Día Mundial del Urbanismo
La vivienda, la accesibilidad y la rehabilitación urbana siguen siendo algunos de los grandes retos pendientes de Elda. Planificar hoy es garantizar el bienestar de las próximas generaciones.
Cada 8 de noviembre se celebra el Día Mundial del Urbanismo, una fecha que invita a reflexionar sobre cómo queremos que sea nuestra ciudad dentro de veinte o treinta años. Y para construir esa Elda del futuro, primero debemos analizar con honestidad los resultados obtenidos durante los últimos años.
Uno de los principales desafíos es el acceso a la vivienda. Durante demasiados años, la oferta de vivienda protegida ha sido insuficiente para responder a las necesidades reales de muchas familias y jóvenes eldenses que desean desarrollar su proyecto de vida en nuestra ciudad.
A esta situación se suma un problema que no podemos ignorar: la lentitud administrativa. En 2025 se anunció una promoción privada de 27 viviendas, de las cuales 19 eran de protección oficial. Sin embargo, su promotor denunciaba públicamente en febrero de 2026 que llevaba aproximadamente un año esperando una licencia municipal. Cuando un proyecto se retrasa, pueden aumentar los costes y dificultarse el acceso a viviendas necesarias para nuestros vecinos.
Pero la solución no pasa únicamente por construir viviendas nuevas. También debemos recuperar y adaptar mejor las que ya existen.
Elda cuenta con numerosos edificios antiguos sin ascensor, viviendas que requieren rehabilitación y zonas de nuestro casco histórico que necesitan una intervención decidida para evitar su deterioro. Mantener y mejorar este patrimonio también es una forma de crear vivienda útil y de calidad.
Según los datos municipales publicados, entre 2020 y 2025 se tramitaron o concedieron 55 licencias relacionadas con ascensores y accesibilidad. Es una actividad que debe reconocerse. Sin embargo, una licencia no equivale necesariamente a una obra terminada. ¿Cuántos ascensores se han instalado realmente? ¿Cuántos edificios siguen necesitándolos?
Por ello, una de las medidas que debemos impulsar es facilitar la instalación de ascensores exteriores cuando técnicamente no sea posible hacerlo en el interior de los edificios o su coste resulte económicamente inviable para las comunidades de propietarios.
No se trata de una propuesta novedosa ni experimental. Ciudades como Madrid o Bilbao ya han aplicado fórmulas que permiten ocupar pequeñas superficies de suelo público para mejorar la accesibilidad de sus vecinos.
La legislación vigente contempla esta posibilidad, siempre que se justifique su necesidad y se preserve la funcionalidad del espacio público. En Elda ya existen ejemplos de ascensores instalados en fachadas exteriores, aunque ello no significa necesariamente que ocupen suelo municipal.
Proponemos que el Ayuntamiento establezca un procedimiento claro, transparente y ágil para autorizar la ocupación del suelo público estrictamente necesario, cuando se cumplan los requisitos legales y técnicos, estudiando condiciones económicas favorables para las comunidades de propietarios.
Porque detrás de cada ascensor no hay únicamente una obra. Hay personas mayores que recuperan su autonomía, vecinos con movilidad reducida que pueden entrar y salir de su vivienda con normalidad y familias que mejoran su calidad de vida.
También debemos aprovechar mejor las ayudas e incentivos existentes.
Las ordenanzas municipales contemplan bonificaciones de hasta el 95 % del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) para determinadas actuaciones en el Casco Antiguo y rehabilitaciones de edificios antiguos. Son ventajas importantes, sujetas a requisitos, que deben conocerse y solicitarse.
Pero ¿cuántos vecinos saben que existen? ¿Cuántos las han solicitado y cuántos se han beneficiado realmente? ¿Siguen siendo suficientemente conocidas y accesibles para quienes más las necesitan?
La administración no puede limitarse a esperar que los ciudadanos llamen a su puerta. Debe salir a buscarlos, informarles y ayudarles a acceder a las ayudas disponibles.
Por ello proponemos una campaña permanente de información y asesoramiento en los barrios, acompañada de guías sencillas para comunidades de propietarios, apoyo técnico municipal, simplificación de trámites, impulso a líneas de financiación para rehabilitación y aprovechamiento de pequeñas parcelas urbanas para la construcción de vivienda asequible.
Y sería conveniente publicar un balance municipal de los últimos ocho años: viviendas protegidas construidas y entregadas, edificios rehabilitados, ascensores efectivamente instalados y bonificaciones fiscales concedidas, indicando también el ahorro que han supuesto para los ciudadanos.
Porque para mejorar la gestión, primero debemos conocer sus resultados.
Reconocer lo que se ha hecho bien no impide señalar lo que todavía queda por hacer. Elda necesita seguir avanzando en materia de vivienda, rehabilitación y accesibilidad. Disponemos de herramientas legales y experiencias de otras ciudades que pueden ayudarnos.
Lo que necesitamos es convertir esas posibilidades en actuaciones concretas, con objetivos, plazos y resultados que los ciudadanos puedan conocer y valorar.
Porque una ciudad progresa cuando sus jóvenes pueden acceder a una vivienda, cuando sus barrios se rehabilitan, cuando sus mayores pueden seguir viviendo dignamente en sus hogares y cuando la administración elimina obstáculos en lugar de crearlos.
Una ciudad mejor no se improvisa. Se planifica.
- Pepe Poveda
- Candidato a la Alcaldía de Elda
- Ciudadanos Elda
- Miembro de la coalición «Democracia para el Siglo XXI»
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