El 21 de septiembre de 2006 murió mi madre. Tenía 49 años.
Veinte años después, el anuncio de un cambio importante en la doctrina de los Testigos de Jehová sobre la sangre me ha hecho volver a aquellos días y hacerme una pregunta que llevo conmigo desde entonces:
¿Qué habría ocurrido con mi madre si las normas actuales hubieran estado vigentes en 2006?
Mi madre había sido diagnosticada de cáncer y había recibido radioterapia. El 28 de agosto de 2006 ingresó en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid con fuertes dolores abdominales. Después de realizarle varias pruebas, los médicos nos comunicaron que tenía el colon perforado y que necesitaba una operación urgente.
Cuando los médicos supieron que era Testigo de Jehová y que, debido a sus creencias, no aceptaba transfusiones de sangre, la situación cambió. Según vivimos aquellos días, los médicos nos explicaron que necesitaba una transfusión y que, si no la aceptaba, podía morir.
Durante aquellos días estuvieron presentes mi padre, los ancianos de la congregación y miembros del Comité de Enlace con los Hospitales de los Testigos de Jehová. Este organismo interviene cuando un Testigo necesita atención médica y existen cuestiones relacionadas con la sangre.
Mi madre mantuvo su decisión de no aceptar una transfusión.
La búsqueda de otro hospital
Alrededor del 15 de septiembre, fueron los propios Testigos de Jehová, a través del Comité de Enlace con los Hospitales, quienes plantearon a mi padre la posibilidad de trasladar a mi madre a otro hospital para intentar encontrar un centro que estuviera dispuesto a operarla sin utilizar sangre.
Se intentó buscar una alternativa y se contactó con otros hospitales, pero finalmente ninguno aceptó intervenirla debido al estado en el que ya se encontraba.
El 18 de septiembre entró en coma.
El jueves 21 de septiembre de 2006 falleció.
Después de su muerte, los ancianos nos dijeron que había muerto siendo leal y fiel a Jehová y que tenía asegurada su esperanza de vivir en el «nuevo mundo» que esperan los Testigos de Jehová.
Para mí, aquella explicación nunca pudo borrar lo ocurrido.
Mi madre tenía 49 años.
Ahora la situación es diferente
En septiembre de 2026, los Testigos de Jehová han anunciado un cambio en su doctrina relacionada con la sangre. Según la nueva explicación de la organización, determinadas decisiones sobre los cuatro componentes principales de la sangre quedan a la conciencia individual del Testigo, al igual que sucede con las fracciones sanguíneas.
Para mí, este cambio tiene una dimensión profundamente personal.
Mi madre murió siguiendo las normas que la organización enseñaba en aquel momento. Hoy, dos décadas después, esas enseñanzas han cambiado.
No puedo afirmar que una transfusión hubiera salvado con seguridad a mi madre. Para determinarlo sería necesario estudiar toda su historia clínica y conocer exactamente su estado médico en aquellos días.
Pero sí puedo contar lo que viví:
los médicos nos dijeron que necesitaba una transfusión; mi madre no la aceptó por sus creencias religiosas; los propios Testigos de Jehová, a través del Comité de Enlace con los Hospitales, plantearon buscar otro hospital que pudiera operarla sin sangre; no se encontró una alternativa y finalmente mi madre murió.
Por eso este cambio doctrinal me afecta de una manera que va mucho más allá de un debate religioso.
- Me hace pensar en mi madre.
- Me hace pensar en aquella habitación del hospital.
- Me hace pensar en los médicos intentando encontrar una solución.
Y me hace preguntarme si las decisiones que tomó mi madre habrían sido las mismas si hubiera recibido la enseñanza que los Testigos de Jehová tienen hoy.
Ella no tuvo esa posibilidad.
Mi intención al contar esta historia no es hablar solamente de una doctrina. Es poner rostro a las consecuencias que pueden tener determinadas enseñanzas cuando se aplican en una situación en la que está en juego la vida de una persona.
Mi madre murió hace 20 años.
Tenía 49 años.
Y ahora que la doctrina sobre la sangre ha cambiado, siento que su historia merece ser conocida.
- Autor: Gabriel Pedrero Sánchez










