En el pleno del pasado jueves, la vicealcaldesa de Avant Albal, María José Hernández, ha llamado en repetidas ocasiones al alcalde del PP, José Miguel Ferris, «derechita cobarde» tras borrar una publicación de las redes sociales del consistorio, como el propio primer edil reconoció.
Aunque ya contaré más detalles del «gobierno» de PP, la concejala ultra de VOX y Avant Albal, cada vez queda constancia de que nada bueno está aportando al pueblo.
Ser un equipo es un grupo de personas comprometidas con un objetivo común, que combinan habilidades complementarias y comparten responsabilidades. Está claro que el tripartito de Albal ni es un equipo ni es nada.
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Aprovecho para recordar que este consistorio sigue permitiendo los sádicos toros embolados y otros actos taurinos que suponen la tortura animal, inseguridad para todo el pueblo, desprotección de la infancia frente a la violencia, molestias al vecindario y despilfarro.
Por su parte, la concejala del PP Azucena Muñoz, cuyo héroe es Franco, volvió a mostrar comportamientos que dejan mucho que desear en una representante pública, por lo que no sé a qué espera el alcalde para tomar medidas o el PP para expulsarla.
Sigo pendiente de que el señor Ferris dé una explicación clara de los motivos por los cuales el atestado policial del pleno en el cual los taurinos intentaron que yo no pudiera hablar ejerciendo la violencia mediante intimidaciones, amenazas e intentos de agresión no refleja lo sucedido, y ya presenté una instancia que no se dignan a contestar, dejando claro que el que calla otorga.
Ni un solo de los medios locales a los que se hizo llegar la información y las evidencias se ha atrevido a hacer una mínima investigación sobre lo sucedido, pues habrá que servir al poderoso…
DAR SIEMPRE EL CANTE ANTE LA OPINIÓN PÚBLICA
Es una lástima que el municipio, en lugar de ser noticia por cosas buenas y avances, lo sea por la confrontación, el sufrimiento animal y la mala gestión política.
Avant Albal y el PP han tenido ya muchísimos desencuentros durante la legislatura tras un pacto que era imposible, como todo el mundo advertimos y sabíamos.
El histórico socialista Ramón Marí volvió a ser la fuerza más votada tras 20 años en la alcaldía. La entonces portavoz socialista ya advirtió en el pleno de constitución que esto era un «pacto del puchero» y que los condimentos, cuando se dejan fuera de la nevera, acaban haciéndose agrios, como así ha ido sucediendo durante la legislatura.
En ese pleno, los militantes del PP vinieron a liarla parda e intentar interrumpir constantemente a la portavoz socialista.
Estos enfrentamientos internos entre socios evidencian un gobierno roto y agotado que está generando una clara falta de estabilidad en Albal.
Estaba claro que el tripartito que se unió era inviable y, al menos por parte de la derecha y la ultraderecha, no tenía como objetivo mirar por Albal y si Avant considera que se ha equivocado pactando con esta gente, aún está a tiempo de rectificar (ya que dijeron ser municipalistas y no de derechas o de izquierdas).









