Guestrow, un nombre que me llamó la atención hace años, ha vuelto a mí para descubrirme todas las historias que lo envuelven.
Ahora que me he decidido a conocer mejor la ciudad que, por ahora, llamo mi cuartel central, Aberdeen, en Escocia, estoy volviendo a pasar por lugares que ya había fotografiado. Estas fotos, concretamente, son de 2020 y no tenía ni idea de qué significaba todo aquello.
No sé, me llamaba la atención o simplemente pensaba que ya tendría tiempo de investigar si había algo interesante detrás y, si no, pues las borraba sin más.
Había fotografiado el nombre de la calle porque me gustaba mucho la letra. Algo muy tonto, pero a mí me gustaba y, de hecho, me sigue gustando.
Entonces yo no sabía todo lo que he averiguado ahora, pero sí te diré una cosa. Yo, que soy muy lanzada, que me gusta mucho callejear y perderme, siempre he sentido un poco de resistencia con esta parte de la ciudad. Y eso que está en pleno centro. No sé, era algo extraño, pero no me sentía del todo a gusto por allí. Hice las fotos rápido y me fui.
Bien, pues prepárate porque te voy a contar todo lo que he descubierto.
Guestrow es, al parecer, un nombre único de Aberdeen y ni siquiera se sabe con seguridad de dónde procede. En la propia placa dice que una de las principales teorías relaciona su origen con una antigua forma del nombre, “Ghaistraw”. Y aquí viene una de las cosas interesantes, porque vendría a significar algo parecido a la calle de los espíritus o de los espectros.
En otro tiempo fue una calle mucho más importante de lo que puede parecer al verla hoy. En el siglo XVII había allí casas de alojamiento, una casa de reunión episcopaliana y también Provost Skene’s House.
Aquella zona llegó a ser considerada insalubre y, durante los programas de demolición de las décadas de 1920 y 1930, gran parte de la antigua Guestrow desapareció. De hecho, buena parte de la calle que existió entonces se encuentra hoy bajo Marischal Square.
Ahora nos vamos un poco más atrás, a 1829. Eran tiempos en los que existía bastante inquietud y preocupación alrededor de la obtención de cadáveres para los estudios de anatomía, sobre todo después de lo sucedido con Burke y Hare en Edimburgo.
Y claro, cuando en Aberdeen corrió la noticia de que un anatomista impartía clases en un edificio de Guestrow y aparecieron personas que decían haber visto un cadáver diseccionado en el interior, se produjo lo que acabaría conociéndose como el Anatomy Riot, o la revuelta de anatomía.
Una multitud rompió las ventanas, entró en el edificio y acabó saqueándolo. Tuvieron que intervenir los Town Sergeants, los agentes encargados de mantener el orden en la ciudad antes de que existiera la policía como la conocemos hoy. La sala de anatomía nunca volvió a abrir.
Pero ahí no acabaron los descubrimientos de ese pedacito de calle.
Un equipo de la Universidad de Aberdeen que trabajaba con los antiguos registros municipales encontró una referencia de comienzos del siglo XVI a un aparato para fabricar “aquavite”, o agua de vida, relacionado con Andrew Gray, capellán de la iglesia de St Nicholas.
Andrew Gray tenía propiedades allí y los investigadores no aseguran nada, pero creen que existe la posibilidad de que aquel alambique estuviera precisamente en esta calle.
Madre mía, todo lo que puede esconder un pedacito de calle.
Y pensar que estas fotos llevan conmigo desde el año 2020. Quizá antes necesitaba dejar de preguntarme cuánto tiempo iba a estar en Aberdeen y simplemente estar. Sentirme un poco más parte de la ciudad, caminarla de otra manera y empezar a descubrir todas esas historias que llevaba años fotografiando sin saber que estaban ahí.











