El destino y la mala suerte, quiso que Henry Alejandro Marín, un chico de 18 años, estudioso y formal, entablara amistad con un islandés de pasado un tanto oscuro, ya que en su casa poco antes de conocerlo Henry, un amigo del islandés apareció muerto en extrañas circunstancias.
La guardia civil con las pocas pruebas que reunió del caso, llegó a la conclusión que este chico había muerto de sobredosis y caso cerrado.
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Henry lo conoce, y queda cautivado por la personalidad del islandés, sin llegar a intuir su verdadera cara.
Con el tiempo, se muda de casa de su madre a la del Islandes donde vivía cuando desapareció.
El pobre chico, descubre al paso de los meses y por el testimonio de la propia chica, una invitada por el nuevo amigo de Henry, y también de Islandia, que su amigo la había violado. Henry la lleva a casa de su madre, y ella les relata el horror vivido en esta violación.
Intentan convencerla de que denuncie, pero la chica prefiere que la acompañen al aeropuerto y marcharse sin denunciar, por miedo a las represalias que el islandés podría tomar contra ella.
Es entonces cuando Henry toma la peor decisión de su vida: Ir a hablar con el islandés. Es el 31 de diciembre de 2018, entrada ya la madrugada es cuando delante de 10 testigos, todos supuestos amigos de Henry, el islandés lo golpea en una tremenda discusión, una y otra vez en la cabeza.
Son los propios amigos los que graban la escena y describen los golpes diciendo a la madre de Henry y a la Guardia Civil que “sonaban como petardos”.
Gina, la madre de Henry, extrañada por no saber nada de su hijo en toda la noche ( él la llamaba siempre, y más en una noche tan señalada) llama sin parar al día siguiente a los amigos, y cuando por fin le cogen el teléfono, le dicen que tienen que hablar con ella sobre Henry.
Ella va con su otro hijo, el hermano mayor de Henry, a la casa donde vivía Henry, y allí, sentados en el salón, encuentran a todos los amigos. Le dicen que Henry se fue solo andando después de discutir con el islandés y le entregan el móvil y el reloj de Henry.
Raro que el chico se marchara sin el reloj y sin el móvil.
Entonces, le enseñan un vídeo a Gina, y ella puede ver a su hijo sentado en un portal cogiéndose la cabeza y llamando a su madre a gritos.
Ella se desmaya al ver este vídeo , el que por cierto ha desaparecido.
Acude a la Guardia Civil, y al ser 1 de enero, le dicen que su hijo estará por ahí de fiesta y que no se preocupe.
Unos días más tarde, es cuando al parecer se toman más en serio la desaparición y empiezan a investigar.
Una investigación que ha dejado mucho que desear, porque a pesar de las muchísimas pruebas e indicios de qué paso aquella noche, nunca ha avanzado la investigación.
Los supuestos amigos de Henry declararon poco o nada, y siempre la misma versión : Que Henry se fue andando solo por la calle ( en la Florida, Orihuela Costa) y que no saben a dónde fue. Lo mismo ocurrió con el islandés, que declaró lo mismo y a fecha de hoy se pasea tranquilamente por Torrevieja, donde por cierto tiene una hamburguesería.
Un detective que contrató Gina, fue a Islandia y localizó a la chica violada. Enseñó la grabación, donde la chica le cuenta lo que sucedió y que no denuncia por miedo a que este chico la busque y la mate, y ese video no lo consideran prueba suficiente para tenerlo en cuenta.
También se supo que el único coche que tenían esa noche, lo llevaron al desguace para hacerlo desaparecer.
En ese coche, es donde posiblemente trasladaron a Henry o inconsciente o muerto , puesto que un vecino inglés, fue testigo y así se lo contó a Gina, de que sacaron a Henry “dormido “ en el asiento de detrás de ese coche. De nuevo la mala suerte de que este vecino, se fue a Inglaterra y no ha querido declarar.
Y es ahora, después de 8 años, y de estar el caso cerrado, cuando lo han conseguido reabrir porque la justicia ve indicios de que no se trata de una desaparición, sino de algo más grave. Pero ya se sabe, si no hay cuerpo no hay delito.
Bajo la conciencia de todos esos testigos, que se han cerrado en banda a declarar la verdad, amenazados seguramente, queda el hacer justicia a un chico noble, al que alguien le quitó su vida y su futuro ante sus ojos, contando lo que saben y vieron.
Y bajo la conciencia de tantos gerifaltes de mi país, al que se ha dirigido Gina por carta en estos años ( Presidente Sánchez, Reina Leticia Ortíz, Rey Felipe VI, Ministro de Justicia…) queda el no remover Roma con Santiago para mandar a la UCO a esta zona, a hacer una verdadera investigación.









