ASAJA Alicante pide al Ministerio de Agricultura una estrategia coordinada para combatir el virus de la tristeza de los cítricos, cuya presencia se está detectando en explotaciones del Camp d’Elx. La organización agraria advierte del riesgo para un sector que ya afronta plagas, costes elevados y una creciente presión fitosanitaria.
Los agricultores del Camp d’Elx vuelven a mirar con preocupación a sus cultivos de cítricos. ASAJA Alicante ha reclamado al Ministerio de Agricultura la puesta en marcha de un Plan Nacional de Actuación contra el virus de la tristeza de los cítricos (CTV) después de constatar su presencia en explotaciones del término municipal de Elche.
La organización agraria considera necesario establecer una estrategia coordinada que permita conocer con mayor precisión la incidencia de la enfermedad, reforzar su vigilancia y facilitar medidas que reduzcan las consecuencias económicas para los productores. La petición adquiere especial importancia en una provincia donde los cítricos continúan teniendo un considerable peso agrícola, tanto en el Camp d’Elx como en la Vega Baja.
El Citrus tristeza virus, conocido habitualmente como virus de la tristeza, no es una enfermedad nueva para la citricultura española. Su impacto histórico ha sido enorme: el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) cifra en alrededor de 35 millones los naranjos y mandarinos injertados sobre naranjo amargo que llegaron a morir en España como consecuencia de la enfermedad.
La situación actual es diferente gracias, entre otras medidas, a la utilización de patrones tolerantes y material vegetal certificado. Sin embargo, la detección del virus sigue obligando al sector a mantener la vigilancia, especialmente ante la aparición de cepas potencialmente más agresivas y la presencia de insectos capaces de favorecer su transmisión.
Qué es el virus de la tristeza de los cítricos y por qué preocupa al campo de Elche
El virus de la tristeza afecta a diferentes especies de cítricos y su comportamiento depende, entre otros factores, de la variedad cultivada, el patrón utilizado y la cepa del propio virus.
Uno de los principales problemas históricos apareció en árboles injertados sobre naranjo amargo, especialmente sensibles al decaimiento provocado por determinadas infecciones. La enfermedad puede producir debilitamiento progresivo, pérdida de productividad y, en los casos más graves, la muerte del árbol.
Precisamente la experiencia acumulada durante décadas hizo que la citricultura española modificara profundamente sus sistemas de producción. Actualmente se emplean patrones tolerantes y programas de certificación destinados a proporcionar material vegetal libre del virus.
El IVIA explica que el control aplicado en España se basa precisamente en variedades libres de CTV injertadas sobre patrones tolerantes, acompañadas de técnicas de diagnóstico que permiten detectar la presencia del virus.
Esto no significa que todos los árboles en los que se detecte el virus vayan a morir ni que exista ahora una situación comparable con las grandes epidemias sufridas históricamente por la citricultura española.
Ese matiz es importante.
La preocupación actual está relacionada con evitar que el problema avance, determinar qué variantes están circulando y mantener una vigilancia suficientemente coordinada para actuar antes de que aparezcan daños de mayor importancia.
ASAJA Alicante considera que esa respuesta no debería quedar limitada a actuaciones aisladas de cada territorio y reclama por ello una estrategia de ámbito nacional.
ASAJA pide vigilancia, análisis y una estrategia común
La petición de los agricultores plantea que la respuesta frente al virus tenga una planificación específica y coordinada.
Uno de los objetivos es disponer de una imagen suficientemente precisa de la situación. Para conseguirla resulta necesario realizar controles y análisis que permitan conocer dónde se encuentra el virus, qué incidencia presenta y qué características tienen las infecciones detectadas.
La identificación es especialmente importante porque no todas las cepas producen los mismos efectos.
También entra en juego la forma en la que el virus puede desplazarse entre plantas. Los pulgones son uno de sus principales vectores, de manera que el control fitosanitario no depende únicamente de actuar sobre un árbol afectado.
La utilización de material vegetal certificado continúa siendo otra de las principales barreras preventivas. Los viveros autorizados desempeñan aquí un papel esencial porque permiten garantizar que las nuevas plantas utilizadas por los agricultores cumplen las condiciones sanitarias correspondientes.
La experiencia española demuestra la importancia de esta prevención. El sistema desarrollado durante décadas ha permitido sustituir progresivamente patrones especialmente vulnerables y mejorar enormemente la capacidad del sector para convivir con el CTV.
Sin embargo, las organizaciones agrarias advierten de que la sanidad vegetal se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la agricultura mediterránea.
Los productores no solamente tienen que afrontar enfermedades conocidas desde hace décadas. La globalización del comercio agrícola, el movimiento internacional de material vegetal y la aparición de nuevas plagas obligan a mantener una vigilancia prácticamente permanente.
El Camp d’Elx afronta una presión creciente sobre sus cultivos
La preocupación por el CTV llega en un momento especialmente complejo para el campo alicantino.
Los agricultores afrontan simultáneamente costes de producción elevados, incertidumbre hídrica, competencia exterior y problemas fitosanitarios que pueden reducir la producción o incrementar el gasto necesario para mantener una explotación.
En el caso concreto de los cítricos, ASAJA Alicante ya había advertido anteriormente de la expansión de amenazas como Pulvinaria o el trips Scirtothrips aurantii, además de las dificultades que supone la desaparición de determinadas materias activas utilizadas para combatir plagas.
La cuestión no es menor.
Cuando un agricultor pierde una herramienta fitosanitaria no siempre existe inmediatamente una alternativa con la misma eficacia, coste y facilidad de utilización. Si además aparecen nuevos organismos perjudiciales, el margen para mantener una producción económicamente viable puede reducirse.
La provincia de Alicante tiene además una importante relación económica con los cítricos.
DSAlicante ya ha analizado la relevancia de los cítricos y otros cultivos en la agricultura alicantina, especialmente en las comarcas del sur de la provincia, donde el limón ocupa miles de hectáreas.
La situación del Camp d’Elx tiene características propias, pero forma parte de un problema mucho más amplio: cómo proteger una agricultura mediterránea cada vez más expuesta a amenazas fitosanitarias.
Detectar un árbol infectado no significa que haya que arrancar toda la explotación
La palabra «virus» puede generar una percepción mucho más alarmante de lo que permiten afirmar los datos actuales.
La presencia de CTV en una explotación no implica automáticamente la pérdida de todos los árboles.
El efecto depende de factores como el patrón sobre el que está injertado el cítrico y las características de la cepa presente. Precisamente por ello resulta tan importante identificar correctamente cada situación antes de determinar las medidas necesarias.
La citricultura española lleva décadas adaptándose a esta enfermedad.
Los patrones tolerantes constituyen una de las principales herramientas disponibles y el material vegetal certificado reduce el riesgo de introducir plantas infectadas en nuevas explotaciones.
El problema que plantea ahora ASAJA es fundamentalmente preventivo: si existen detecciones en el campo, consideran necesario conocer su alcance antes de que pueda producirse una expansión más problemática.
Para el agricultor, además, la sanidad de un árbol tiene una dimensión económica que va mucho más allá de la campaña actual.
Un cítrico necesita años para desarrollarse y alcanzar una producción normal. Cuando resulta necesario sustituir árboles, no solamente existe un coste por adquirir y plantar nuevos ejemplares: también aparecen años de menor rendimiento hasta que la nueva plantación alcanza suficiente capacidad productiva.
Por eso la prevención puede resultar considerablemente más barata que actuar cuando el daño ya está extendido.
La investigación será clave para proteger los cítricos alicantinos
La Comunitat Valenciana cuenta con décadas de experiencia científica en el estudio de enfermedades de los cítricos.
El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias ha desarrollado sistemas de diagnóstico y programas destinados a producir plantas libres del virus. Entre ellos se encuentra la inmunoimpresión-ELISA, una técnica que permite realizar diagnósticos de CTV de forma fiable y a un coste que facilita su aplicación a gran escala.
La investigación también está avanzando en nuevos patrones capaces de afrontar simultáneamente varios de los problemas de la agricultura mediterránea.
No se busca únicamente resistencia frente a enfermedades.
Los nuevos cultivos necesitan soportar mejor condiciones relacionadas con sequía, salinidad, temperaturas extremas y disponibilidad de agua, además de facilitar sistemas de producción más eficientes.
ASAJA Alicante ha destacado anteriormente materiales como el Forner-Alcaide 5, resistente al virus de la tristeza y a la salinidad, dentro de las alternativas desarrolladas para adaptar la citricultura a estas nuevas condiciones.
Esto demuestra que la respuesta a las enfermedades vegetales no consiste exclusivamente en utilizar tratamientos cuando aparece un problema.
La genética, la selección de patrones, el diagnóstico temprano y la investigación pueden resultar igual o incluso más importantes.
Los agricultores de Elche esperan ahora una respuesta del Ministerio
La petición de ASAJA abre ahora una nueva fase.
La organización reclama que el Ministerio de Agricultura impulse una estrategia nacional que permita coordinar la vigilancia, determinar el alcance real de las infecciones y establecer protocolos frente al virus.
Para los agricultores del Camp d’Elx, la cuestión tiene una dimensión especialmente práctica.
Conocer qué está ocurriendo en las explotaciones permite tomar decisiones antes.
Y en agricultura el tiempo puede ser determinante.
Un problema detectado en una parcela puede resultar manejable. Una enfermedad que se identifica cuando ya se ha extendido por un territorio amplio puede exigir medidas mucho más costosas.
La alerta lanzada desde Elche no significa que los cítricos alicantinos se encuentren ante una nueva catástrofe comparable con la que sufrió España décadas atrás. Las herramientas disponibles actualmente son muy diferentes y buena parte de las plantaciones modernas utilizan patrones tolerantes.
Pero precisamente aquella experiencia explica por qué el sector no quiere bajar la guardia.
El virus de la tristeza ya demostró en el pasado el daño que puede causar a la citricultura española. Los agricultores de Elche reclaman ahora actuar antes de que las nuevas detecciones puedan convertirse en un problema mayor.











