Siete años después de la histórica DANA de septiembre de 2019, la Vega Baja vuelve a mirar con preocupación hacia las infraestructuras hidráulicas que continúan pendientes para reducir las consecuencias de futuras lluvias torrenciales.
ASAJA Alicante ha reclamado al Gobierno de España que acelere las actuaciones que considera prioritarias para proteger la comarca frente a nuevas inundaciones, especialmente la presa de Tabala, la laminación de avenidas de la rambla de Abanilla y las actuaciones necesarias en la desembocadura del río Segura en Guardamar.
La organización agraria sostiene que estas infraestructuras permitirían retener parte del agua antes de que alcance las zonas más bajas de la Vega Baja y mejorar posteriormente su evacuación hacia el Mediterráneo.
La reivindicación llega coincidiendo con el séptimo aniversario de la DANA que entre el 11 y el 14 de septiembre de 2019 provocó inundaciones extraordinarias en la comarca y graves daños en explotaciones agrícolas, viviendas, infraestructuras y municipios.
ASAJA advierte de que la comarca continúa siendo vulnerable ante episodios extremos y reclama un calendario concreto para ejecutar las obras pendientes.
Las tres actuaciones que ASAJA considera prioritarias
La organización agraria centra buena parte de sus reivindicaciones en tres puntos:
- La presa de Tabala.
- La laminación de las avenidas de la rambla de Abanilla.
- La mejora de la evacuación del agua en la desembocadura del Segura mediante actuaciones en el espigón de Guardamar.
Las dos primeras medidas buscan intervenir antes de que grandes cantidades de agua alcancen las zonas bajas de la comarca.
La tercera se concentra precisamente en el extremo contrario del recorrido: conseguir que el agua pueda salir hacia el mar con mayor facilidad.
Para ASAJA, ambas estrategias deben formar parte de una actuación integral.
La presa de Tabala acumula décadas de espera
Una de las infraestructuras sobre las que vuelve a poner el foco la organización es la presa de Tabala.
Se trata de un proyecto planteado desde hace aproximadamente tres décadas para laminar las avenidas procedentes de la vertiente norte de las sierras de Escalona y Altahona.
La finalidad de una infraestructura de laminación no consiste simplemente en almacenar agua.
Su función durante un episodio de lluvias intensas es reducir el caudal máximo que continúa aguas abajo, reteniendo temporalmente una parte del volumen y liberándolo de una manera más controlada.
Esto puede reducir la presión sobre las zonas situadas posteriormente en el recorrido del agua.
Qué zonas podría proteger la presa de Tabala
Según ASAJA Alicante, las aguas procedentes de esta cuenca pueden terminar afectando especialmente al sur de la Vega Baja.
Entre los núcleos y áreas que históricamente han sufrido afecciones aparecen:
Arneva, El Mojón, Desamparados, Hurchillo, Correntías, Molins y la huerta de Bigastro.
La organización considera por ello que actuar en las cabeceras resulta fundamental.
Su planteamiento es intentar controlar una parte del agua antes de que llegue a las zonas de menor altitud y a la huerta.
La rambla de Abanilla, otra de las grandes reivindicaciones
El segundo punto señalado es la rambla de Abanilla.
Esta infraestructura natural recoge aportaciones procedentes de una amplia cuenca y puede adquirir especial relevancia durante episodios de precipitaciones torrenciales.
ASAJA reclama actuaciones destinadas a laminar sus avenidas.
El principio sería similar al defendido para Tabala: reducir los picos de caudal antes de que el agua llegue a las zonas más vulnerables de la Vega Baja.
La organización considera que las actuaciones en cabecera deberían integrarse en una estrategia más amplia de prevención.
Por qué laminar el agua antes de que llegue a la Vega Baja
La Vega Baja presenta unas características geográficas que hacen especialmente compleja la gestión de episodios de lluvia extrema.
Una parte importante del territorio se encuentra en zonas bajas.
Cuando grandes volúmenes de agua llegan simultáneamente desde diferentes ramblas y cauces, la capacidad de evacuación se convierte en un factor determinante.
ASAJA defiende por ello que no basta con intervenir únicamente cuando el agua ya ha llegado a la comarca.
La organización propone actuar aguas arriba mediante infraestructuras capaces de retrasar y reducir las avenidas.
El tercer punto está en Guardamar
El otro extremo de la estrategia propuesta se encuentra en Guardamar del Segura.
ASAJA reclama actuar sobre el espigón situado en la desembocadura para favorecer, según sostiene la organización, una mejor evacuación natural del agua hacia el mar.
La desembocadura del Segura resulta especialmente importante durante grandes episodios de lluvia.
Si enormes cantidades de agua llegan a las zonas bajas, la capacidad de evacuarlas hacia el Mediterráneo condiciona la evolución de la inundación.
Por ello, la organización agraria considera que las actuaciones en la desembocadura deben acompañar a las obras previstas en las zonas de cabecera.
La Generalitat ya ha impulsado actuaciones en la desembocadura
Las reivindicaciones de ASAJA llegan en un contexto en el que sí se han desarrollado otras actuaciones relacionadas con la protección frente a inundaciones.
La Generalitat ha promovido trabajos para el mantenimiento y restitución de la pendiente del cauce nuevo y viejo del río Segura en su desembocadura, destinados a mejorar la capacidad de desagüe de la Vega Baja.
La documentación administrativa de este proyecto recuerda expresamente las inundaciones producidas durante la DANA de septiembre de 2019 y su especial incidencia en los municipios próximos a la desembocadura.
Esto no significa que todas las actuaciones reclamadas ahora por ASAJA estén paralizadas ni que no se haya realizado ninguna inversión desde 2019.
La reivindicación de la organización se centra específicamente en las grandes infraestructuras que considera todavía pendientes o insuficientemente desarrolladas.
ASAJA pide un calendario concreto
La organización agraria reclama que las actuaciones no se queden únicamente en proyectos o planificación.
Su presidente, José Vicente Andreu, pide que se establezca un calendario concreto y que exista financiación para ejecutar las infraestructuras.
El mensaje de ASAJA es que las obras deben estar preparadas antes de que se produzca un nuevo episodio extremo.
La organización considera especialmente preocupante que algunas de las actuaciones lleven años formando parte del debate sobre la protección de la Vega Baja.
Siete años desde la DANA de septiembre de 2019
La reivindicación coincide con una fecha especialmente significativa para la comarca.
Entre los días 11 y 14 de septiembre de 2019, un episodio de lluvias torrenciales provocó graves inundaciones en la Vega Baja.
El agua anegó grandes extensiones agrícolas y afectó a viviendas, carreteras, infraestructuras y numerosos municipios.
Para el sector agrícola fue uno de los episodios meteorológicos más destructivos de las últimas décadas.
Las imágenes de campos completamente cubiertos por el agua y explotaciones dañadas marcaron aquellos días.
Siete años después, aquella DANA continúa siendo la principal referencia cuando se debate sobre la necesidad de adaptar la comarca frente a futuras inundaciones.
El campo es uno de los sectores más expuestos
La preocupación de ASAJA se centra especialmente en la agricultura.
La huerta de la Vega Baja constituye una de las principales zonas agrícolas de la provincia de Alicante.
Cuando se produce una gran inundación, los daños no terminan cuando desaparece el agua.
Las explotaciones pueden sufrir pérdidas de cultivos, erosión y acumulación de sedimentos, daños en sistemas de riego, caminos rurales y maquinaria, además de problemas posteriores para recuperar la producción.
De ahí que las organizaciones agrarias insistan en la importancia de la prevención.
ASAJA propone aprovechar parte del agua para el regadío
La organización plantea además que la gestión de las avenidas no se limite exclusivamente a reducir el riesgo de inundación.
ASAJA defiende estudiar sistemas que permitan aprovechar para el regadío una parte del agua retenida durante estos episodios.
La propuesta tiene especial interés en una comarca donde conviven dos problemas aparentemente opuestos: episodios puntuales de lluvias torrenciales y una necesidad estructural de recursos hídricos para mantener la agricultura.
La viabilidad de cada aprovechamiento dependería, no obstante, de las infraestructuras disponibles, la calidad del agua y la planificación hidrológica correspondiente.
No todas las competencias corresponden a una misma administración
Uno de los aspectos más complejos de las actuaciones contra las inundaciones es el reparto de competencias.
En la gestión de la Vega Baja intervienen diferentes administraciones y organismos.
Entre ellos se encuentran el Gobierno de España, la Generalitat Valenciana, la Confederación Hidrográfica del Segura, los ayuntamientos y las comunidades de regantes.
ASAJA reclama precisamente una estrategia coordinada entre las diferentes partes.
Las grandes infraestructuras hidráulicas y las actuaciones sobre cauces no dependen necesariamente de la misma administración que las obras agrícolas o municipales.
La Vega Baja ya ha recibido inversiones para adaptarse al riesgo
Desde la DANA de 2019 también se han movilizado recursos públicos destinados a mejorar la adaptación de la comarca.
Entre ellos figura una subvención estatal de 10 millones de euros concedida a la Generalitat Valenciana para actuaciones de adaptación al riesgo de inundación en edificaciones, equipamientos, instalaciones y explotaciones existentes en la cuenca baja del Segura.
Estas medidas forman parte del denominado Plan Vega RenHace y de políticas de adaptación al riesgo de inundación.
Por tanto, la reclamación actual de ASAJA debe entenderse específicamente como una petición para acelerar determinadas infraestructuras hidráulicas que la organización considera esenciales, y no como una afirmación de que desde 2019 no se haya realizado ninguna actuación.
La prevención vuelve a ganar importancia con la llegada del otoño
El aniversario de la DANA coincide además con la proximidad del otoño, una época especialmente sensible para la provincia de Alicante por la posibilidad de episodios de precipitaciones intensas.
Esto no significa que vaya a producirse necesariamente una nueva DANA ni una inundación comparable a la de 2019.
La previsión de un episodio concreto depende de las condiciones meteorológicas y de los avisos emitidos por los organismos oficiales.
La reivindicación de ASAJA tiene un carácter estructural: disponer de las infraestructuras necesarias antes de que se produzca una nueva situación meteorológica extrema.
Qué reclama ASAJA para la Vega Baja
La organización resume sus prioridades en una estrategia que combine actuaciones en diferentes puntos de la cuenca.
Por un lado, reducir las avenidas antes de que alcancen la zona baja mediante actuaciones en Tabala y Abanilla.
Por otro, facilitar la evacuación del agua cuando llega a la desembocadura del Segura en Guardamar.
Y, paralelamente, coordinar estas infraestructuras con las actuaciones agrícolas, de regadío y de adaptación que ya se desarrollan en la comarca.
ASAJA considera que retrasar las grandes obras mantiene una vulnerabilidad que quedó especialmente patente durante las inundaciones de 2019.
De la DANA de 2019 a las obras pendientes en 2026
Siete años después, la DANA continúa condicionando buena parte de la planificación hidráulica de la Vega Baja.
Se han desarrollado actuaciones e inversiones desde entonces, pero el debate sobre algunas de las grandes infraestructuras sigue abierto.
La presa de Tabala, la rambla de Abanilla y la capacidad de evacuación de la desembocadura del Segura vuelven ahora al centro de la discusión.
ASAJA Alicante reclama al Gobierno un calendario y financiación para acelerar estas actuaciones.
La organización advierte del riesgo que supondría afrontar otro episodio extraordinario sin haber completado las infraestructuras que considera necesarias.
La advertencia debe entenderse precisamente en esos términos: es la valoración y reivindicación de ASAJA sobre la vulnerabilidad de la comarca, no una previsión de que vaya a producirse próximamente una nueva gran inundación.











