Apagón general. Resetear tu salud mental. Pronostico verde intenso.

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El exceso de información pone tu cerebro en apuros. No llega más a distinguir con claridad lo bueno del malo, la verdad de la mentira. La sensatez o la exageración.

Tu capacidad crítica y analítica se infla como una rodilla con el menisco tocado. Empieza a renguear, necesita muletas para caminar. Algo no va bien. Te queda por atrás incapaz de concentrarte para seguir la onda de la vida de manera tan dinámica como se exige ahora. Enciende el televisor, el ordenador, vas al baño con el móvil en la mano. Te olvidas de ir a la biblioteca, al cine o al teatro porque debes dejar tu vicio de lado. Además vas corriendo todo el día de un sitio a otro cargando tu agenda porque sí. De trabajo, desplazamientos y obligaciones adicionales como llevar a tus hijos al colegio, algunas actividades extraescolares. Si tienes un perro las cosas se amplifican con una lista de deberes que se acerca a la locura. No es de extrañar un sobrecarga cerebral de larga duración.

También se puede adjuntar un caramelito al asunto. Una actividad personal, gimnasio, la bici, el fotbal o cualquier otra cosa. Habrá que hacer las compras. Cocinar algo, lavar y limpiar tu casa. Revisar tus IoT. (Internet de las cosas). Tus gastos del banco, como van tus tarjetas. Asistimos a un atraco virtual total en todas partes. Las cadenas de televisión y en todas las redes sociales. Se multiplican las tertulias de opiniones, politizadas, orientadas, fuentes dudosas. Fake news. Criticas o elogios según el bando. Sin olvidar una horda de «heaters» son imperturbables demoledores de convivencias. No conocen el respeto, el odio como línea de conducta elegida. Llega la saturación hasta el punto de no ser capaz de apagar tus aparatos. Te han convertido en un adicto. En el metro, bus, la calle, en el restaurante con tus amigos, el sofá antes de dormir. En el coche te ponen pantallas enormes de información multi «entertainment». Aprovechando darte una subida brutal de precios para poder seguir tus vicios conduciendo. Hipnotizado con la intensidad, la angustia, la incredulidad y la confusión general. Una alfombra de emociones negativas invade tu cerebro. Un ruido virtual constante. El silencio angustia. Provoca cansancio mental y físico con tu sueño alterado. El color gris de la depresión comienza a invadir tu vida. Tu cerebro es un fiel compañero que empieza a fallar. Te da señales de agotamiento. Pero quiere seguir, apurar tus faenas. Tu ego no quiere mostrar debilidades. Sigue hasta que te diga basta ya. Tu no tienes la culpa de este desastre. Es una característica de la sociedad de consumo. Atrapado en esta locura de pretender seguir las maquinas que imprimen un ritmo que no puedes seguir.

Una sociedad que tiene un dueño que nadie conoce. Tiene también planes para utilizarte como un trapo de usar y tirar. No es de fiar porque ahora nos damos cuenta de su exageración. Nos hace daño. Duele y rompe las personas como cualquier objeto.

Somos mucho más que una cosa útil.

Cualquier evento está sujeto a la magnificación. La masificación turística produce un fenómeno parecido en tu propio cerebro. La actualidad es ahora una sobredosis de informaciones y datos de cualquier cosa sin lógica aparente. Repiten como un disco rayado cualquiera noticias del mundo entero incluso cosas insignificantes. Los pronósticos del tiempo pueden ocupar media hora punta. Amenazas siempre. Calor, frío, granizo, agua, fuego, inestabilidad, tormentas, más fuertes, más de todo. Además de tenerlo también en la pantalla de tu móvil. La receta del día, el colesterol y las amenazas de la salud. La novedad artística, el deporte, la ciencia o algo más para rellenar. El sol de Andalucía, una calabaza gigante, un palestino expulsado de su casa. Apretan todos los botones de ansiedad antes de que te despiertes por la mañana. Las angustias del día preparadas con un ejército muy profesional.

Un abrazo o un accidente, una guerra o un tratado de paz, un genocidio o como ignorarlo. El granizo en Teruel o la lluvia en Galicia. Sequía en Mongolia y un oso blanco sobre un iceberg. Un político insultando a alguien en el Congreso, un juez jugando con los plazos para una sentencia, un futbolista pegando un compañero. Una canasta de baloncesto en una cancha de Estados Unidos. Un camión revolcado o un perro perdido. Las «bolsas» que se caen. Los beneficios que explotan. Cualquier cosa es muy importante. Un evento aterrador o un concierto encantador sin entradas disponibles. Tienen hasta ocho tertulianos en el plato de la televisión. Les falta tanta imaginación que todas las cadenas hacen lo mismo. Presupuestos ilimitados. Las noticias son ahora un espectáculo donde todos hablan al mismo tiempo. Cortesía nula. No se puede colgar ninguna estrella a la emisión. Son todos catedráticos, eruditos y ambiciosos. Demuestran en directo la erosión de la convivencia y las buenas maneras. Los contenidos son parecidos y las fuentes idénticas. Un pot pourri mezclando el dramatismo, las angustias, el miedo y la incertidumbre. Ponen pata arriba tu cerebro con mini dosis cotidianas. Esto no es una casualidad.

Que tenemos nosotros para que insistan tanto para modificar el estado de nuestro subconsciente. Una descarada voluntad de hacernos daño. Todas las cadenas, los canales de información multimedia privados o estatales tienen el mismo padrón. Te fidelizan con las series, te obligan a aguantar las publicidades. Todos juntos con un modelo de espectáculo desmesurado. La globalización milimétrica no tiene sentido para nuestra capacidad de absorción. Sobrecarga mental parecida al de tus músculos con un gran esfuerzo.

La última historia actual es con un crucero «pequeño» lleno de lujo con turistas adinerados curiosos y aventureros visitando las regiones australes. La discreción del asunto se rompió con un problema de virus a bordo. Varios días mediáticos intensos de especulaciones y sembrando miedos. Quizás te quieren decir que los ricos también pueden estar enfermos. Un virus no es solamente una cosa de pobres. Sembrar el miedo a encerrarnos otra vez por cosa mayor. Que rara tanta insistencia cuando el científico lo calma todo diciendo que todo está bajo control. El despliegue informativo es patético. Cómo si no hubiera suficiente montan un espectáculo político adicional entre las Canarias y el Gobierno de turno. Escalan la polemica. Se pudre el ambiente. Son unos idiotas. Porque lo hacen…

Mañana tendremos otra historia en primera línea para entretenernos. Buscan variantes a las guerras estúpidas en curso, las injusticias flagrantes que incomodan. Los eventos que afectan nuestras vidas con los conflictos provocados por gente de nuestro bando. No entendemos lo que pasa, lo que se quiere obtener. Por el momento nos espera otro palo inflacionario, otro abuso planificado.

Lo importante, lo que hay que apuntar, combatir, no está comentado. Es miserable o simplemente es un orden de la dirección. Quién está  financiando los medios…..que quieren hacer de nosotros. Quiénes son «los jefes» supremos de la información…Sus maniobras no generan felicidades para la gente. Es intencional.

Las estadísticas y los datos pueden mentir.  Dicen lo que quiere su mandante. La inquietud es genuina con la tasa de suicidio por ejemplo. Un malestar mental y cansancio crónico para muchos. Agresiones personales y acosos. El absentismo laboral, la perdida de confianza. Un montón de anomalías que nos indican un problema gigantesco generalizado. Se trata por separado para no asustar. Porque no se toma el torro por los cuernos.

Me tocó ayer asistir a un suicidio, este cuerpo sin vida en la acera, un hombre que se había tirado desde el balcón de su piso.

Un silencio de muerte alrededor. La policía está tapando el cuerpo con respecto. Empieza a pensar que te puedes tocar a ti. Hace cuentas de tu vida y como la vives. Encuentra empatía con el hombre sin nombre que ya no está.

Estás características de desesperación al extremo, escaneadas por edades, genero, geográficas, ciudades o pueblos etc nos dan muchas pistas. Porque llegamos a tantos desgastes… Que está pasando…

Donde están las noticias de los suicidios, que podemos hacer para parar estas barbaridades. Los medios nos dan pinceladas para quedar bien. No están haciendo nada. Tampoco los gobiernos.

Todos quietos y que el baile sigue.

Las derivas actuales son percibidas, conocidas, todos vemos que algo va mal. Es como el velero que se desvía de su ruta por un fuerte viento. Se puede ver la posición con Google Map. Pero aquí nadie rectifica la trayectoria. Es raro con tanta tecnología. Debe haber algún engaño para no cambiar de rumbo.

No es necesario ir a preguntar al «dark web» para enterarse. A los foros anti sistemas o al auge de partidos extremistas.

Todos tenemos un vecino, una vecina, un niño, un hijo, un amigo, un colega con aparente problemas de salud mental. Prefieren hablarnos de unos infectados con un bicho poco simpático en un barco de ricos. Ocupando las pantallas durante días. Pero que hacemos con los problemas que matan miles de veces más…Este blanco mental es sospechoso. Hay un elefante en la habitación y no lo quieren ver. Es imposible no reaccionar.

Que quieren hacernos creer. Donde van los tiros.

La mejor prevención a tu destrucción intencional es desconectar los hilos invisibles de la comunicación virtual y audiovisual. Tomarse unas vacaciones digitales. Resetear la mente que está sobrecargada. Intentar recuperar el dominio de tu mente. Reponer más colores en tu vida. Despejar la niebla que invade tu cerebro. Esto no es nada sencillo de hacer. Los que intentan un ayuno de una semana estricto saben de qué se trata. Es un esfuerzo que vale la pena. Los beneficios existen, se puede comprobar.

Es un buen momento para tomar distancias. Desde lejos se pueden ver más cosas que pegados en una pantalla. Levantar la cabeza para ver un paisaje, una cara, observar los alrededores. Ver a la gente moverse, en bus, metro, coche, bici, caminando. Este anciano que está solo,  está sentado en un banco. Está junta de jóvenes riéndose. Las flores y los pájaros alegran tu día. Disfrutar tu cercanía. El lugar donde vive. Es denso en acontecimientos. Bastante para ocupar tus días satisfactoriamente. Estrecha los contactos reales. Conversa con tus vecinos. Estar atento para ver las exageraciones. Análisa tus facturas, piensa un poco si vale la pena los esfuerzos.

El miedo a cambiar es parte de las metas del sistema.

Hay otras razones más poderosas disponibles para tomar tus decisiones importantes. Manejas tu vida en lugar de entregarte al desconocido que quiere manejarte. El «montón» quizás no es tu lugar. Lo aprendido quizás no es la libertad soñada. La búsqueda del sitio que libera tu mente puede estar más cerca de lo que parece.

No es fácil preguntarse y responder si estás feliz.

Que hacer para calmar las incertidumbres sembradas desde años. Donde están las verdades, los caminos correctos. Obviamente con los resultados en las manos, nuestra sociedad necesita cambiar de rumbo. Puedes anticipar tu mismo ese camino porque el conjunto de la sociedad necesita fracasar para volver a levantarse. Una trayectoria más lenta y dolorosa.

El apagón eléctrico general es un anticipo de lo que puede venir. Cómprate cerillas, velas y una brújula, unas latas de atún. Tu móvil tampoco servirá. Tu banco estará cerrado.

Puedes evitar estos incidentes con una mejor planificación. Afila tus sentidos naturales, recobra el protagonismo. Tu vale mucho más que un tuit en las redes. Tu buen sentido y capacidad de decidir, pensar, actuar te ayudará a sobrepasar los baches. No perder el olfato, el oído y las buenas maneras de ayudar a los demás.

No sea simplemente un cómplice sin quererlo de una trama que quiere otra cosa para nosotros.

Viva la vida

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  • La curiosidad siempre me motiva a ir más allá de mi campo de visión. El resultado es una carrera profesional internacional en los medios técnicos, venta / marketing. Vivir en varios países en Europa y Latín América.

    Ahora jubilado me dedico a intentar ser un buen hombre. Activo con un ojo crítico sobre los acontecimientos globales

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Jean Pierre

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