Que los patos, las vaquitas, los toros, los perros y gatos, más un largo etc. Nuevas leyes, ordenamientos de animales…Multas y sobre todo muy buenos negocios. Impuestos, seguros, alimentación, bienestar animal, cuidado veterinario, también un largo etcétera. Cualquier hueco está explotado para hacer negocios. Nada de quesos suizos, las burbujas aquí se inflan y se rellenan. Las fiestas patronales y las tradiciones mantienen sus viejas costumbres. Un punto de referencia, un anclaje a su tierra. Un norte con raíces. La tempestad moral de hoy está maltratando tu cerebro para tomar las decisiones correctas. Dejar que las cosas se hagan por inercia o luchar categóricamente contra ellas. El yin y el yang de los chinos, buscar la harmonía no parece el camino elegido. la polarización en nuestras tierras parece imponerse. Decretos y leyes sellar la autoridad. Gana el que más poder tiene. Es frío o calor dependiendo «del animal de turno». Una administración paralizada con atascos de papeles. Ninguna meta se consigue por llegar tarde y mal.
Con los «animales», la especie está mutando con peligrosas tendencias hacia una voluntad de aniquilar pueblos enteros, conquistar nuevas tierras, imponer sus ideas de dominación total. El mundo está las patas arribas con demasiado seguidores importantes sin reaccionar. No es posible de creer que todas las disrupciones están sin repuestas contundentes.
Hay una cosa extraña, hay más avances con los animalitos y su protección, nuevas leyes, interdicciones y muchos gastos nuevos. Es un negocio redondo. Un cariño para mí ciudad. Todo irá bien, mejor con más reglas y procedimientos.
Cerca de 7,5 millones de perros en registros formales recientes y hasta 9,3 millones en estimaciones sectoriales. Uno de cada cuatro hogares en España convive con al menos un can. Por fin ya no pasa con los jabalíes. La plena libertad de reproducirse ha acabado finalmente. La caza está abierta.
Pasa lo mismo con los incendios, dejar el monte sin mantenimiento es un error monumental. Ahora con las cenizas para llorar. El verde siempre me ha gustado. El color de la esperanza. Otra cosa es hacer de este color un movimiento ecológico que después de décadas de exageraciones nos hace finalmente muchos daños. Cosas básicas de nuestros antepasados que nadie quiso respetar. Pasa con las centrales nucleares, cuando no hay electricidad el más ecológico del lote no quiere renunciar a su lámpara de noche.
Pero la atención está desviada. Mientras los «animales» más peligrosos hacen lo que se dan la gana sin que nadie haga nada para detenerlos. Pertenecen a nuestra especie con la certeza de dañar con la muerte a mucha gente. Es extraño el nivel de cobardía a la hora de pelear por las cosas verdaderamente importantes. La lista de los «animales salvajes» muy peligrosos en libertad es asombrosa. Preferimos perseguir a un dueño con su perro atado a la entrada de un supermercado. No nos gusta ver una vaquita asustada con adolescentes en el corralito, etc…
No hay muchas olas de rechazo con las macro granjas, pisciculturas, mares de plásticos con lechugas y tomates, los sulfatos como dopamina para dar más gusto a tus alimentos…son cosas importantes que afectan nuestra salud, supervivencia. Discreción absoluta. Lo importante pasa desaparecido. Muchos activistas se equivocan de batallas.
No estoy diciendo que la protección animal no sea necesaria. Es bienvenida. La exageración vale para todos. Hemos permitido la exageración que ahora anega todos nuestros suelos. Todos nos sentimos con las botas en el barro.
Despertarnos va ser duro. Establecer nuevas reglas correctivas. Todos hemos beneficiado de alguna manera de las exageraciones. Nos hemos servido a profusión de un menú rico pero muy venenoso.
Ahora tenemos el diagnóstico, viene la cura. Esto pasa por una dieta severa, ejercicios continuos, limpieza moral.
Un verdadero proyecto reparador.
El mejor amigo del hombre sigue aquí a tu lado desde siglos, fiel sin preguntarte nada. Con correa o sin ella te quiere igual. La multa la cobra tú ayuntamiento…
- Viva la vida.








