Ninguna de las dos fuerzas mayoritarias dice que entre los dos representan el ideal para gobernar con sensatez. Un compromiso aceptable para la mayoría de la población. Un espíritu «centrista» que podría solucionar los agudos problemas de la nación. Porque no lo hacen…
Provoca un hartazgo generalizado. Aquí hay unión sobre los resultados. El buen sentido de las cosas se ha perdido en el camino. Basta de tantas confusiones. Pequeñas formaciones independentistas, rebeldes y abiertamente contra el gobierno central. Otros con un pasado violento, una oleada de gente sin compromiso por la bandera son protagonistas de una nación dividida por partes ineguales. Los grandes partidos nos hacen daño por acampar con sus doctrinas obsoletas. Empezamos a desconfiar de todos. Entraron en una especie de complacencia, de engaños y de inacción patética. Además de insultarse mutuamente, se dedican a mantenerse en sus asientos de deputados, están más interesados en sus ventajas como ser aforados, condiciones atractivas y complementos infinitos. Si no logran sus metas judicializan sus causas. Es un mini estado dentro del estado. El resultado es catastrófico. Nada anda bien en absoluto. Todo está fallando a gran escala. Las enormes grietas son visibles, parece un glaciar en deshielo.
Es miserable la situación actual. Es obvio que la gente quiere otra cosa. Los políticos quieren hablar de la democracia pero ellos mismos no tienen más respeto.
Las voces de cambio son el resultado de tal miserable conducción política. El próximo ganador es la «extrema derecha» y los ultras liberales recuperando fórmulas del pasado no tan lejano. Se saben los peligros que generan. Pero el pueblo va decidido pensando que más vale unos brutos activos que dormilones con promesas que no cumplen. Un desgaste tremendo afecta ahora también a la juventud. El futuro no ofrece nada bueno para ellos.
Los grupos de extrema izquierda se multiplican sin ser capaces de formar una presencia relevante. Buscan unirse para fortalecer su peso. Es misión imposible, además de estar inflados por un ego desmesurado con propuestas jamás compatibles con las mayorías. Hacen más ruido que efectividad. Son patéticos con sus planteamientos. Molesta tanta inconsciencia.
Las extremas derechas son aún más peligrosas porque actúan disfrazadas con manos de hierros con guante de terciopelo. Un populismo que atrae. Parecen estas trampas para capturar las polillas. Cosas sencillas para solucionar problemas complejos. La gente entiende y puede ir a las urnas con su voto. Nada sorpresivo lo que pasa con las recientes elecciones. VOX no para de crecer. No hay nada universitario en sus mensajes. También en toda Europa sin hablar de los Estados Unidos en pleno proceso de mutación hacia una nueva forma de gobernar. La democracia es como un valle con una espesa neblina, cuesta ver claro, aunque con las luces encendidas no se distingue nada ahora.
Tanto la izquierda tradicional como la derecha del centro, deberían poder entenderse para gobernar de manera eficaz. Un gran trabajo alrededor de un centro político agrupando la gran mayoría de la población. Más eficiencia, reducir las estructuras, menos corrupción y menos locuras. Solucionar los problemas, ejecutar y resolver las inquietudes. Romper de una vez por todas estas ideas ideológicas que impidan reconocer los beneficios de uno y otro. No funciona está terquedad en nuestro mundo cambiante. Debe explorarse nuevas propuestas sin demasiadas conexiones con lo de siempre. Elaborar una mezcla inédita de soluciones parecidas a una nueva receta de cocina. Sentido común con efectividad real, corto plazo sin perder la vista a lo lejos.
La inmigración, la vivienda, las desigualdades insostenibles, la economía, la defensa, el transporte, la educación, la seguridad social y las jubilaciones deben tener un consenso de estado que cruzan los periodos legislativos con alegría y con cambios acordados con las mayorías. Es sencillo pero de forma muy voluntaria se alejaron de la propuesta la más lógica y evidente. Que ha pasado..,
La fragmentación actual no va a ningún puerto seguro. Es un desastre absoluto anunciado.
Parece que todos quieren la implosión democrática. Es una lastima sin precedentes. Es tan grave que nadie busca rectificar. No hay capacidad de reacción. Es como un abandono esperando un monumental lío. Quizás nos están mintiendo sobre la gravedad del asunto. Quizás no hay remedios, un sistema agotado, quebrado, sin opciones para salvarlo.
Las movidas de ahora se confirman como un saqueo de las clases medias, un desprecio absoluto de las clases trabajadoras. Los grandes tenedores y políticos están como primos dirigiendo un conglomerado, repartiéndose los beneficios.
Se abandono el amor, la fuerza de una familia, la transparencia, la honestidad, la confianza como un sellante inquiebrable de un conjunto de valores que nos unen como nación. Todos queremos paz, tranquilidad y trabajo limpio.
La extrema derecha será fiel a su pasado. Un periodo de cambios intensos con directivas más precisas y expeditivas.
La libertad vista de otra manera, más diseñada como un modelo aplicable a todos sin poder contestarlo, enriquecerlo. Unas oligarcas con todas sus derivas conocidas. El fascismo como vector preferido. Menudo programa nos espera. Volver al pasado no es una experiencia que mola especialmente cuando sabemos que es mucho peor. Pero las poblaciones quieren un cambio. No aguantan más todas estas pallasadas actuales. No hay propuestas céntricas, coherentes, líderes entregados capaces de exigir sacrificios. Una anomalía que merece un estudio. Ningún medio, sectores con influencias intelectuales hablan de estas opciones que parecen tan evidentes. Que nos ha pasado…quien miente…? ¿Quién quiere mandarnos el desastre…con la aprobación generalizada de todo el arco político y la economía en general. Aparenta a un suicidio colectivo. No quiero entrar en este bucle.
- Viva la vida.

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