Un vecino de la Playa de San Juan falleció el 9 de julio de 2022 después de que los servicios de emergencia tardaran casi una hora en presentarse con un médico, pese a estar el hospital universitario a tan solo cinco minutos de su domicilio.
La Conselleria valenciana de Sanidad reconoce su responsabilidad y aprueba una indemnización de 59.998,55 euros para la viuda y sus dos hijas, aunque la familia había solicitado inicialmente 294.000 euros por la muerte de Pedro A. dG. M., fallecido a los 57 años mientras esperaba asistencia médica cualificada en su propio hogar.
La secuencia del drama: cuatro llamadas al 112 y tres ambulancias en casi una hora
Aquella mañana de verano, la tragedia se fue desarrollando minuto a minuto. Según la resolución de Sanidad, fechada el 30 de marzo de 2026, todo comenzó a las 11.01 horas cuando la hija mayor de Pedro efectuó la primera llamada al teléfono de emergencias. La familia realizó hasta cuatro llamadas en apenas veinte minutos —a las 11.01, 11.02, 11.10 y 11.21 horas— mientras el hombre sufrió un desmayo seguido de convulsiones.
La cronología de la respuesta fue la siguiente:
- 11.20 h — Llegó la primera ambulancia, de Soporte Vital Básico (SVB), sin médico a bordo.
- 11.25 h — Arribó la segunda unidad, de Soporte Vital Avanzado con enfermero (SVAe), que inició maniobras de reanimación cardiopulmonar.
- 11.54 h — Casi una hora después de la primera llamada, apareció la primera ambulancia con médico (SAMU medicalizado).
Las labores de reanimación se prolongaron durante una hora más, hasta que los facultativos certificaron el fallecimiento por infarto.
A cinco minutos del hospital y sin médico en casa
Uno de los aspectos más dolorosos que destaca la defensa de la familia, ejercida por la abogada Raquel Sánchez Navarro, es la proximidad del Hospital Universitario de San Juan: tan solo cinco minutos en coche desde el domicilio de la Playa de San Juan.
La acusación señala que el médico coordinador del 112, en lugar de informar a la familia de que no disponía de un médico en ese momento para desplazarlos hacia el centro sanitario más cercano, optó por mantener al paciente en el domicilio a la espera de que «un SAMU medicalizado quedara libre». Según la denuncia, el coordinador tampoco barajó otras alternativas como avisar a facultativos de un centro de salud próximo o del propio hospital universitario.
Los informes técnicos reconocen el fallo del sistema
Los peritos médicos y técnicos que analizaron el caso han sido contundentes. Sus conclusiones, recogidas en la resolución administrativa, apuntan directamente a una deficiencia estructural del sistema sanitario:
- La actuación de los servicios de emergencia «no fue correcta» debido a la falta de medios disponibles.
- La carencia de recursos suficientes produjo «un retraso en la atención» que resultó determinante.
- Uno de los informes concluye que «si se hubiera actuado inmediatamente aplicando los protocolos, el desenlace final hubiera sido evitable».
- Se determina que el Servicio Público de Salud «no realizó un procedimiento acorde con los protocolos» y que su actuación no se ajustó a la lex artis ad hoc.
No obstante, los técnicos también aclaran que no existió una «situación de denegación de auxilio ni un actuar negligente», sino que fue la carencia de recursos del sistema lo que generó el retraso.
Sanitat rebaja la indemnización al 20% de lo solicitado
La familia reclamó una indemnización total de 294.292,71 euros, correspondiente al daño moral y económico sufrido por la viuda y las dos hijas del fallecido, que en el momento de la muerte tenían 22 y 16 años respectivamente.
Sin embargo, la Conselleria ha aprobado una indemnización de 59.998,55 euros, equivalente al 20% de la reclamación inicial. El criterio utilizado para el cálculo ha sido fijar en ese mismo porcentaje —el 20%— la probabilidad de supervivencia de un paciente con parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria por infarto, incluso en el supuesto de haber recibido atención médica inmediata y adecuada.
Testimonios en exclusiva para DSAlicante.com
María T., vecina de la Playa de San Juan (anónima a petición propia):
«Cuando me enteré de lo que pasó, sentí escalofríos. Yo también llamo al 112 cuando algo le pasa a mi madre, y no sé si me llegaría un médico a tiempo. Es muy duro saber que hay un hospital a cinco minutos y que no sirve de nada si no te mandan a alguien que pueda ayudarte de verdad.»
Carlos M., familiar de un paciente cardíaco de Alicante:
«Este caso es un aviso para todos. La gente cree que llamar al 112 garantiza atención médica inmediata, pero la realidad es que el sistema tiene huecos muy serios. Espero que lo de esta familia sirva para que se mejoren los recursos de emergencias en toda la provincia.»
Preguntas frecuentes sobre este caso
¿Qué es el SAMU y por qué es tan importante en un infarto? El SAMU (Servicio de Atención Médica de Urgencias) es la unidad medicalizada que incluye un médico a bordo. En un infarto con parada cardiorrespiratoria, la presencia de un facultativo capacitado para administrar determinados fármacos y aplicar protocolos avanzados puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Sin médico, las posibilidades de reanimación exitosa caen drásticamente.
¿Puede la familia recurrir la cantidad fijada por Sanitat? Sí. La resolución administrativa es susceptible de ser impugnada ante la vía contencioso-administrativa. La familia podría acudir a los tribunales si considera que la indemnización de 59.998,55 euros no compensa adecuadamente el daño sufrido.
¿Qué diferencia hay entre una ambulancia SVB y una con médico? Una unidad de Soporte Vital Básico (SVB) está tripulada por técnicos de emergencias sanitarias y puede aplicar maniobras de reanimación básicas y desfibrilación. Una unidad SAMU medicalizada incluye un médico que puede administrar medicación intravenosa, intubar al paciente y aplicar protocolos avanzados. En un infarto grave, esta diferencia es crítica.
¿Es frecuente que las ambulancias lleguen sin médico en urgencias cardíacas? Depende de la disponibilidad de recursos en cada momento. Los centros coordinadores gestionan los vehículos disponibles y, cuando las unidades medicalizadas están ocupadas, pueden enviar primero una SVB. El problema radica en que el sistema no siempre tiene capacidad para garantizar respuesta médica inmediata en todos los casos simultáneos.
Un caso que reabre el debate sobre la cobertura de emergencias en la provincia
La resolución de Sanidad, aunque reconoce la responsabilidad de la administración, evidencia una realidad que preocupa a muchas familias alicantinas: la existencia de brechas en el sistema de emergencias extrahospitalarias que, en los casos más graves, pueden costar vidas.
El caso de Pedro A. dG. M. no es solo una historia de pérdida familiar. Es también un espejo en el que se refleja la presión asistencial que soportan los servicios de urgencias valencianos y la necesidad de revisar los protocolos de coordinación entre el 112, los CICU y los recursos disponibles en cada provincia.

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