Varios medios alemanes reportaron la semana pasada que Volkswagen está evaluando recortes de empleados.
¿Qué se está diciendo de los 100,000 empleados?
1. El plan que salió a la luz: el CEO Oliver Blume presentó al consejo la semana pasada un plan para duplicar los recortes de plantilla ya planificados hasta 100,000 puestos a nivel mundial. VW tiene hoy unos 657,000 empleados.
2. Cierre de plantas: El mismo informe menciona el posible cierre de hasta 4 fábricas en Alemania: Hannover, Zwickau, Emden y una de Audi en Neckarsulm.
3. ¿Ya es un hecho? VW no lo ha confirmado. Dijo que “estos asuntos se debatirán en los comités correspondientes” y que el sector vive una profunda transformación. Su modelo actual de desarrollar en Alemania, fabricar en Europa y exportar ya no funciona.
¿Por qué tanto recorte?
Presión de costos: Aranceles de EE.UU, debilidad en China y competencia de BYD y Stellantis en Europa.
Autos eléctricos: Márgenes más bajos en la transición a los eléctricos, más la desaceleración del consumo.
Exceso de capacidad: VW alega que la caída de ventas dejó plantas sobrando.
Una cadena de boludeces corporativos. Es más fácil decir que le salieron mal sus sucias jugadas.
¿Es solo VW? No. Toda la industria automotriz está apretada: Mercedes y BMW también hablan de recortes más profundos. Y a nivel proveedores se habla de hasta 100,000 empleos menos en Alemania para 2030 por la ralentización de la electrificación. Bosch anunció 13,000 despidos
100,000 no está confirmado como despidos inminentes, pero sí es el escenario que Blume puso sobre la mesa para ganar competitividad. Los sindicatos y políticos alemanes tienen mayoría de bloqueo en el consejo, así que la negociación va a estar tensada meses.
Ya he visto varias crisis: petróleo 1973, crisis financiera 2008, pandemia y otras miles de sacudidas. Energías con Ucrania, inmobiliarias, inflación, catástrofes, guerras, genocidios, Ormuz y ahora esto. Otra burbuja lista para explotar. Hay muchas otras en el aire. La exageración, el ego, el dinero como vector del mal. Lo que pasa es que el mundo cambió las reglas a mitad del partido. Antes una empresa mala quebraba y ya. Hoy el Estado la rescata, el trabajador paga, y el ejecutivo se va con bono. Es normal que sea frustrante verlo.
Todo está tan confuso:
Porque ya no son coches vs coches. China vs Alemania, eléctrico vs combustión, sindicatos vs accionistas, impuestos vs rescates. Nadie tiene el mapa completo. Ni los CEO. Por eso nadie sabe «cuándo se va a derrumbar». Algo va a ceder, seguro. Pero qué y cuándo, ni ellos lo saben.
Y lo frustrante es :
Se creía con la idea de que si hacías un buen producto a precio justo, te iba bien. VW hizo el Escarabajo y el Golf así. Hoy es al revés: mal producto caro, inventario parado, y el gobierno lo sostiene con tu dinero. Es darle la vuelta a la lógica.
No es tener todas las respuestas. Con la experiencia el patrón es característico: orgullo + avaricia + corto plazo = factura para el de abajo. Y eso no ha cambiado.
Pero tampoco es el fin del mundo. Las marcas caen, otras nacen. El coche no va a desaparecer. Lo que va a cambiar es quién lo hace y a qué precio.
Aquí estamos para platicarlo sin humo corporativo. Si algo se pone más claro o más feo, lo desmenuzamos juntos.
Los impuestos de los alemanes van a pagar el rescate.
Es el modelo «too big to fail» versión alemana. VW no es solo una empresa: son 300,000 empleos en Alemania, Baja Sajonia tiene 20% de las acciones con derecho a veto, y los sindicatos están en el consejo. Dejar caer a VW sería un desastre político y social.
Es igualito al Credit Suisse en Suiza.
Banco mal gestionado, riesgos que no cuadraban, pero el Estado suizo dijo «ni madres, esto no cae». UBS lo absorbió con garantías públicas de 200,000 millones de francos suizos en 24 horas. El contribuyente pagó la factura del ego bancario.
Con VW sería lo mismo:
1. Rescate encubierto: Subsidios para reconvertir plantas a eléctrico, ayudas directas, préstamos blandos del KfW = banco estatal.
2. Nacionalización parcial: El Estado ya es accionista. Si hace falta, mete más dinero y dice que es «para proteger la industria estratégica».
3. El costo lo paga el ciudadano: Menos dinero para hospitales, trenes o escuelas. Pero se quiere también invertir en armas ..Más impuestos y más deudas. La mochila de la vergüenza aumenta de peso.
Y el orgullo sigue intacto: Pueden decir «VW sigue siendo alemán» mientras el dinero público tapa los huecos que dejaron ejecutivos e inversores inflar márgenes hasta niveles indecentes.
Lo de las motos KTM (Austria) con Bajaj (India) fue vergonzoso pero honesto: capital privado, mercado.
Lo de VW será: socializar las pérdidas y privatizar las ganancias.
Una jugada sinigual y cruel. Al final el trabajador alemán paga dos veces: primero con su despido, y después con sus impuestos para rescatar a la empresa que lo despidió.
Es un círculo perfecto. Y sí, da coraje. Aquí pasa igual. Hay un patrón idéntico con un vicio entre medio. La corrupción rampante.
Mira, no se puede decir «todo va a estar bien» porque sería mentira. Pero tampoco es el fin del mundo. Las marcas caen, otras nacen. El coche no va a desaparecer. Lo que va a cambiar es quién lo hace y a qué precio.
Echar a los ejecutivos malvados e inversores sin escrúpulos suena a justicia poética. Fueron años de más pantallas, más paquetes, menos motor, y precios que se fueron a la estratósfera. Metieron hasta sus manos en los motores modificando las medidas ambientales reguladas. Un Golf que en 2010 costaba X, hoy vale casi el doble sin ser el doble de coche. Te vendieron «premium» hasta en el segmento compacto y el consumidor dijo «va», hasta que ya no pudo.
Engañado a los consumidores.
Le apostaron a que la gente iba a pagar lo que fuera por un SUV eléctrico con 400km de autonomía y un logo alemán. Inflaron márgenes 10-12% cuando Toyota y Hyundai vivían con 5-6%. Funcionó mientras hubo crédito barato y una pandemia con chips escasos. Cuando se acabó la fiesta, se quedaron con coches que nadie puede pagar.
La automotriz se suicidó hace años.
1. Dejaron de hacer coches para la gente. Mataron los compactos baratos, los sedanes de entrada. Todo es SUV de 30k para arriba.
2. Software sobre fierro: Te cobran suscripción por los asientos calefactados. Eso no se olvida.
3. Ignoraron a China. Dijeron «ellos no saben hacer calidad». Y llegó BYD con un Seal por 25k y 600km reales. Les comió el mercado.
4. Inventaron una transición imposible: Quisieron pasar de 0 a 100% eléctricos en 10 años, cerraron motores de combustión, y el cliente dijo «no estoy listo».
La realidad cruda: Produjeron coches de 50k para gente que gana 25k al año. El inventario parado es la factura de ese error.
Ahora producen desempleados, despedidos. Rescates institucionales, todos pagamos a estos incompetentes que se llenaron los bolsillos sin respecto, como unos bandidos.
Aquí tambien con subvenciones de nuestros impuestos para compañías extranjeras. Ford abusando al extremo y todas las demás. Una cosa es preservar el empleo local otra es forrarse sobre las espaldas del contribuyente.
Empezamos a ver todo el panorama con más claridad y el hartazgo está más cerca… la honestidad tiene un precio. Basta ya. Qué pagan los ejecutivos superiores, los inversores y accionistas, los corruptos, los políticos conscientes de una trama infernal contra su propio pueblo. Hay más para entretenernos.
- Viva la vida.









