El fenómeno de la sequía afecta a la agricultura en todo el mundo. Las olas de calor y la falta de lluvias secan el suelo, poniendo en peligro los cultivos. Es cierto que la agricultura biodinámica no puede cambiar las condiciones existentes a corto plazo; sin embargo puede aportar su experiencia en la creación de sombra y la formación de humus para almacenar agua y aumentar la resistencia de plantas y animales.
«La experiencia y los estudios científicos han demostrado que la agroecología, la agricultura ecológica y la agricultura biodinámica pueden ayudar a mitigar los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos», afirma Martin Quantin, investigador asociado de la Sección de Agricultura del Goetheanum, Suiza. El ingeniero agrónomo menciona como una de las medidas fundamentales la diversificación de los sistemas agrícolas. Con esto se refiere a la combinación, por ejemplo, de cultivos extensivos, ganadería, de horticultura y fruticultura, y de elementos naturales como setos, prados, zonas de pastoreo, estanques y arboledas. Un ejemplo es el efecto positivo y regulador de los árboles: «Los árboles proporcionan sombra al ganado y a cultivos sensibles y reducen el efecto desecante del viento sobre el suelo. Las raíces de los árboles acceden a diferentes capas del suelo, mejorando así la retención de agua y la fertilidad del terreno».
En cuanto a la salud del suelo, Martin Quantin señala un segundo factor: «Las medidas que promueven la formación de humus conducen a agregados estables que contrarrestan la erosión y crean una estructura porosa que permite almacenar y distribuir el agua de manera eficiente. Además, el humus biológicamente activo favorece la proliferación de una rica comunidad microbiana en el suelo». Los estudios científicos demuestran que la agricultura biodinámica aumenta la resiliencia y la vitalidad de los suelos – especialmente en condiciones climáticas difíciles –, sentando así las bases para cultivos resistentes.
Un ejemplo es la granja biodinámica Katzhof en Richenthal, Lucerna, Suiza, donde se da atención especial a la conservación del agua, el fomento de la biodiversidad y los suelos vivos, y la canalización del agua de lluvia en embalses, que se utilizan para el cultivo de hortalizas y árboles durante los periodos de sequía. El administrador de la granja, Markus Schwegler, ha tenido experiencias positivas con este enfoque, pero también subraya que «la mejor gestión del agua es inútil si no hay suficiente lluvia».
La Sección de Agricultura del Goetheanum está preparando el proyecto ‹La biodinámica se encuentra con la agroforestería›. Para 2030, el proyecto evaluará la contribución potencial de la agricultura biodinámica basada en árboles a la resiliencia climática, la fertilidad del suelo, la biodiversidad, la seguridad alimentaria, los beneficios y la calidad de vida en la agricultura de subsistencia a pequeña escala. Inicialmente, el proyecto cuenta con la participación de instituciones asociadas en Egipto y Kenia. Está codirigido por la estudiante de doctorado Fatma Abosamra (supervisión en Egipto) y Gaudenz Hurter (supervisión en Kenia y otros países en África y Europa).
Martin Quantin afirma: «La responsabilidad de este cambio no puede recaer únicamente en los agricultores. El sector académico, la política, las empresas, los consumidores y la sociedad en su conjunto también están llamados a desarrollar una agroecología resiliente que permita la producción de alimentos saludables incluso en condiciones inciertas».










