Observa, Berto tiene una daga para atravesársela a cualquiera, y la conversa consigo mismo, se le ve su «alma» y, tú vienes inocentemente a conocer la mansión del dolor, ve entra y sale, y de quién te fías. Sería imposible oponerse a su viaje, es su destino, no el tuyo y aunque se escuchen voces plañideras allí para despistar, la furia, gritos y las mentiras rebuscadas contra la virtud es el plato del día, es su alma exhalando tremendo gemidos, y su sombra arrastrándose como una víbora venenosa. Así es, lo han decretado las arterias de Berto. El cree que no se sabe.
El tedio, hábito de esperar décadas para descubrir al maldoso que había sido el «amigo» Berto, jamás pudo hacer el daño a un prodigioso derroche de imaginación que al estilo tradicional atando cabos y cabos se logró descifrar el veneno maldito de ese «amigo» Berto. Estos son los bemoles que siempre están latentes por doquier.
Su pensar, andar y actuar a la medianoche o a plena luz del día el campanario de la iglesia del pueblo dejaba de repicar, el silencio era imperante, sus mecates colgaban como hojas muertas, y el viejo sacristán siempre con su bastón pasa o pasó lento y sin dejar rastro se fue. Todo el pueblo sabía cuando el bronce calla, los misterios, la maldad entre calles y alaridos de perros eran las voces del mal.
Se imponía el castigo sin el eco del bronce -campanas iglesieras- para marcar las horas era una tortura, tormento para Berto. Era costumbre inveterada para él que, en las madrugadas y el desliz bajo la sombra de la luz del día y, con voz ronca gritaba desde su mente laberíntica: «no te inquietes porque ni con mis pasos furtivos, ni todo mi «poder» que utilizo frenaré el bien de personas inocentes, y aunque calles siempre seré un lobo, bestia maldita, mi propia rabia me consumirá, pues vengo del mismo infierno dónde fui sometido por otras mentes y manos, donde la soberbia era la propia letalidad, precisamente por ello fui defenestrado desde esos Cielos ocultos, pues, era el mal del universo aquí en la tierra y allá».
Entonces, Berto sabe y/o sabía que no existe argumento ni contrargumentos a su favor, está condenado, no tiene escapatoria, pues, una neblina gris, y muda, siempre se le filtraba por las rendijas de las puertas de su mente desvergonzada, insolente, atrevida, especial y faltó de pudor, a ello ninguna explicación tácita o explícita ha sabido otorgar por ser un Lobo, Tigre, Víbora, es su una bestia humana maldita. Y, aunque se de inmensos golpes en el pecho y yendo de un extremo a otro, y gritando injuriosamente e internamente en su circulo de maledicencias.
Aparentemente tenía, un corazón movido por la gentileza, lástima, aunque indica gastar «razonablemente» su odio, envidia que esconde en su interior inmundo, incluso, esfuerza su imaginación con su limitado talento con su vida que hizo deformes la vida de muchos, esa es su mejor y mayor fortuna, indisponer para sobrevivir, es decir, mata para sobrevivir.
Y, si que sea impelido por aires de bondad, eso no es para él fortuna, es un pie para idear su (s) próximas maldades. Enseña, cuán enorme es tu talento o ignorancia; tu propia lección cotidiana te supera y brilla distribuyendo bella luz que vos no puedes disfrutar por la ponzoña que te tiene atrapado su corazón, tu alma, eres como un vil asesino en todo su esplendor trasladándote de tiempo en tiempo.
Berto. Tus vanas y plebeyas ideas, crean y te señalan el juicio que ahora está oculto, pero saldrá, pues prevé, te persigue y juzga antes de que seas sometido al debido proceso por desestabilizar, intrígoso, mentiroso, es ser asesino sin tregua, por ello que todo cambia en este mundo con mucha frecuencia, y los que te ensalzan, maldicen tu razón inequívoca.
Llegó el día de tu finiquito, nada, ni nadie te podrá defender, y si mueres antes ni los gusanos te querrán, inclusive, tu familia aún presentes en esta vida ya te echó al olvido, y Las campanas de bronce de la iglesia no repicarán, ni se abrirán las puertas del perdón para oficiarte la homilía respectiva por todos los asesinatos que cometiste contra personas inocentes, pero, los teléfonos no pararán de sonar, de alegría porque el mal no huyó, lo atrapó la calaca para su turno, esa fue la razón determinada, tu porquería. Creíste ibas a quedar incólume. Aléjate, no te acerques puede llegar tu final antes de tiempo, aunque estás muerto en vida desde hace varias décadas, sin merecer ninguna oportunidad, reivindicarte no lo mereces, tu única reivindicación es la muerte, ese será tu pago por todas tus maldades.
Mientras tanto, Berto, seguirás andando como Caín que mató a su hermano, errante, así ha sido tu vida. Que triste final, errante toda tu vida como cadena perpetua y posterior tu sepultura será tu nuevo infierno maldita bestia.
Micro Autobiografía: Bayardo Quinto Núñez (Bayquinú) ha publicado veintiséis (26) Libros: Ensayos; Opiniones diversas; Pohemas; Cuentos; Relatos; Minicuentos; Novelas Cortas; y tiene varios libros escritos inéditos, y otros que va escribiendo, los cuales en su momento si hay oportunidad saldrán a la luz pública, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales; Abogado y Notario Público; Instructor Deportivo en Baloncesto, Escritor; Pintor; estudio Siempre Música, Artesano del Calzado, y/o Zapatero Alistador, y tras su ardua experiencia en medios escritos de gran trayectoria en Nicaragua, como ¡El Nuevo Diario y Diario La Prensa! Columnista Internacional, y Nicaragüense.








