Alicante vive con un riesgo natural al que muchas veces solo prestamos atención cuando el suelo tiembla: los terremotos.
La provincia se encuentra en una zona sísmicamente activa y la cuestión no es determinar cuándo ocurrirá exactamente el próximo seísmo —algo que actualmente la ciencia no puede predecir—, sino conseguir que edificios, infraestructuras y ciudadanos estén mejor preparados cuando suceda.
Así lo ha explicado este miércoles Pedro Alfaro, catedrático de Geodinámica de la Universidad de Alicante y coordinador científico de la Red Sísmica de la Comunitat Valenciana, quien insiste en una idea fundamental: en Alicante debemos ser conscientes de que vivimos en territorio sísmico y trabajar para reducir sus posibles consecuencias.
El asunto cobra especial interés después de que DSAlicante informara recientemente del terremoto de magnitud 4,1 registrado en Murcia que llegó a sentirse en la provincia de Alicante.
¿Hay realmente riesgo de terremoto en Alicante?
Sí.
Que la provincia no registre grandes terremotos frecuentemente no significa que sea un territorio sin actividad sísmica.
Alicante forma parte del sureste de la península ibérica, una zona donde se producen movimientos sísmicos como consecuencia del contexto tectónico regional.
Alfaro recuerda que Alicante comparte esta realidad con otros territorios del sureste español, como Murcia y Granada.
Dentro de la propia provincia existen zonas donde históricamente la actividad sísmica ha tenido especial importancia.
Uno de los ejemplos más evidentes es la Vega Baja.
El terremoto de Torrevieja de 1829 demuestra que pueden producirse grandes seísmos
Para entender el riesgo hay que retroceder hasta el siglo XIX.
El 21 de marzo de 1829 se produjo el histórico terremoto de Torrevieja, uno de los episodios sísmicos más destructivos registrados en España.
Las estimaciones sitúan su magnitud aproximadamente entre 6,3 y 6,9, y causó centenares de víctimas mortales.
Aquel terremoto transformó completamente diferentes localidades de la Vega Baja.
La reconstrucción posterior incorporó incluso criterios urbanísticos destinados a reducir los daños ante futuros movimientos.
El episodio demuestra que los terremotos fuertes son poco frecuentes, pero forman parte de la historia geológica de Alicante.
La Vega Baja no es la única zona con actividad sísmica
Aunque Torrevieja y la Vega Baja concentran buena parte de la atención histórica, el riesgo no termina allí.
Alfaro señala que pueden producirse movimientos en diferentes puntos de la Comunitat Valenciana y menciona también zonas del norte de Alicante como Alcoy.
La actividad sísmica tampoco significa necesariamente que cada movimiento vaya a sentirse.
Muchísimos terremotos son tan pequeños que únicamente pueden detectarlos los instrumentos.
Otros sí llegan a ser percibidos por la población sin provocar daños.
DSAlicante informó, por ejemplo, del terremoto de magnitud 2,5 registrado en Hondón de los Frailes, un movimiento superficial que no dejó daños significativos.
¿Se puede predecir un terremoto?
Esta es probablemente una de las preguntas más frecuentes.
La respuesta actual es no.
La ciencia puede estudiar fallas, analizar actividad histórica, calcular probabilidades y establecer qué territorios presentan mayor peligrosidad sísmica.
Lo que no puede hacer es anunciar algo como:
“mañana a las 17:35 habrá un terremoto de magnitud 5,8 en Alicante”.
No existe actualmente una tecnología capaz de determinar simultáneamente lugar, fecha y magnitud exactos con suficiente antelación.
Por eso es importante diferenciar entre predicción y prevención.
Entonces, ¿para qué sirven las redes sísmicas?
Que un terremoto no pueda predecirse no significa que la ciencia esté indefensa frente a ellos.
Las redes sísmicas permiten registrar los movimientos del terreno y estudiar dónde se producen.
La Universidad de Alicante participa precisamente en la vigilancia sísmica mediante una red de estaciones distribuidas por la Comunitat Valenciana.
DSAlicante explicó anteriormente cómo estos instrumentos llegaron incluso a registrar desde Alicante las ondas generadas por el gran terremoto del Tíbet.
Los datos acumulados permiten conocer mucho mejor el comportamiento sísmico del territorio.
¿Qué son las réplicas después de un terremoto?
Después de un terremoto relativamente importante pueden producirse otros movimientos.
Son las conocidas réplicas.
No significan necesariamente que esté llegando otro terremoto mayor.
Forman parte del proceso de reajuste de las fallas después de haberse producido el movimiento principal.
Su intensidad y duración pueden variar considerablemente.
Precisamente por esa posibilidad, después de un terremoto importante conviene mantenerse alejado de edificios que hayan sufrido daños estructurales.
El peligro no es solamente que tiemble el suelo
Esta es una de las cuestiones más importantes para comprender el riesgo sísmico.
El movimiento del terreno no es responsable directo de todas las víctimas.
Los mayores peligros pueden proceder de edificios, fachadas, cornisas, cristales, muebles y otros elementos que caen durante el terremoto.
Alfaro recuerda el ejemplo del terremoto de Lorca de 2011, donde el desprendimiento y colapso de elementos constructivos tuvo consecuencias mortales.
Por eso la calidad de los edificios resulta fundamental.
Los edificios sismorresistentes pueden reducir las consecuencias
No podemos impedir que una falla produzca un terremoto.
Lo que sí podemos intentar es conseguir que nuestras construcciones respondan mejor cuando llegue.
La normativa sismorresistente establece criterios para que determinados edificios soporten mejor los movimientos del terreno.
El objetivo no consiste necesariamente en conseguir que un inmueble permanezca completamente intacto después de un gran terremoto.
La prioridad es evitar colapsos que puedan causar víctimas.
Alfaro insiste precisamente en mejorar las construcciones y aplicar diseños sismorresistentes.
El mantenimiento de las fachadas también importa
No todo depende de construir edificios nuevos.
Los inmuebles existentes también requieren mantenimiento.
Una cornisa deteriorada, elementos ornamentales mal sujetos o partes degradadas de una fachada pueden convertirse en un peligro cuando comienza un movimiento sísmico.
La prevención incluye por ello revisar y conservar adecuadamente los edificios.
Los planes municipales frente al riesgo sísmico contemplan medidas como revisar chimeneas, cornisas, balcones e instalaciones susceptibles de romperse.
Qué hacer si empieza un terremoto y estás dentro de casa
La primera reacción de muchas personas puede ser intentar salir inmediatamente.
Sin embargo, correr hacia la calle durante el movimiento puede exponernos a objetos que caen desde fachadas o edificios.
Las recomendaciones de protección indican que, si estamos dentro de un edificio, debemos alejarnos de ventanas, espejos y objetos que puedan caer.
También puede buscarse protección bajo una mesa o mueble sólido.
La cabeza debe protegerse especialmente.
Y existe otra recomendación fundamental:
no utilizar el ascensor.
Un terremoto puede provocar interrupciones del suministro eléctrico o afectar al funcionamiento del edificio.
¿Y si estamos en la calle?
En el exterior debemos alejarnos en la medida de lo posible de fachadas, balcones, postes y otros elementos susceptibles de caer.
Un espacio abierto suele ofrecer mayor seguridad.
Si estamos conduciendo, conviene detener el vehículo en un lugar seguro evitando hacerlo bajo puentes, estructuras o elementos que puedan desprenderse.
Una vez finalizado el movimiento, deben seguirse las indicaciones de los servicios de emergencia.
Tener preparada una mochila de emergencia
Los planes de autoprotección sísmica incluyen también una recomendación que puede resultar útil frente a muchas otras emergencias: preparar un pequeño kit o mochila de emergencia.
Puede incluir elementos como:
- agua;
- alimentos básicos;
- linterna;
- pilas;
- radio portátil;
- botiquín;
- silbato;
- ropa de repuesto.
No se trata de vivir esperando un gran terremoto.
Se trata simplemente de disponer de recursos básicos si una emergencia interrumpe temporalmente suministros o comunicaciones.
Sujetar muebles puede evitar lesiones
Otra medida sencilla consiste en revisar los objetos pesados dentro de casa.
Armarios y estanterías altas pueden volcar durante un movimiento importante.
Los objetos pesados tampoco deberían colocarse innecesariamente en las partes superiores de los muebles.
Las recomendaciones de autoprotección aconsejan asegurar aquellos elementos de gran tamaño que puedan caer o volcarse.
Es una actuación relativamente sencilla que puede reducir riesgos.
¿Los terremotos pequeños evitan uno grande?
Es uno de los mitos habituales.
La aparición de pequeños terremotos no permite concluir que se esté “liberando” suficiente energía como para impedir otro mayor.
Tampoco una sucesión de movimientos pequeños permite predecir automáticamente la llegada de un gran seísmo.
Alfaro ha insistido en desmontar precisamente este tipo de creencias sobre la actividad sísmica.
La interpretación de los terremotos debe dejarse en manos de los organismos científicos especializados.
Alicante seguirá teniendo terremotos
La conclusión científica no pretende generar alarma.
Pretende exactamente lo contrario: sustituir el miedo por conocimiento y preparación.
Alicante se encuentra en un territorio sísmicamente activo y seguirá registrando terremotos.
La mayoría serán pequeños.
Algunos serán perceptibles.
Y estadísticamente pueden producirse episodios mayores, aunque no podamos saber exactamente cuándo.
La estrategia debe centrarse por ello en reducir la vulnerabilidad: mejores construcciones, mantenimiento de edificios, planes de emergencia, información y preparación ciudadana.
DSAlicante seguirá informando sobre los movimientos que afecten a la provincia dentro de Alicante Provincia y sus secciones de actualidad.






