La Generalitat Valenciana eliminará la caña invasora en 400 hectáreas de cuencas de los barrancos del Poyo, Túria, Magro y Picassent. Es el equivalente a unos 570 campos de fútbol. Plantará unos 400.000 árboles y plantas con el objetivo de re naturalizar el entorno y aumentar la resiliencia de estas cuencas frente a incendios y riadas.
Los trabajos supondrán una inversión de 56,4 millones de euros a cargo de la Generalitat en esta primera fase y las labores se extenderán a lo largo de lechos de ríos y barrancos que atraviesan un total de 53 términos municipales.
Las duras lecciones con los incendios y otras DANAS despiertan la mente de muchas personas. La falta de respeto hacia nuestros ancianos con sus labores y costumbres. Sin herramientas tan sofisticadas como ahora pero con un claro objetivo. Limpiaban los montes y cauces de los ríos. Sabían que aumentaban su seguridad en caso de catástrofes climáticas. Los pueblos y aldeas eran los jardineros, pastores, leñadores y garantes de nuestra seguridad. No se necesitan policías y leyes. Lo hacían con toda naturalidad y lógica además de gratis por los ciudadanos de las grandes urbes y ciudades.
Las generaciones actuales están más preocupadas en ocupar las sillas políticas, los terrenos con mucho asfalto y pocos árboles para aumentar sus ganancias. Perdieron las más mínimas precauciones antes de eventos extraordinarios. En realidad aumentaron las posibilidades de que ocurrirá. Son los destructores medio ambientales más activos. Una bulimia sospechosa. Quieren todos los beneficios sin pagar el precio. Una transacción que termina fallando como siempre en diferido. La naturaleza manda siempre y lo olvidan pensando torcerle el brazo.
Todos sabemos ahora de que lo hicimos muy mal. Las rectificaciones llegan finalmente, tarde y mal. Unas actuaciones necesarias empiezan a ejecutarse. Los ahorros de antes por hacer nada se transforman ahora en emergencias presupuestarias muy costosas. No se trata de reparar y ya está. Necesita continuidad y mantenimiento. No son capaces de arreglar carreteras y se pretende ahora limpiar los cauces y bosques. Es un gran cambio, un giro, un volantazo que necesita convicciones para evitar lo peor. Luego se debe explicar, comentar como un accidente en el bar. No estoy seguro del compromiso por la poca presencia mediática del asunto. Espero que no sea otro engaño más…Son errores con consecuencias.
- 1)Pérdida de vidas humanas.
- 2)Las daños ambientales con el humo de los incendios.
- 3) Destrucción de la fauna, infraestructuras. Una regeneración que demora años en recuperarse por ejemplo con los incendios forestales.
Tantas leyes, tantas tonterías, tantas trabas, tantas demoras. Complicaciones al infinito. Hasta la UE cómplice de tantas equivocaciones. Una completa debacle. Con parches quieren limpiar sus conciencias. Toda una trama construida para dejar los montes y ríos hacer la suya. Al nombre de la santa naturaleza y la obsesión verde se dejo todo como abandonar por obligación legal cualquier intervención en medios naturales. Se metieron hasta tus propias tierras para multarte si tocaba una motosierra.
Era un pacto de compensación moral. Un arreglo con el diablo. De un lado se destruye todo. Contaminación, polución, destrucción ambiental, modificación del clima, desarrollo sin respecto.
Del otro lado, la compensación absurda. Dejar a la novia sin cortarse el pelo. Dejaron todos los lugares ajenos al desarrollo, los cauces de ríos, el monte, masa forestal, campos sin cultivar y pueblos abandonados libres de actuaciones humanas, los animalitos salvajes en paz. También a los jabalíes con un empuje adicional para quedar bien. La introducción de especies desaparecidas. Osos, lobos, aves y demás. Que bonito. Somos los santitos amantes de la naturaleza. El Edén está vivo, verde y exuberante…la revista Nacional Geographic con sus paginas y maravillas del mundo te lo repiten cada mes. Todo va bien, si es verde es sano.
Pensaron que nuestras conciencias serán libres de pecados.
Pero seguimos haciendo daños a nuestra madre tierra. Limpiar los cauces de nuestros ríos y montes no es ahora la solución definitiva. Es solo un acto de sensatez básica. Un principio de reconocimiento.
Una introspección necesaria. Conectar realmente con nuestros orígenes. Integrarse en nuestro entorno tan variado haciendo confianza en nuestro pasado. Una línea continua de sabidurías.
Un frenazo del modelo de ultra consumo urbano es necesario. Seguimos un camino sin solución aceptable para nuestra misma reproducción. Bien podría iniciarse el viaje de vuelta, un ticket de regreso a la fuente.
Ocupar el territorio cada uno con sus tareas, un granito de arena integrado a algo más grande. La concentraciones urbanas llegan a su apogeo. Un modelo mostrando sus límites. Los políticos aman las grandes ciudades porque pueden dominarlas fácilmente, encerrarte en minutos. Callarte, te cortan la luz, el agua, tus tarjetas, los supermercados, unos tanques a las salidas y basta. En minutos estás encerrado. Una prisión sin alambres, sin pan y agua si quieren. Es muy difícil el cambio de rumbo. El mismo poder no quiere soltar la riendas hacia un camino más pausado, tranquilo, conectado con valores que unen en lugar de separar, odiar, individualizar y estresarte de forma continua.
- Viva la vida






