La playa de Poniente acoge este domingo 23 de agosto talleres gratuitos de prevención, rescate seguro, primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar tras dos jornadas de actividades en Levante.
Benidorm lleva este domingo a la playa de Poniente una campaña destinada a enseñar a vecinos y turistas qué hacer cuando una persona se encuentra en peligro en el agua y, sobre todo, cómo intervenir sin poner también en riesgo la vida de quien intenta ayudar.
La iniciativa ‘¡Prevenidos, listos, ya!’ se desarrolla este domingo entre las 11.00 y las 16.00 horas, con actividades prácticas y gratuitas abiertas a personas de todas las edades. La campaña está impulsada por Fundación MAPFRE en colaboración con el Grupo de Socorrismo de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Benidorm.
La actividad llega a Poniente después de haber pasado el viernes y el sábado por la playa de Levante, donde los participantes han podido aprender conceptos básicos sobre prevención, técnicas de rescate y primeros auxilios. El objetivo no consiste únicamente en saber reaccionar cuando ya se ha producido una emergencia, sino en identificar antes aquellas situaciones que pueden terminar provocando un ahogamiento.
La campaña adquiere especial relevancia durante uno de los periodos de mayor afluencia del año. Benidorm comenzó agosto con una ocupación hotelera superior al 92%, tal y como publicó DSAlicante al analizar las previsiones turísticas de la ciudad. Miles de personas utilizan diariamente Levante y Poniente durante la temporada alta y la seguridad acuática se convierte en uno de los principales retos de los servicios de playa.
Tres pasos para actuar ante una emergencia en el agua
La campaña se articula alrededor de tres conceptos sencillos: prevenir, estar preparados y actuar correctamente. Los asistentes recorren tres espacios de aprendizaje en los que reciben recomendaciones que pueden aplicar posteriormente en una situación real.
La primera parte se centra precisamente en aquello que ocurre antes de entrar al agua. Los participantes aprenden a observar el estado del mar, respetar las banderas y las indicaciones de los socorristas, elegir zonas vigiladas y evitar conductas de riesgo. También se insiste especialmente en la vigilancia de los menores y en la necesidad de no sobreestimar la capacidad propia para nadar.
Este último punto puede resultar especialmente importante. Saber nadar no elimina todos los riesgos. El cansancio, las corrientes, una indisposición repentina o unas condiciones del mar diferentes a las esperadas pueden convertir una situación aparentemente controlada en una emergencia.
La segunda parte de la actividad aborda una cuestión que puede resultar contraintuitiva: intentar ayudar no significa necesariamente lanzarse al agua.
Ante una persona que presenta dificultades, la prioridad debe ser alertar al 112 y avisar al servicio de socorrismo cuando se encuentre disponible. También es fundamental mantener localizada visualmente a la persona y, cuando sea posible hacerlo desde una posición segura, facilitarle algún elemento de flotación.
Entrar al agua sin preparación puede terminar provocando una segunda víctima. Por ello, uno de los mensajes fundamentales de la campaña es que cualquier intervención debe realizarse sin añadir un nuevo riesgo a la emergencia.
El tercer bloque explica cómo actuar cuando es necesario prestar primeros auxilios. Aquí adquiere protagonismo la reanimación cardiopulmonar (RCP) y la importancia de activar rápidamente los servicios de emergencia.
Los ahogamientos pueden producirse rápidamente y sin llamar la atención
Uno de los objetivos de la campaña es combatir algunas ideas equivocadas sobre cómo se produce un ahogamiento.
Una persona en dificultades no siempre puede gritar, levantar los brazos o pedir ayuda de una forma fácilmente reconocible. Un episodio de este tipo puede desarrollarse rápidamente y de forma silenciosa, lo que hace especialmente importante mantener una vigilancia activa cuando existen menores o personas vulnerables en el agua.
La prevención comienza incluso antes del baño. Mirar el color de la bandera, comprobar dónde se encuentran los puestos de socorrismo o valorar las condiciones del mar son decisiones sencillas que pueden evitar situaciones peligrosas.
También existe un riesgo especialmente frecuente durante el verano: entrar al agua para recuperar objetos arrastrados por el viento o la corriente.
Una pelota, una colchoneta o cualquier otro elemento flotante puede alejarse de la orilla con mucha mayor rapidez de la esperada. Intentar alcanzarlo obliga al bañista a recorrer una distancia que después deberá realizar nuevamente para regresar, con el cansancio añadido y unas condiciones del mar que pueden haberlo alejado todavía más.
La recomendación general ante cualquier situación de peligro es pedir ayuda cuanto antes y evitar actuaciones impulsivas.
Benidorm afronta agosto con sus playas a pleno rendimiento
La iniciativa llega en un momento de máxima utilización del litoral de Benidorm. La elevada ocupación turística de agosto multiplica diariamente el número de usuarios de Levante y Poniente, dos de los principales espacios públicos de la ciudad.
Precisamente por ello, el dispositivo municipal de playas fue reforzado antes de la temporada alta. DSAlicante ya informó de que Benidorm reforzó sus playas para el verano de 2026 con más de 200 trabajadores, incluyendo el incremento de personal de socorrismo y la ampliación de determinados horarios.
La seguridad de una playa, sin embargo, no depende exclusivamente de disponer de socorristas. La conducta de los bañistas también desempeña un papel fundamental.
Respetar una bandera roja, evitar determinadas zonas cuando existe oleaje, mantener a los niños bajo vigilancia continua o no entrar al agua después de consumir alcohol pueden parecer recomendaciones elementales, pero constituyen precisamente la primera barrera frente a muchos accidentes.
La campaña que termina este domingo en Poniente intenta trasladar esos conocimientos directamente al usuario, en el mismo lugar donde posteriormente tendrá que aplicarlos.
Además, la elevada afluencia turística hace especialmente interesante que la formación sea accesible para cualquier persona y no esté planteada únicamente para profesionales.
Qué significan las banderas de la playa y por qué hay que respetarlas
Uno de los puntos básicos de cualquier campaña de prevención de ahogamientos es el significado de las banderas.
La bandera verde indica unas condiciones que permiten el baño, aunque esto nunca significa que desaparezca completamente el riesgo.
La bandera amarilla exige precaución. El estado del mar u otras circunstancias aconsejan extremar la atención y seguir las instrucciones del servicio de salvamento.
Con bandera roja, el baño está prohibido.
Saltarse esta indicación no solamente pone en peligro al bañista. Si esa persona termina necesitando asistencia, también puede obligar a intervenir a los profesionales de salvamento en unas condiciones que ya habían sido consideradas peligrosas.
Otro consejo importante es escoger, siempre que resulte posible, zonas vigiladas. La existencia de socorristas reduce considerablemente el tiempo necesario para detectar una emergencia y comenzar una intervención.
En el caso de familias con niños pequeños, la presencia del servicio de salvamento tampoco sustituye la vigilancia del adulto responsable. En una playa llena durante agosto bastan unos instantes para perder de vista a un menor.
Poniente cierra este domingo tres días de formación en Benidorm
La campaña comenzó el viernes 21 de agosto en Levante, donde permaneció también durante el sábado en horario de mañana y tarde. Este domingo se traslada a Poniente para completar su paso por Benidorm entre las 11.00 y las 16.00 horas.
Las actividades son gratuitas y abiertas a todos los públicos, por lo que no están dirigidas exclusivamente a personas con conocimientos sanitarios o de socorrismo.
La intención es justamente la contraria: conseguir que un ciudadano corriente sepa identificar una situación peligrosa, conozca qué no debe hacer y pueda activar correctamente la cadena de ayuda.
El aprendizaje de técnicas básicas de RCP tiene especial valor en este contexto. Cuando una persona deja de respirar con normalidad, los minutos transcurridos hasta la llegada de los servicios sanitarios son determinantes. Saber reconocer la emergencia, llamar inmediatamente al 112 y seguir las instrucciones adecuadas puede marcar diferencias.
La jornada de Poniente pone así el cierre a tres días en los que la seguridad acuática se ha trasladado directamente a las dos grandes playas urbanas de Benidorm.
Una ciudad que durante agosto recibe a miles de turistas cada día necesita socorristas, vigilancia y medios suficientes, pero también bañistas capaces de comprender los riesgos.
El mensaje que deja la campaña es especialmente sencillo: prevenir sigue siendo la mejor intervención ante un ahogamiento y, cuando se produce una emergencia, ayudar correctamente es tan importante como hacerlo rápido.










