La implantación de la Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en el corazón histórico de Alicante nació como una promesa de tregua para cientos de familias. Sin embargo, cuatro meses después de su entrada en vigor, la realidad a pie de calle dista mucho de los despachos oficiales. Lo que debía ser un plan de choque contra la contaminación acústica se ha convertido, según denuncian los residentes, en una «normativa de papel» que no ha logrado silenciar el estruendo nocturno ni garantizar el derecho constitucional al descanso.
El conflicto entre el ocio nocturno y la vida residencial en el Barrio ha alcanzado un punto de no retorno. Los vecinos no solo luchan contra el ruido, sino contra una profunda sensación de indefensión jurídica. A pesar de contar con una herramienta legal específica para limitar la actividad de los pubs y controlar el flujo de personas, los residentes aseguran que el incumplimiento de horarios y la falta de vigilancia efectiva mantienen la zona en un estado de «caos controlado» cada fin de semana.
Incumplimiento sistemático: ¿Por qué no funciona la ZAS en Alicante?
La normativa ZAS no es una sugerencia; es una medida restrictiva que se aplica en áreas donde los niveles de ruido superan sistemáticamente los límites permitidos. En el Casco Antiguo, esta medida fue recibida con optimismo tras años de litigios y quejas constantes. No obstante, el balance de este primer cuatrimestre es desolador para quienes viven en las calles más afectadas.
Las claves de la falta de eficacia
El problema no radica en la inexistencia de normas, sino en la ausencia de una fiscalización rigurosa. Según los portavoces vecinales, existen tres factores críticos que están dinamitando la efectividad de la ZAS:
Impunidad en los horarios de cierre: Se han documentado numerosos casos donde los locales continúan su actividad más allá de la hora permitida, operando con normalidad ante la falta de presencia policial en momentos clave.
Acumulación de personas en la vía pública: La normativa debe controlar no solo el interior de los locales, sino el ruido generado en las puertas. La falta de control de aforos exteriores convierte las calles estrechas del Barrio en auténticas cajas de resonancia.
Sanciones que no disuaden: Los residentes sostienen que el número de multas interpuestas es irrisorio comparado con el volumen de infracciones diarias. Además, la ley permite el cierre cautelar de establecimientos reincidentes, una medida que, hasta la fecha, no se ha ejecutado ni una sola vez.
Testimonios en exclusiva para DSAlicante.com: El rostro del insomnio
En DSAlicante.com hemos salido a las calles del Casco Antiguo para recoger el sentir de quienes sufren esta situación en primera persona. Sus relatos son el reflejo de una crisis de convivencia que afecta a la salud física y mental de los alicantinos.
«Siento una frustración doble. Primero, por no poder dormir desde hace años, y segundo, porque ahora que tenemos una ley que nos protege, vemos que el Ayuntamiento no tiene la voluntad de aplicarla. Es como tener la medicina en la mano pero que el médico se niegue a dártela.» — Persona anónima, residente en la calle San Pascual.
«Hemos tenido que enviar a nuestros hijos a dormir a casa de sus abuelos los fines de semana. La ansiedad que genera esperar a ver a qué hora empezarán los gritos es insoportable. Los vídeos están ahí, los locales abren fuera de hora y nadie hace nada.» — Carlos M., vecino del Barrio desde hace 15 años.
«Muchos vecinos ya se han ido del barrio. El Casco Antiguo se está vaciando de familias para convertirse en un parque temático de alcohol y ruido. La ZAS era nuestra última esperanza y nos sentimos abandonados por la administración.» — Elena R., portavoz de una comunidad de vecinos.
La falta de coordinación municipal: Un obstáculo administrativo
Aunque la Concejalía de Medio Ambiente ha sido la impulsora de la ZAS, los vecinos señalan que este departamento no puede actuar solo. La resolución del conflicto requiere una acción transversal que involucre a las áreas de Seguridad y Urbanismo.
Sin la colaboración activa de la Policía Local para patrullar y sancionar de forma inmediata, y sin el control urbanístico de las licencias, la ZAS pierde toda su fuerza ejecutiva. «No sirve de nada que Medio Ambiente mida el ruido si Seguridad no envía patrullas para hacer cumplir el horario», lamentan desde las asociaciones vecinales.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la ZAS en el Casco Antiguo
¿Qué es exactamente la Zona Acústicamente Saturada (ZAS)?
Es una declaración administrativa que se aplica a zonas donde los niveles de ruido ambiental superan los límites legales de forma continuada, obligando al Ayuntamiento a adoptar medidas restrictivas sobre el ocio y la movilidad.
¿Cuáles son las medidas principales que deberían cumplirse?
Reducción del horario de cierre de locales.
Prohibición de nuevas licencias de hostelería.
Limitación de veladores y mesas en la vía pública.
Control estricto de la contaminación acústica exterior.
¿Qué puede hacer un vecino si un local incumple la normativa?
Lo ideal es llamar a la Policía Local para que realice una medición y levante acta. Además, se recomienda grabar pruebas en vídeo y presentarlas mediante registro oficial en el Ayuntamiento para que conste la reincidencia.

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