En el siglo XXI, las guerras comerciales no se van a librar solo con tarifas, sino con minerales de las tierras raras que sostienen la estructura tecnológica del mundo moderno.
La escala sigue con el «rearme» después de décadas de consenso de «no» agresión con los equilibrios respetados entre los grandes actores de la paz mundial. Es un indicador claro de que las cosas están cambiando. La sangre vuelve como un escenario posible ya que la violencia se cultiva en los medios de comunicación desde hace un buen tiempo. La inmunización a la violencia
con la exposición repetida a la violencia en videojuegos puede hacer que los jugadores se insensibilizan en al horror de la violencia, llegando a considerarla como una forma de resolver problemas. Los juegos videos como un camino de iniciación tempranero. No es más que un tema tabú derrumbado. La segunda guerra mundial está fuera de la memoria de nuestras generaciones. Varias naciones o grupos de naciones afines abren ahora los codos en la mesa para imponer sus criterios. Las amenazas ahora son reales y públicas.
La transición hacia un mundo más cuidadoso con su medio ambiente como gancho genera deseos más profundos, no son públicos. Nuevas oportunidades para redibujar el mapa mundial socio – económico y político. Las naciones más poderosas siguen queriendo asentar su poder sobre las otras más débiles. Ya se sabe de qué va esto.
Los más débiles tienen nuevos argumentos con sus poblaciones más jóvenes, supremacía numérica con sus poblaciones, todo por hacer. Un despertar de sus verdaderos potenciales. Ha llegado la hora de levantar sus voces. Usan herramientas como si se tratara de fuegos forestales de quinta o sexta generación creando condiciones devastadoras. Inundan el planeta con sus productos ahora atractivos, prácticos y económicos. Se trata de perseguir un sueño que se encuentra al fin de un ciclo. Un proyecto agotado que necesita cambios radicales para poder mantener las ventajas sobre otros. Una feroz competitividad con las distintas formas de ver las cosas ahora. Hemos llegado al límite del sistema capitalista que se ahoga con sus deudas gigantescas fuera de control. Incapaz de ofrecer un crecimiento sostenido de sus economías para poder pagar sus exageraciones. Un sistema con cortes de circuitos motivado por la mala gestión del capital.
Un colapso que se quiere transformar en un mar de conocidos viejos problemas como son las guerras y la violencia, los muertos, la miseria y el hambre por unas décadas. Bienvenidos a los cambios acelerados provocados por psicópatas en el poder.
Asistimos en directo a una transformación mayor de lo establecido desde hace muchas décadas. Lo suficientemente grave para despertar nuestro interés. Involucrarse en este proceso que obviamente genera cambios importantes para todo nosotros. Afecta directamente a nuestros propios intereses de seguridad personal.
Lo establecido, lo conquistado, sus reglas y obligaciones están golpeadas con constantes ajustes. Es como cruzar una zona de turbulencias en un avión. Genera inquietud y angustia. Solo podemos confiar en la experiencia de un piloto que no conocemos personalmente. La imposibilidad de tomar nuestras propias decisiones en un entorno inestable y disruptivo. Una impresión de ser dominado por fuerzas que no podemos combatir. No te dejen ir a la tienda para comprarte un abrigo. Achican tus espacios de libertades. Por esa situación tan confusa se incrementa la incertidumbre, la ansiedad. Genera resistencia a los cambios porque no se explica lo que nos viene encima. Que quieren realmente hacer con nosotros. Que nos ofrecen realmente. Iniciativas, progreso, oportunidades, crecimiento personal, económico, moral …se puede esperar prosperidad, la paz…una continuación positiva. Si que vale la pena defender estos argumentos con esfuerzos suplementarios. Pelearlo si hace falta.
Muchos eventos de ahora mismo nos indican concretamente que las cosas van en una dirección contraria a nuestros deseos básicos. La destrucción acelerada de los valores, riqueza sin una distribución piramidal aceptable. Un retroceso de la calidad de vida, un bienestar erosionado, amenazado constantemente. El pilar que mantiene la estabilidad y la paz es atacado abiertamente… Una juventud con demasiados nuevos obstáculos. Encuentran una pared que ven imposible de franquear. No son tontos. Todavía no reaccionan. Cuidado con su paciencia. No sabemos si es una situación transitoria, nadie explica nada sobre una solución, un plan, una meta, una dirección.
Todo ahora es un manejo al día, el próximo anuncio, carta, decretos de emergencia. Una crisis institucional, política, con una polarización entre bandos que es inaceptable. El odio sembrado en las redes como una canción de moda. Nadie propone nada concreto. Es desesperante la ausencia de liderazgo, visión, un proyecto de sociedad motivador para las mayorías.
Intentan obligarte a elegir tu bando ya. Eres de lo mío o te elimino. Una forma unilateral de ver las cosas. No hay dudas de que la fragmentación en miles e infinitas opciones de nuestra sociedad es un problema ahora. La pérdida de un consenso para trazar una dirección que puede satisfacer la mayoría proyecta el desastre anunciado. Sus consecuencias son visibles. Rectificar es necesario, sin embargo, capturar la oportunidad para más ventajas es tentador para los predadores y personas malignas.
Los americanos, los chinos, los europeos, los BRICS, (Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia.) parecen querer un espacio propio para imponer sus reglas y cultivar sus singularidades. Las palabras ya no son suficientes y parece que no hay dudas de usar las fuerzas armadas si hace falta. El rearme como consecuencia directa de esa primitiva necesidad de imponer sus doctrinas.
Muchas provocaciones, ideas, actividades, proyectos y ambiciones sin un duro en los bolsillos. Se pretende, se presume sin un euro en el banco. Cada uno prestando al otro, una rueda infinita. Una burbuja tan inmensa que toca todo el planeta. No hay espacio para más aire en el globo…un rasguño y todo explota. No se puede hacer nada sin crédito. Hasta tu comida la tienes que comprar con tu tarjeta. Los básicos ya no se compran al contado. Un verdadero colapso a la vista. Quien va a caer primero… Todo parece ser un tema global.
Buscan un irresponsable, un capullo, un culpable. La pelota va y viene. Tapar lo obvio, está muy podrida toda la manzana. Una exageración manifiesta, un sistema agotado. Por el momento se disfrazan, desvían la atención con mega deudas para rearmarse. Un dinero que hay que imprimir sin ningún respaldo. Una pelea mundial para blanquear los imposibles rembolsos. El precio será muy alto con millones de muertos.
Quien va a apretar el botón del desastre anunciado. Todos están muy confusos de cómo todo esto puede ocurrir. Nos toman el pelo.
Nuevos escenarios que nunca pudimos imaginar se están desarrollando al frente de nuestras narices. Vemos esto como una publicidad más en el televisor. Nadie hace ningún caso. Es muy llamativa la pasividad de los pueblos antes de las monstruosidades en curso y en preparación.
Amigos míos, dejen sus móviles un momento en la mesa. No dejan que nublen sus cerebros con boludeces. Piensan a voz alta haciendo una vueltita de la manzana, recapacitando unos instantes. Tienes que hacer algo. Esto no va a servirte un plato caliente con un vinito en la mesa. Te lo quieren cambiar con la cola para una sopa o una cruz en el cementerio.
Viva la vida.
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