El barrio de San Antón, en Elche, vuelve a situarse en el centro de la actualidad urbanística y social de la ciudad. El Ayuntamiento y la Generalitat Valenciana han abordado la financiación de una nueva fase de la regeneración del barrio, que contempla la construcción de 328 nuevas viviendas y nuevos trabajos vinculados al proceso de transformación urbana. La actuación se enmarca en un proyecto que lleva años pendiente de avances definitivos y que afecta directamente a familias realojadas, edificios pendientes de derribo y solares liberados tras anteriores demoliciones.
La información llega después de una reunión entre el alcalde de Elche, Pablo Ruz, y el director general de Planificación y Políticas de Vivienda, Juan Antonio Pérez. Según la información difundida por el Ayuntamiento, la Junta de Gobierno encargará a PIMESA la urbanización y la empresa pública asumirá la redacción de los proyectos necesarios para continuar con la transformación del barrio.
Una inversión clave para completar la regeneración de San Antón
La nueva fase prevista contempla la construcción de 328 viviendas distribuidas en cuatro edificios sobre solares ya liberados por anteriores demoliciones. La actuación está pendiente de cerrar el acuerdo de financiación entre Generalitat y Ministerio de Vivienda, con una inversión conjunta prevista de 21,9 millones de euros. La inversión global del proyecto se sitúa en 41,6 millones, sumando aportaciones municipales y de propietarios.
Hasta ahora, el proceso de regeneración urbana de San Antón ha permitido levantar 338 viviendas, mientras que próximamente está prevista la licitación de otras 45. El objetivo municipal es que las obras de la nueva fase puedan comenzar el próximo año, una vez se cierre el convenio y se active el procedimiento de contratación mediante una única licitación.
El bloque 8 y la recuperación de enseres
Además de las nuevas viviendas, uno de los asuntos más sensibles para los vecinos es la situación del bloque 8 de San Antón. PIMESA incluirá un proyecto específico para que las familias puedan retirar sus bienes y enseres antes del derribo, con el objetivo de garantizar un acceso seguro al interior del edificio.
El edificio fue desalojado por motivos de seguridad y varias familias habían expresado su preocupación por no poder recuperar pertenencias personales. Según la información disponible, el proyecto de derribo se adjudicará en dos fases e incorporará una planificación técnica para permitir esa retirada previa de objetos personales.
Dos edificios pendientes de desalojo
El avance de la regeneración también depende de resolver los últimos traslados. Según PIMESA, quedan dos edificios por desalojar y se prevé su demolición en septiembre, una vez se solucionen los últimos realojos y una situación de ocupación ilegal. Este paso permitiría completar aproximadamente dos terceras partes de la transformación del barrio.
La regeneración de San Antón tiene una dimensión urbanística, pero también social. No se trata solo de levantar nuevos edificios, sino de cerrar un proceso largo que afecta a vecinos que llevan años pendientes de realojos, derribos, licitaciones y garantías de seguridad. La recuperación de enseres del bloque 8 añade un componente humano a una actuación marcada por la necesidad de equilibrar la urgencia técnica con la atención a las familias afectadas.
Qué se espera ahora
El siguiente paso será cerrar el convenio entre administraciones para asegurar la financiación de las 328 viviendas. Después, el Ayuntamiento y PIMESA deberán avanzar en la redacción de proyectos, urbanización, licitación y calendario de obras.
La nueva fase de San Antón puede convertirse en uno de los principales proyectos de vivienda pública y regeneración urbana de Elche en los próximos años. Para los vecinos, la clave estará en que los plazos anunciados se concreten y que el proceso avance con información clara, seguridad y acompañamiento social.









