Los ciudadanos de a pie tienen aguante. Es admirable. La resiliencia es sorpresiva también hacia los ataques a tu propia billetera. Hasta donde se sitúa el limite del sistema….son los últimos de la cola. Los más numerosos y extrañamente los más dóciles. Parecen estas filas de hormigas construyendo su hogar sin pararse nunca. No se asustan cuando el más fuerte les pisan. Los medios quieren explicarte con demasiada insistencia las consecuencias de las locuras de nuestros políticos, los muchos daños que van a provocarte. Siembran las inquietudes y las angustias. Las redes sociales arden de «fake news» y escenarios de ciencia ficción. Es como un concepto de baile post moderno con una coreográfica impecable. Es un espectáculo que miras sin ningún ojo crítico. No hay tiempo, los eventos se suceden a un ritmo infernal. Mientras atrás de la pantalla otros más atentos se están beneficiando a lo grande de inmediato. Una estrategia bien engrasada que se repite cada vez más con frecuencia.
Tu solo tienes las desgracias, tus planes al trasto, las dificultades adicionales, el estrés y la ansiedad aumentando. Te preguntas cómo va a poder asumir tus obligaciones. Las reglas del juego siempre cambian, están en contra tuyo de una forma sistémica. Una erosión constante de tus ingresos. Una forma voluntaria de mantenerte al límite con la aprobación activa de los gobernantes. Es una pena tener tantos colaboradores y cobardes en los mandos. Tus sonrisas son cada vez más una reacción nerviosa en lugar de la expresión pura de la felicidad. Una vida artificial donde el “Bling bling” es más importante que un profundo relax en paz contigo. El ciudadano está encadenado o los dos pies encallados en el barro. Ahogados de deudas y obligaciones que el mismo sistema autorizo para su lenta destrucción. Es como un cáncer, muchos se salvan pagando muy caro su recuperación. Otros no sobreviven, una costumbre, una fatalidad sin que nadie se preguntara porque demoran tanto para encontrar la cura. En el fondo es un buen negocio que algunos no quieren perder.
Van por oleadas, goleadas y se pierden los números y la vergüenza. Los creadores de tensiones y conflictos, hidrocarburos, energías gas, electricidad, transportes contenedores, navieras, el automóvil, la aviación, los estados, los que tienen operaciones globales o monopolios se agrandan a cada uno de sus golpes. Es una industria del mal. Especuladores y ladrones con cuellos blancos. Demasiados socios interesados.
Es un momento donde todas las democracias deberían estar en la UCI.
Pero nadie quiere darse cuenta que están como un alpinista abandonado en un 8000 metros de altura. Todos le ven pero pasan de largo, no hacen nada para salvarlo.
Estamos en presencia de una potente máquina que genera macro beneficios de inmediato. Del otro lado te quitan el bienestar por porciones enteras. Se acabaron los mordiscos de antes. El combate es desproporcionado, muy pocos ganando muchísimo siempre y el montón restante perdiendo a cada movida, los millones de ciudadanos.
No entiendo la jugada. De tanto apretar el gatillo terminarán con todos nosotros. Una deliberada estrategia de acoso que nos conduce al colapso de todo un sistema económico o es un suicidio colectivo ordenado por unos chiflados influyentes.
Perecen estos líderes de sectas que quieren desaparecer para siempre. No habrá ganadores sin nuestra intervención directa con estas manipulaciones.
Entonces que podemos hacer para rectificar un tan ridículo destino. Que cosas insólitas podríamos implementar para quitar de un golpe seco las ganas de estos maquiavélicos estrategos para seguir dándonos.
No sería malo tomarnos un par de días de reposo, sin movernos, tranquilos con la nevera llena en el piso o la casa. Es nuestro turno para un descanso merecido. Un momentazo exitoso de gran poder. Un apagón civil total.
Ya nos lo hicieron con la energía eléctrica para sacarte unos mangos más. Te apagaron la energía eléctrica que por ironía además te la quieren cobrar ahora. Es el colmo de una estafa institucional en toda regla. Te descongelan tus helados y encima te dicen de volver a comprarlos. Las horas de energía perdidas te van a cobrarlas como si una víctima debería pagar al ladrón. Patético.
Así que si nos paramos algunos días quizás podríamos pretender cobrar también….las reglas de la selva para seguir con el patriotismo hacia nuestros políticos.
El pueblo es siempre más honesto, capaz, sensato. Con solo apretar un botón puede ser que todo sea diferente. Sin armas, sin bombas, sin drones, sin misiles, sin horrores y hambre, sin muertos. Sin destruir nada. Sin amenazar a nadie. Ni siquiera pronunciar una sola palabra. No hay liderazgo es pura espontaneidad. Un par de días solamente. Una advertencia pacífica para decir basta ya.
1. No consumir
2. No gritar
3. No trabajar
4. Un corto circuito, un apagón civil.
Lo suficientemente llamativo para sacudir a todos estos inútiles. Provocar un momento de pánico para los que nos mandan, nos explotan y nos toman como una mercancía más. Darle un buen golpe imaginario en el estómago, de estos que duelen. Sus cuentas bancarias echarán humo unos instantes. Deben entender que no deben pasarse y que el ser humano tiene su orgullo, sus raíces que deben respetar. Sería un semáforo rojo de advertencia. Líneas que no hay que cruzar. Un nuevo orden mundial del comportamiento.
Es obvio que lo que vivimos estas semanas con el Medio Oriente es un disparate completamente organizado y planificado. Los resultados son contundentes. Los ganadores y los perdedores no varían.
Es posible que empezamos a cansarnos de tantos engaños. Duelen más que la subida de los precios. Algo debe pasar.
- Viva la vida






