Otra ley, la lista es muy larga. Tenemos una mega factoría de leyes. Es interesante ver que a más leyes, más ingresos por concepto de recaudaciones, son nuevas oportunidades de multas. A cada nueva ley un tren de adaptaciones técnicas, burocracias, informaciones, fechas y nuevos cambios. La pelota es siempre más grande, más complicada, más exigente y cara. Una forma de provocar movimientos económicos. No es necesario siempre. Hay que saber pararse, respirar, también saber cortar, eliminar, economizar. Pero los intereses partidistas, los lobbies y las mismas industrias empujan los cambios a su favor.
Quieren que cambiemos todas nuestras ventanas, quieren quitarte tu aire acondicionado en pleno verano. La estética es más importante que tú confort. Quieren fastidiarte a toda costa. Prefieren atender los 100 millones de turistas unos días. No hay un minuto de tranquilidad. Es agotador, gastos, gastos y más gastos. Olvidamos los ingresos. Se alejan de tu vista. No es relevante porque es la cosa que menos se mueve.
También la tensionada situación que no afloja tiene sus consecuencias sobre el bienestar mental de nuestra sociedad. Una sobrecarga que provoca cada vez más frustraciones y desánimos. Lo pagamos todos cada vez más de forma indiscriminada. Es un asesinato silencioso de tu espíritu emprendedor. La transformación de un ciudadano dinámico en una vaca lechera llena de costumbres guiadas. Vas con una cuerda en el cuello. Quieren que compramos un coche eléctrico sin decirte que te van a darte una hostia para cargarlo luego. Todo te lo meten a profusión pero las letras pequeñas, aunque con gafas no pueden leerlas. Se imprimen después de la compra. Las reglas del juego la cambian en el camino. No son de fiar.
Los residuos aumentan cada año por la forma de entregarnos todo lo que compramos y consumimos. Montañas de plásticos y otras «mierdas» que no pedimos en absoluto.
Hasta ahora los impuestos indirectos del IVA y los directos IRPF pagaron estos servicios. Los presupuestos tenían incluida la recogida de los residuos de las familias. Funcionó hasta ahora.
Quieren dar más luz a ese coste. Buscan recaudación adicional como las multas de tráfico. El argumento es la seguridad para el tráfico y el medio ambiente para la tasa de basuras.
Dos temas fáciles de convencer.
La realidad es muy diferente. Las finanzas de los estados, comunidades, municipios están quebradas. Nadie quiere hablar de la declaración de insolvencia. No se ponen en situación de concurso. No buscan un equipo competente para sanear situaciones financieras desesperas.
Muy bien. La tasa de residuos con su alquimia para ponerle un precio nos va bien a media. Queremos un servicio de basura en nuestras calles. Por salud pública con seriedad y diligencia. No es el caso en muchos lugares, con las frecuencias y el constante lleno completo de los cubos. Los contratos están al límite con las empresas contratadas.
1. Pagar la nueva tasa debería implicar reducir esta partida de los presupuestos generales ya que no existen más. No lo hacen y nos cargan de lleno un aumento de impuestos disfrazados. Es muy impopular y cobarde. Siempre pagar más tiene sus límites. El rojo vivo está de moda este otoño. Por algo será, es un señal de alerta.
El incremento de los impagos por no llegar a fin de mes solo provocarán otro desmadre económico. Tienen el arte de fastidiarlo todo.
Quien contamina paga.
Acusar al usuario final de contaminar es poco amistoso y muy ambicioso. Sin ninguna vergüenza faltando además del respeto. Te venden más grasa orgánica, más cartones, más plásticos por la conveniencia industrial, la búsqueda de ganancias superlativas antes de cualquier idea más aceptable para el medio ambiente. Las leyes duras, los abusos, son para los usuarios finales. Siempre lo pagamos todos. Van hasta cargarte un precio extra por un envase que luego se devuelve si lo retorna. Miles de máquinas para procesar una tontería. Al final no se sabe quién paga el reciclaje. O que se paga varias veces. La clave es que no se soluciona nada de raíz. Es como un reloj suizo con muchas complicaciones. Incrementa el precio pero es la misma hora que un reloj barato.
2. Los fabricantes tienen una mala costumbre de usar el plástico como el comodín universal. Su reciclaje es otra manita que hacemos con su discriminación en la casa, cartón, plásticos, vidrios, orgánicos. Aquí nadie nos paga por hacerlo. Luego te cuentan números en kilos y toneladas y otros te dicen que las tasas de reciclajes reales son muy decepcionantes. Son empresas sostenidas con muchas subvenciones que también pagamos nosotros. Un menudo lío si se investigará. Por algo sus puertas están con acceso restringido.
Tasas y más tazas, impuestos y más impuestos, alquileres y más alquileres, seguros y cualquier cosa. El trabajador, el estudiante, la madre soltera, los niños, el colegio, el coche para tus kilómetros sin bus, comer con descuentos, las colas en todos los sitios. Espera las cartas en el buzón o los avisos de tu móvil. El banco nunca está muy lejos de ti para recordarte que siempre debe. Ni te acuerdas de cuánto ganas porque nunca tú sueldo cambia nada. No sabes muy bien por dónde empezar. Amigos, es la vida que toca. No es la vida que he soñado. Por eso, intentan divertirte con tormentas, incendios, terremotos y volcanes, huracanes e inundaciones. El calor y el frío. La mitad de un informativo trata del tiempo. Después hasta 9 tertulianos en el plato hablando todos juntos. Visto en la sexta ( Atresmedia) 17 Agosto. 14.20 horas. La política, los medios parecen tener un problema para intentar alargar una ilusión insostenible. Es grotesco con muchos ruidos, hablando todos juntos, pierden el control. Sin hablar de presupuestos salariales enormes. La exageración también afecta su credibilidad.
Te quieren vender que el mal tiempo es el espejo de tu situación.
La culpa la tiene el cambio climático.
Es global, es la culpa de nadie al mando.
Espero sinceramente que en estos momentos, deberíamos pararnos. Callarnos y reflexionar. Rectificar y empezar de nuevo con más humildad.
La oportunidad individual a toda costa fuera de toda consideración para la convivencia en grupos, comunidades, países o grupos de países es un proyecto fallido. Esa forma de polarización constante no es lo que queremos.
Empezamos a confundir varios tipos de basuras. Lo importante es concentrarse sobre la limpieza, la ejecución, la solvencia y retornar al modo alegría. Ganas y sobre todo proyectos que suman.
- Viva la vida.






