemos pedir comida por apps, trabajar desde casa y administrar nuestra imagen online, pero no sabemos decir “me dolió”, “necesito esto”, “estoy asustado”, “no sé cómo seguir”.
Y como no sabemos hablar desde lo que sentimos, terminamos alejándonos antes de mostrarlo.
Muchos vínculos se rompen no por falta de amor, sino por incapacidad de expresarlo.
Epílogo: El arte de quedarse
La mujer del ascensor no respondió ese mensaje. Ni el de esa noche, ni el de nadie por un buen tiempo. No por orgullo, ni por desinterés.
Sino porque entendió algo que nadie le había dicho: que quedarse no siempre es sinónimo de dependencia, y que irse no siempre es valentía.
A veces, lo verdaderamente valiente es sentarse frente a otro y decir: “No sé cómo se hace esto, pero quiero aprender contigo.”
En un mundo donde todo se reemplaza, amar —de verdad, con presencia, con imperfección, con coraje— es un acto profundamente revolucionario.
Y quedarse, aunque cueste, aunque duela, aunque se tambalee… es un arte que merece recuperarse.
Remedios Gomis_ Love Coach Experta en Relaciones Personales
www.remediosgomis.com

Si tienes alguna información, foto o video interesante de tu municipio, puedes ponerte en contacto con DSAlicante.COM escribiendo un mensaje al correo info@dsalicante.com o vía WhatsApp a través del número 611 49 49 13










Deja una respuesta