La ciudad de Elda vive hoy una jornada de profunda tristeza tras conocerse el fallecimiento de Andrés Molina Giménez, presidente de AMFI y una de las figuras más queridas y respetadas del tejido social eldense. Su desaparición deja un vacío difícil de llenar, no solo entre quienes trabajaron junto a él, sino también entre las miles de personas que se beneficiaron de su esfuerzo, su visión y su permanente lucha por una sociedad más justa e inclusiva.
Andrés Molina dedicó gran parte de su vida a defender los derechos de las personas con discapacidad, convirtiéndose en un referente provincial en materia de accesibilidad e integración sociolaboral. Desde la Asociación para la Integración Sociolaboral de Personas con Discapacidad Física y Sensorial (AMFI), entidad que impulsó y lideró durante décadas, promovió proyectos que transformaron la vida de numerosas familias de Elda y su comarca.
Entre los logros que marcarán para siempre su legado destacan la creación de oportunidades laborales para decenas de personas con discapacidad y la puesta en marcha de un Centro de Atención Temprana para niños y niñas de entre 0 y 6 años, iniciativas que reflejan su capacidad para convertir las reivindicaciones en realidades tangibles.
Su trayectoria fue reconocida recientemente por el Ayuntamiento de Elda con la concesión del título de Hijo Predilecto de la ciudad, una distinción aprobada por unanimidad y que simbolizaba el cariño, el respeto y la admiración que Andrés despertaba entre vecinos e instituciones. Apenas unas semanas después de recibir este reconocimiento, la ciudad llora hoy su pérdida.
Quienes tuvimos la oportunidad de tratarle sabemos que Andrés era mucho más que un dirigente asociativo. Era un hombre con visión de futuro, capaz de anticiparse a los problemas y de buscar soluciones donde otros solo veían obstáculos. Su capacidad de diálogo, su perseverancia y su compromiso con los demás hicieron de él una persona respetada por todos, independientemente de ideologías o responsabilidades públicas.
En mi caso personal, tuve la oportunidad de colaborar con él durante mi etapa en el Ayuntamiento de Elda. Siempre encontré en Andrés una persona constructiva, comprometida y profundamente preocupada por mejorar la calidad de vida de quienes más dificultades encontraban en su día a día. Su forma de entender el servicio a los demás constituye un ejemplo que permanecerá en la memoria de nuestra ciudad.
Elda pierde hoy a uno de sus vecinos más ejemplares. Pero el legado de Andrés Molina permanecerá vivo en cada avance en accesibilidad, en cada oportunidad laboral creada para una persona con discapacidad y en cada proyecto que continúe defendiendo la igualdad de oportunidades que él convirtió en la razón de su vida.
Desde estas líneas trasladamos nuestro más sentido pésame a su familia, a sus amigos, a todos los integrantes de AMFI y a quienes compartieron con él una vida dedicada a ayudar a los demás.
Descanse en paz, Andrés Molina. Elda no te olvidará.









